De acuerdo con el estudio “Descifrando la corrupción en México”, Morelos es la entidad donde sus ciudadanos sufren más este delito, así que ahora sí nos ganamos el primer lugar, no como lo que nos cuenta la publicidad oficial, sino el verdadero primer lugar como lo peor del país.
De acuerdo con el estudio “Descifrando la corrupción en México”, realizado por el Centro de Desarrollo de Políticas Públicas, Ethos, se señala que Morelos es la entidad donde sus ciudadanos sufren más por esta lacra.
El estudio logra la ubicación geográfica de la corrupción en el país. El segundo estado es Sinaloa, seguido por Chihuahua; Michoacán y la Ciudad de México son las entidades en las que más actos de este tipo sufren sus habitantes, en proporción con el tamaño de su población.
Y, como lo hemos señalado insistentemente, en lo que se refiere a los usos del suelo y permisos, los ayuntamientos y el Gobierno del Estado son los que más se corrompen ante las inmobiliarias, las cuales son el monstruo de la corrupción.
El estudio destaca una tendencia importante: Los trámites realizados ante los gobiernos estatales resultaron ser donde se presentan mayores niveles de corrupción. Los más comunes son pago de tenencia, trámites en el Registro Civil, permisos relacionados con la propiedad, trámites ante el Ministerio Público, así como permisos para abrir una empresa, entre otros.
Los sectores donde más actos de corrupción se presentaron son: corporaciones policíacas, partidos políticos, Gobierno Federal, gobiernos estatales y Poder Legislativo.
Además de afectar al sector público, la corrupción también limita la capacidad de crear negocios. El estudio de Ethos hace referencia a la Encuesta Global sobre Fraude 2016, la cual revela que 82 por ciento de los empresarios encuestados en el país sostienen que el soborno y la corrupción son prácticas habituales para hacer negocios.
La corrupción política se refiere al mal uso del poder público para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente de forma secreta y privada. El término opuesto a corrupción política es transparencia. Por esta razón se puede hablar del nivel de corrupción o de transparencia de un estado legítimo.
El Profesor Hernández Gómez, José R., en su obra “Estado y Corrupción”, señala que la corrupción es cualquier acto desviado, de cualquier naturaleza, con fines económicos o no, ocasionada por la acción u omisión de los deberes institucionales de quien debía procurar la realización de los fines de la administración, y que en su lugar los impide, retarda o dificulta.
Las formas de corrupción varían, pero las más comunes son el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo, la impunidad, y el despotismo.
La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, y la prostitución ilegal, aunque por cierto no se restringe a estos crímenes organizados y no siempre apoya o protege otros crímenes.
Sayed y Bruce (1998) definen la corrupción como “el mal uso o el abuso del poder público para beneficio personal y privado”, entendiendo que este fenómeno no se limita a los funcionarios públicos. También se define como el “conjunto de actitudes y actividades mediante las cuales una persona transgrede compromisos adquiridos consigo mismo, utilizando los privilegios otorgados, y esos acuerdos tomados, con el objetivo de obtener un beneficio ajeno al bien común”.
Por lo general se apunta a los gobernantes o los funcionarios, elegidos o nombrados, que se dedican a aprovechar los recursos del estado para de una u otra forma enriquecerse o beneficiar a parientes o amigos.
El concepto de corrupción difiere, dependiendo del estado, pero Morelos tiene de todo. Lo cierto es que algunas prácticas políticas pueden ser legales en un lugar e ilegales en otros. En algunos países la policía y los fiscales deben mantener la discreción sobre a quien arrestan y acusan, y la línea entre discreción y corrupción puede ser difícil de dibujar.
Los países en que la transparencia de las cuentas públicas, adquisiciones, concesiones y similares sea reducida, o incluso inexistente, estarán más expuestos a estas acciones; pero, si además los medios de información no son transparentes al informar a los ciudadanos o se ven coartados en la posibilidad de hacerlo o simplemente manipulados, el proceso de corrupción será más complicado de erradicar y juzgar.
Siguiendo a Max Weber, puede decirse que la gran diferencia entre el ejercicio del poder por el Antiguo Régimen y el mundo democrático, es que en el Antiguo Régimen ese ejercicio era marcadamente patrimonialista. Sin embargo, en los regímenes democráticos, al recaer la soberanía en el pueblo, el ejercicio del poder tiene que responder ante la nación.
¡Qué vergüenza ser los más corruptos del país! Era algo que ya imaginábamos y era lo único que nos faltaba para no salir del hoyo. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

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