La inseguridad es el principal problema que enfrentamos en la ciudad de Cuernavaca, y como el pleito entre el Gobernador del Estado y el Presidente Municipal cada día es mayor, podemos darnos cuenta cada día de que la situación que se vive en la ciudad es verdaderamente conflictiva.
Colonia que usted visite o ciudadano que vive en nuestra ciudad, con el que usted hable, le va a dar un ejemplo rápido y claro de la inseguridad que estamos viviendo. En Tetela del Monte todos conocen de ver pasar diario a los que asaltan a los taxistas y a los que han vaciado tiendas completas; pero, como la policía sólo está en las avenidas y viendo a quien extorsiona, los amantes de lo ajeno hacen lo que se les da la gana con la complacencia tácita de la autoridad.
Es en ese momento cuando uno se pregunta en dónde está la autoridad y de qué nos sirven tantas cámaras y tantos millones gastados en seguridad pública, para que los ciudadanos comunes y corrientes sigan viviendo con el Jesús en la boca, ya que les da miedo salir de sus casas y más cuando obscurece.
De acuerdo con la encuesta nacional de seguridad un porcentaje muy alto de los ciudadanos de Cuernavaca se sienten inseguros en su ciudad, así que -a pesar de toda la publicidad gubernamental- la realidad es clara: el Mando Único, o como le quieran llamar, lo que tiene de único es el nombre y no funciona.
La responsabilidad, de acuerdo con la ley, es del Ayuntamiento y quien debería estar a cargo de ella, pero la verdad es que el Gobierno del Estado se ha agandallado muchas de las cosas que deberían ser del Ayuntamiento de Cuernavaca; por ejemplo, la Plaza de Armas Emiliano Zapata, el Auditorio Teopanzolco, la remodelación del centro de la ciudad y otras muchas cosas que, en esa ansia tan terrible de hacer dinero, no le permite al gobierno estatal más que hacer obra, aunque ésta sea de mala calidad. Veamos nada más cómo quedó el estadio de Zacatepec, donde se gastó una millonada, se le regaló a  un millonario y no tiene estacionamiento. Es una vergüenza el despilfarro de los recursos públicos.
Así, Cuernavaca se sigue hundiendo en medio de la inseguridad con los elementos más modernos para tener una seguridad ejemplar, pero es demasiada la ambición de beneficiar sólo a ciertas personas y eso se intenta cubrirlo con gran cantidad de mentiras, mientras la inseguridad campea sobre casi el 80 por ciento de los cuernavacenses.
En Cuernavaca el 84.5 % de los ciudadanos que van a un cajero automático a sacar dinero se siente inseguro, de acuerdo con la encuesta de septiembre de este año. Casi el 60 % siente lo mismo en el trasporte público, o sea casi la totalidad, ya que un 40.5 restante no lo utiliza; casi  el 70 % se siente inseguro en la calle al caminar y más de la mitad siente que la inseguridad empeorará en los próximos meses. Son datos de la encuesta de seguridad nacional del INEGI, no inventados, y así aún nos dicen aquí que la cosa está bien, pero la verdad es que cada día está más mal.
En nuestra bella ciudad, el 71.7 % de los ciudadanos bebe alcohol en la calle y los antros han crecido de manera exponencial en esta administración. De acuerdo con la ley, los antros deberían de cerrar a las once de la noche y, si tienen un permiso especial, a las dos de la mañana; pero en Cuernavaca los antros se mantienen abiertos toda la noche y puede uno ver a jóvenes totalmente ebrios salir de ellos manejando bajo el influjo del alcohol o las drogas, como si fuera ya una condición normal de un fin de semana, que inicia el jueves y termina el lunes. Y no hay nadie que le ponga remedio a eso, pues por una “corta feria” los inspectores del Ayuntamiento hacen como que no ven.
Fíjese nada más: el 62.3 % presenció o estuvo enterado de un asalto y el 53.6  % identificó el vandalismo en la ciudad; el 89% de los ciudadanos tuvo que cambiar su manera de  vestir por sentirse inseguro y el 50% no deja a sus hijos salir de su vivienda, cuando nosotros crecimos  jugando en la calle. Y así siguen diciendo que estamos bien. En verdad, qué manera de crecer la delincuencia y qué desprotección tenemos los ciudadanos de Cuernavaca en nuestra ciudad; el robo a casa habitación ha aumentado a pesar de las miles de cámaras de vigilancia, porque siempre están apagadas. Cuando bajan a las señoras de sus carros para robárselos, el cinismo de la autoridad llega a alarmantes situaciones, pero la culpa es de nosotros los morelenses, por no unirnos y hacerle entender al gobierno que estamos hartos de tener que vivir en esta inseguridad. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin