En un año, exactamente, estaremos eligiendo a las autoridades que nos gobernarán por los próximos tres y seis años, grave responsabilidad ciudadana ya que -como hemos podido comprobar- no podemos volvernos a ir con la finta de las mentiras que nos cuentan los candidatos.
Vivimos en un estado que cada día está peor, les guste o no a las autoridades que se les diga; la inseguridad crece y, cuando dicen que no es cierto, en el fin de semana a dos amigos los bajaron de sus motos con pistola en mano, a plena luz del día y en calles totalmente transitadas; así no se puede vivir mientras en la ciudad crecen los antros y roban y asaltan a los comerciantes que de manera legal luchan y trabajan, pagan impuestos y mantienen una familia; a esos son a los que asaltan y además se llevan los insultos de los delincuentes. Vivimos en una ciudad abandonada, las calles están sucias –ahora no tanto sólo gracias a la lluvia- y donde los hoyos son el pan de cada día.
En medio de este caos aprueban los  diputados una ley electoral a modo para tratar de quedare con el poder, la misma que viola los principios fundamentales, además de quitarnos parte de nuestras atribuciones después de, previamente, hacer desaparecer la Ley de Participación Ciudadana.
Las cosas no podrían estar peor y ahora tendremos a los candidatos de los diferentes partidos que, como siempre, nos prometerán todo y no nos darán nada. El panorama no es muy halagador, pero los que probablemente jueguen serán los siguientes.
Al parecer, el PAN, quien ha tenido desde hace más de un año a dos punteros muy claros para la candidatura a la gubernatura, lo van a hacer aliándose con el PRD en Morelos; es una mala alianza, pero como las dirigencias nacionales hacen lo que se les ocurre, el candidato de los dos partidos podría ser un perredista, pues el candidato a la presidencia sería Anaya, el presidente del PAN, y le dejaría al PRD cuando menos la Ciudad de México y Morelos o Tabasco. Y he ahí el meollo del asunto, pues si le dejan al PRD la candidatura por Morelos, les aseguro que muchísimos panistas votarían por otro candidato y por Morena muchos perredistas que no estuvieran de acuerdo; así que la cosa no es tan fácil. Pero si el PAN en el estado va, sólo Javier Bolaños va de gane; y en segundo lugar Víctor Caballero. La única diferencia sería que si va Margarita Zavala a la presidencia, el candidato sería Antonio Sandoval Tajonar.
En el PRD quiere Gayosso, pero el parentesco con el actual ejecutivo estatal no le ayuda, así que se podría definir por Matías Quiroz o Lucy Meza; se dice que se ha formado ya todo un grupo compacto y que Amado Orihuela iría al Senado, junto con Julio Espín, y Gayosso sería pluri a la diputación.
Respecto al PRI, primero necesita reformarse y hay dos propuestas: Matías Nazario como presidente y Maricela Velásquez como secretaria, o Erik castro como presidente y Cecilia López como secretaria; eso, supuestamente, se definiría este mes y los precandidatos podrían ser Matías Nazario, Maricela Velásquez, Jorge Meade, Guillermo del Valle, David Jiménez, Juan Salgado Brito o una sorpresa, dependiendo de las coaliciones en las que podría Cuauhtémoc Blanco ser el candidato.
En Morena, creo que está muy claro y será “Rabín” Salazar el candidato a gobernador y, quizá, José Luis Urióstegui el candidato a alcalde.
Los independientes no la van a hacer, pues la ley esta amañada para que en Morelos sea casi imposible una candidatura de esa clase.
Lo que no han pensado los partidos políticos es que los ciudadanos estamos hartos y queremos caras nuevas, queremos ciudadanos morelenses y cuernavacenses, gente de Cuernavaca y del estado con buena fama pública, quizá con experiencia pero sobre todo gente proba y honorable, estamos cansados de los mismos y queremos gente de aquí, ya no queremos gente que venga a hacerse rico y no le importe la ciudad y el estado, queremos gente como cualquier ciudadano que, después del cargo se quede a vivir entre nosotros y camine como cualquier hijo de vecino por nuestras calles; ahora, por desgracia, nadie rinde cuentas y, mientras no tengamos en la cárcel a los que se sirven de los cargos, la corrupción seguirá creciendo; la impunidad es la que nos tiene como uno de los países más corruptos del orbe.
Necesitamos meter a la cárcel a los que roban y estafan desde los puestos públicos, desde los más altos cargos de la pirámide del poder hasta los funcionarios que con bajo perfil explotan a sus congéneres, esa es la única solución para acabar con el problema de raíz; cuando el funcionario sepa que puede ir a dar a la cárcel y tenga que regresar lo que se llevó, verán cómo la cosa cambia. Pero, para ello, necesitamos que la participación ciudadana sea efectiva. Por desgracia, no tenemos ley porque la corrupción de los diputados actuales nos la ha quitado, pero necesitamos participar y poner un alto a los corruptos con los que vivimos diariamente. Sólo así esto va a cambiar, porque la verdad es que ya llegamos al límite de lo soportable.         ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]

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