Verdaderamente es un robo lo que SAPAC está cometiendo contra los pobladores de Cuernavaca. Mire usted, por más que digan y la ciudadana directora señale problemas que tienen para administrar la dependencia, la verdad es que están tratando de robar a todo el que se deja. Déjeme nada más relatar varios casos que esta semana me han llegado, para mostrar la manera en que se roba, porque eso no es cobrar, es en realidad como asalto en despoblado.
Ni duda cabe de que los ciudadanos de Cuernavaca están hartos y cansados de los abusos del Ayuntamiento como el aumento del 4000% en el predial en la ciudad, con los pésimos servicios que tienen, son una burla.
La manera en que están determinando el uso del suelo sin siquiera cumple con lo que dice la ley, es algo verdaderamente grave, pero la joya de la corona es -como dicen mis compañeros periodistas- que la caja chica del Ayuntamiento es SAPAC, porque les resulta muy fácil sacar dinero sin justificar y, por eso, ninguno de los tres directores que han pasado por la dependencia ha querido poner orden y cambiar las reglas de la organización que, como lo demostró el estudio de “Morelos Rinde Cuentas”, con sólo siete cambios podría mejorarse de manera exponencial el servicio en beneficio de la ciudadanía.
Y mire que le hicimos la lucha porque me metí en eso y buscamos a todos los padrinos y aliados de los funcionarios del Ayuntamiento, que siempre dijeron que sí, pero no cuándo; lo que me permite imaginar que existe un gran negocio y es por lo que no quieren que se arregle la administración.
Las quejas son casi increíbles y voy a dar casos cambiados desde luego los nombres reales para no poner en riesgo a las fuentes:
Doña Cris es una mujer muy decente, guapa y distinguida, una señora con clase, por eso creen que tiene dinero, aunque vive sola en una casa con un jardín de cuatro por cuatro, y que tiene una sirvienta que va una sola vez a la semana.
Como es sola, come normalmente con alguna de sus hijas fuera de casa, pero SAPAC quiere que pague 17,000 pesos por el bimestre y, como ya lo determino así a pesar de las vueltas que ella ha dado para tratar de arreglar el problema, nada más le dan pretextos como que tiene fugas y que se sale la cisterna, pero no le resuelven nada y la conclusión es que puede arreglar la deuda dejando que pague tres mil pesos mensuales hasta cubrir la “deuda”.
La pobre señora les dijo: “No tengo tres mil pesos mensuales para pagarle, soy viuda y sola”. Y la respuesta fue: “Pues si no paga, le vamos a cortar el servicio”.
La situación la comentó en una mesa durante una comida de una asociación civil muy conocida; y otro de los comensales dijo: “Yo ya me cansé, ahora vivo de pipas, me sale la cuarta parte o menos el pagar las pipas, ya los mandé al carajo y me cortaron el agua, pero no les voy a pagar; ya me amparé y no les voy a regalar mi dinero”.
Esta persona es un hombre con bastantes recursos económicos, pero ya está cansado del saqueo que quiere hacer la dependencia y señaló: “Las pipas son mucho más baratas, ahorro más de la mitad de lo que me quieren robar y estoy harto del abuso de la autoridad”.
A la pobre señora le robaron el medidor y le vendieron otro los mismos de SAPAC. De acuerdo con las notas periodísticas de la semana pasada, se encontró que son los mismos empleados los que se roban los medidores para luego venderlos, o sea, negocio redondo.
Otro de los casos es el de Don Luis, que vive en una pequeña casa en una de las colonias colindantes con Vista Hermosa con su mujer y sus dos hijas, las cuales estudian y trabajan, e igual que él, salen muy temprano y no regresan a la casa hasta la noche, pero la cuenta de agua les llegó este bimestre por ocho mil pesos en una vivienda de interés social en la que se hace un consumo muy bajo. La verdad, es un abuso más de autoridad.
Y mire, el problema de una casa en el centro de Cuernavaca: normalmente, la fuerza con la que llega el agua no es suficiente para que suba al tinaco y la gente, como en el Restaurante Tikal, tiene que llenar cubetas y botes que meten a la cocina para lavar los trastes que ensucian.
Ahí, en una casa sin jardín, ya que sólo tienen prados pequeños alrededor, en donde vive una mujer de más de cien años y la enfermera correspondiente, le llega un consumo de cuatro mil pesos porque los señores de SAPAC no se dan la molestia de leer el medidor, sino que hacen un cálculo según ellos y así lo determinan.
Imagínese a la mujer de cien años prácticamente viviendo en el agua, porque solo así se podría justificar el precio. La casa cuenta con todo checado y en la válvula se percibe un flujo insuficiente por el aire que trae la tubería; así se ha consignado y en SAPAC no entienden.
Los ciudadanos tenemos que hacer algo para acabar con este abuso, que en verdad no es más que un verdadero robo. ¿No cree usted?

Por:teodoro lavín león / [email protected]   Twitter: @teolavin
 

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