Los problemas que existen entre el Comisionado de Seguridad  del estado y el alcalde de Cuernavaca, representado por el director Jurídico del Ayuntamiento, son en parte responsables de la gran inseguridad que vivimos todos los días en esta ciudad. La verdad es que, a pesar de la gran publicidad e inversión en medios expresada en promesas, grandes discursos y apantalladoras láminas con gráficos llenos de cifras que quién sabe de dónde salen y en las que -según ellos- nos demuestran que la inseguridad ya casi termina, es algo que nadie les cree.
Lo que vivimos día a día con familiares y amigos es en verdad bastante complicado, tenemos miedo y -conociendo que el miedo es el antídoto de la felicidad- Cuernavaca se ha convertido en una ciudad triste.
Ellos nos pueden contar muchas cosas, pero la inseguridad la tenemos enfrente; cuando no asaltaron a alguien, le robaron el carro a otro o bajaron a la señora del vehículo. Son cosa de todos los días el asesinado, el descuartizado o el feminicidio; son ya parte de la cotidianeidad.
Mientras todo esto sucede, el gobierno estatal se pelea el mando de la policía vial y el alcalde también toma determinaciones sobre la misma. El comisionado estatal declara que él es el jefe, de acuerdo a un convenio y un decreto, y el alcalde da instrucciones, ya que está dentro de su jurisdicción. Mientras este pleito existe, los ciudadanos estamos indefensos; los pobres policías no saben qué hacer, pues los corren si no le hacen caso al comisionado o los corren si no le hacen caso al director jurídico. Las cosas están así; ¿y los ciudadanos? bien, gracias. No cabe duda de que el poder es algo que enloquece a las personas, y necesitamos que haya alguien que ponga orden, porque quienes la pagamos somos todos nosotros.
Desde luego que ésta es la razón por la que el tránsito, o sea la vialidad en la ciudad, cada día es más difícil, y los que tenemos la necesidad de manejar en verdad que vivimos un calvario si nos toca, como casi siempre, un rutero que va por el carril de alta velocidad peleando con otro, por lo que obstruyen el tránsito sin que nadie les diga nada, o -lo que es peor- te toca una de esos miles de taxistas tolerados que sin placas circulan y se paran como se les pega la gana. El día de ayer me tocó ver una gran cola; y es que un taxista estaba comprando un helado y los que venían detrás de él esperando a que al señor le diera la gana terminar su compra. Se paran donde quieren, se ponen a platicar en dos carriles y nadie ni nada les importa, lo increíble es que tenemos una Secretaría de Vialidad que no hace nada para mejorar lo que su nombre indica: la vialidad, y sólo le interesa implementar el “Morebús”, porque será gran negocio para algunos personajes.
Pero el pleito sigue y ahora hay un decreto que, con pretexto de la Ecozona, le quita al Ayuntamiento la propiedad de la Plaza Emiliano Zapata, o sea el Zócalo de la ciudad, cuando lo correcto sería que el gobierno del estado, de manera coordinada con el ayuntamiento, realizara las obras dentro de la ciudad, porque la autoridad municipal tiene derecho sobre su territorio. En fin, que los pleitos siguen y las cosas no pintan para nada mejor y, mientras tanto, los ciudadanos seguimos en la inopia, con miedo y viviendo la peor época de inseguridad de nuestra historia reciente; la situación no es fácil.
Ya se va a hacer más obra pública en el centro de la ciudad, pues ya determinaron cuándo y dónde; y la ciudadanía como si no existiese, como si los que pagamos impuestos y nacimos y vivimos en el centro de la ciudad no contáramos; así como todos aquellos que tienen sus negocios en el área. La verdad eso no nos tiene contentos, ya que se toman determinaciones en las rodillas y con proyectos que los ciudadanos no hemos aprobado; pero, eso sí, una  bola de lambiscones se agacha ante la autoridad para que los vean; son tan poca cosa que necesitan el reconocimiento de ésta, cuando en verdad lo que necesitarían es decirle que no mientras no se consulte a los ciudadanos. Por eso acabaron los ineptos diputados con la Ley de Participación Ciudadana, para que no nos podamos defender legalmente.
Nadie está en contra de que mejoren las calles del centro de la ciudad, pero queremos que no hagan tonterías como el cerrar Guerrero de Arista a Degollado, lo que deja al centro con un tapón que detiene la circulación, ya que en horas pico hasta 40 minutos tarda uno para recorrer una cuadra. Las cosas las hacen sin sustento, y eso es lo que los ciudadanos no queremos. ¿No cree usted?

AMIGOS DE LA MÚSICA invita a presenciar la ópera Rusalka, del compositor checo Antonín Dvo ák, con una nueva producción, el 25 de febrero a las 12:00 a.m., en pantalla gigante en vivo desde el MET de Nueva York, en el auditorio del IMTA.
Rusalka es una ópera en tres actos con música de Antonín Dvo ák y libreto en checo de Jaroslav Kvapil (1868-1950), con subtítulos en español. Fue estrenada en Praga el 31 de marzo de 1901. No se la pierda y ahí nos vemos.

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin

 

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