¡El colmo! Ahora resulta que tendremos 2,400 taxis más en el estado y la verdad es incomprensible en apariencia. Mire usted, lo que los gobiernos hacen es conseguir adeptos para las elecciones al repartir más concesiones de taxi; sólo que, como podemos ver en cualquier calle del estado, por cada tres taxis pasa un vehículo particular, por lo que la sobresaturación es un negocio de dos bandas.

Primero le sirve al partido en el poder para conseguir adeptos, teniéndolos como gente incondicional porque no les dan las placas de inmediato, sólo les entregan la concesión y les prometen que hasta después de las elecciones tendrán las placas, de acuerdo a su desempeño; y, en segundo lugar, es un gran negocio porque a las arcas entra de un 30 a un 40% de lo que en realidad les cobrarán por la concesión.

Esta es una práctica típica de fin de gobierno, como lo es el entregar notarías y finiquitar dependencias para desaparecer archivos comprometedores y la entrega de placas y concesiones.

Mire usted, el Reglamento de Tránsito, si mal no recuerdo, en la época de Estrada Cajigal quitó el mandato de que los taxistas sólo podrían subir pasaje en su área específica de concesión y les permitió a todos los taxistas trabajar donde quisieran; por lo que es lógico que éstos se vendrán en su gran mayoría a trabajar en la capital, ya que es donde encuentran más pasaje, de la misma manera que se ha hecho con la gran cantidad de rutas que vemos en la ciudad de Cuernavaca. Y ahora se piensa en saturar a la capital con más taxis, cuando ya la saturación de la movilidad en Cuernavaca por el exceso de taxis es una de las fuentes que tiene como enemiga la circulación.

No cabe duda de que el pretexto para hacer esto es muy fácil, basta con decir que son para el sur del estado, cuando todos sabemos cuáles son las verdaderas razones de lo que sucede en la entidad.

Como puede verse, el secretario a modo del PRD afirma que se hará a través del Consejo Consultivo del Transporte, al confirmar que someterán a consideración de éste la expedición de dos mil 400 concesiones de taxis en los municipios donde se requiere del servicio público (¡qué poca vergüenza!).

Es notorio que se cura en salud y descartó la zona conurbada de Cuernavaca porque sabe muy bien que está saturada; y lo que no dijo es que, de acuerdo con la ley, los taxistas tienen libertad de trabajar en cualquier municipio.

Supuestamente, existen estudios de factibilidad que se solicitaron por la secretaría desde febrero pasado y que se concluyeron hace una semana; en las regiones sur y oriente del estado se requiere de la oferta del servicio público de taxi, así como de la regularización de unidades que operan sin un título de concesión. Puede ser que esto sea cierto, pero mientras la ley siga permitiendo que los taxistas de los diferentes municipios trabajen en Cuernavaca, la solución no es esa.

Me pregunto por qué no solucionan el problema del abuso desmedido de los taxistas de la región oriente del estado, que son usados como colectivos y cobran de manera abusiva a las personas más pobres del estado. Desde luego que lo sabemos, pero a los funcionarios del gobierno no les preocupa mejorar el servicio, lo que les preocupa es usar la función pública para continuar en el poder.

Si quieren solucionar el verdadero problema del transporte, lo primero que deben de hacer es obligar a los taxistas a tomar un curso de manejo, porque en serio hay quienes puede que monten a caballo, pero en cuanto a manejar lo hacen como principiantes; y en segunda, ¿por qué no sancionar a los propios taxistas cuando se paran donde quieren suspendiendo el paso de los vehículos por el arroyo vehicular y levantando pasaje donde quieren? La verdad, la ignorancia de muchos de los choferes es impresionante, ¿por qué no los capacitan y les dan una licencia sólo cuando demuestren que en verdad saben manejar?, porque muchos de los accidentes que ocurren son por falta de pericia de los choferes de taxis.

El transporte siempre ha sido un buen negocio, pero al parecer no se ha tomado con la seriedad que se requiere para beneficio de la población, las cosas prioritarias como una central camionera y una reorganización de las rutas con horarios fijos en cada parada, para que los mismos usuarios puedan calcular su trayecto hacia el trabajo o la escuela, que es lo más común en el extranjero, es algo de lo que se han olvidado. Realmente se ha utilizado a los miembros del transporte como una fuerza para las elecciones en momentos determinados, lo que en estricto derecho está fuera de la ley; pero, como podemos ver, es una constante que no cambia de gobierno en gobierno, sea del partido que sea. ¿No cree usted?

vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin

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