Las ‘mordidas’ de los miembros de tránsito y de policía estatal están a la orden del día ayer frente al centro comercial Adolfo López Mateos; adelantito del Museo de Arte Contemporáneo nos tocó a mi asistente y a mí ver cómo extorsionaba el agente de tránsito a la Ruta 20 con número 46, cómo hacía que se bajara el ayudante del chofer y cómo le entregaba una corta para que no lo sacara de circulación.
Así es todos los días la corrupción policiaca, a diario hemos visto cómo a las tamarindas quita-placas les dan un billetito y regresan la placa de manera inmediata.
Son tan hábiles, que se paran a hacer retenes donde no hay cámaras de seguridad, por ejemplo en la calle de Álvaro Obregón, a la altura de 20 de noviembre, 50 metros adelante, ahí se reúne un buen número policías de moto a sacar a cualquiera que tenga placas de fuera y también utilizan la calle lateral bajando por el camino Ahuatepec y ahí despelucan a todo el que se deja; la corrupción en la policía es impresionante, todos los días la vemos y nadie hace nada por remediarlo, lo que nos lleva a la conclusión de que a todos les toca una parte de ese dinero.
Tenemos que acabar con eso, los morelenses estamos hartos de tanta corrupción y robo, la situación cada día es más difícil y ahora que hay turistas los de tránsito andan desatados, con decirles que al parecer han dejado en paz a los camiones que vienen a comprar flores en Buenavista del Monte porque atacar turistas que si les quitas la placa o la licencia realmente le desgracias las vacaciones, así que no dejan pasar una, el pretexto es el que se les ocurra en ese momento, pero casi es imposible circular sin que te paren si traes placas de fuera de Morelos.
La única manera de acabar con la corrupción es regresando a los viejos modelos, creo que si es muy importante hacerles a todos los policías una verdadera investigación, así como una serie de exámenes y desde luego checar de la mejor manera que no estén coludidos con los grupos del crimen organizado, pero en realidad con eso podríamos tener una policía de barrio mucho más decente y que se convirtiera en una policía de prevención y no de reacción.
Pero la corrupción en las policías es algo común, los abusos policiales tienen en su origen una estructura jerárquica poco democrática, vertical y abusiva de su propio poder y operan muchas veces más al servicio de intereses políticos.
Por ello no es novedad que la confianza ciudadana en las instituciones se encuentra fracturada; tampoco lo es el gran distanciamiento que existe. Los ciudadanos desconfían de la policía, muchos la consideran corrupta, poco preparada y abusiva, que ha existido en el olvido institucional, por así servir a los fines del poder público.
En la práctica se puede observar que los miembros de las instituciones de policía históricamente han recibido una formación improvisada e insuficiente y rara vez se les ha infundido la importancia que su rol social tiene para el mantenimiento de las instituciones y en la construcción de relaciones sociales capaces de resolver los conflictos y las diferencias de manera pacífica.
En México los mandos policiales son seleccionados principalmente por su cercanía con el jefe político local, sea presidente municipal, de una entidad o del propio país. Rara vez se hace un análisis que permita garantizar que su perfil profesional sea apto para el cargo y, en todo caso, se valora más su lealtad política. Esto provoca que, con frecuencia sean nombrados mandos policiales que no tienen la experiencia, el conocimiento, ni la sensibilidad para atender los temas de seguridad y policía.
Son mandos que muchas veces operan más al servicio de intereses políticos y que no tienen incentivos para actuar en favor de la población, en tanto fueron nombrados por un jefe político, que también es el encargado de removerlos y, por tanto, los usa según sus propias necesidades e intereses, que no siempre son los del pueblo.
Así pues, en buena medida, la corrupción y el abuso por parte de la autoridad, son ingredientes que nuestras instituciones policiales padecen debido a condiciones estructurales creadas desde el poder político, que la ha formado a su modo para mantener el control social y aprovechar los beneficios que sus características permiten, lo que provoca que tengan un desempeño poco aceptable, como es el caso del Mando Único, que no ha podido con el paquete.
Esas son las principales razones de este problema que cada día lacera más a la sociedad morelense. ¿No cree usted?
Próximo 13 de abril: gran cena-baile de “Los Cuernavacos”, en “Mañanitas Casa Nueva”, a beneficio de los Bomberos de Cuernavaca. No se lo pierda, lo esperamos. Reservaciones y boletos en Comonfort 13 y en los teléfonos 777 314 51 91 ó 314 51 89.

Por: Teodoro lavín león

[email protected] / Twitter: @teolavin

TAGS EN ESTA NOTA: