Todos los días nos dicen que la reconstrucción está en marcha, pero la verdad es que no vemos claro; un ejemplo rápido es el famoso en Cuernavaca Edificio Alonso, que se encuentra en El Calvario, que fue desalojado por daños estructurales después del 19 de septiembre y al que nadie ha visitado ni se le ha dado el menor seguimiento. Son 45 familias de Cuernavaca que están sin casa, pero nadie del gobierno hace nada, al parecer lo que están  haciendo es un buen negocio como muchos otros. Por ejemplo, el Gobierno del Estado compró doce casetas para la Policía Morelos con un costo de siete millones de pesos, y ninguna sirve ni se han instalado; son 84 millones que se tiraron a la basura, pero la única manera de entender esa compra es porque la comisión que alguien se embolsará es verdaderamente buena y sólo por eso se adquirieron las casetas. Así se tira el dinero en Morelos.
El colmo es que en lugares tan importantes como el centro de Cuernavaca, en lugar de hacer obras de relumbrón a través del FONDEN -lo que no le cuesta al gobierno estatal porque es dinero del gobierno federal- no se logra rescatar uno de los edificios más emblemáticos de, la ciudad. Claro que no lo entienden quienes deberían encargarse porque no son de aquí; todos los que crecimos en Cuernavaca tuvimos  novias o amigos en ese edificio por donde han pasado cientos de familias verdaderamente cuernavacenses.
Por lo que podemos darnos cuenta, la reconstrucción está sólo en una información de prensa, pero a los edificios dañados ni quien les haga caso. Además, no quitaron la circulación de la calle Agustín Güemes que baja a las fuentes del Puente Porfirio Díaz, las que sí eran indispensables en 1910 cuando se construyeron. Ahora, con este tráfico por la transa de repartir placas de taxis sin ton ni son y el negocio con la gran cantidad de rutas, que de la misma manera se reparten por negocio, no se toman medidas muy necesarias.
Nos damos muy bien cuenta de cómo las cosas están y, por ejemplo, nos han informado que en la parte de atrás del Museo de Arte, que no se ha inaugurado, alguien se quedo con parte de la propiedad que era del Doctor Sámano y pretende hacer un Hotel Boutique, aprovechando todas las instalaciones del museo, al que ya han conectado drenaje agua y todo lo demás como un negocio particular. La verdad que es el colmo del cinismo y tendremos que hacer una investigación para  corroborarlo porque eso ya es algo que rebasa cualquier cosa imaginable y no es posible el abuso de autoridad, y desde luego el peculado. Si persiguieron a un gobernador por conectar al drenaje la Casa de Gobierno -o como ahora le llaman: la Residencia Oficial- tendremos que ver quién es el vivo que quiere sacar provecho de su cargo, para denunciarlo y buscar que se haga justicia.
Así las cosas en Cuernavaca, el abandono es lo de diario. El Salto de San Antón no sólo está totalmente contaminado, sino en total abandono los increíbles  prismas cristalizados que tiene la zona, que eran admirados por todos. El salto era un paseo tradicional de las familias de Cuernavaca, un lugar adonde se iba a buscar las plantas para el jardín o las famosas ollas de barro, o los tradicionales garrafones, que con su vaso de barro le daban al agua una frescura extraordinaria. Esas  son las cosas que  los de fuera no conocen de nuestro pueblo y no las disfrutan, desde  luego.
Uno de los problemas recurrentes está en el centro, al que no importa que lo llamen Ecozona, ¿pues de qué sirve el nuevo nombre?, para nada pues reina la contaminación en la calle de Morelos por el paso de los camiones del servicio federal y las pésimas rutas locales, aunados a los miles de taxis que pululan por toda la ciudad. En la calle de No Reelección las banquetas están en pésimo estado, y a ello le agregamos los ambulantes que han hecho suyas las banquetas y que no permiten la circulación de los peatones, que se juegan la vida entre la rutas y los taxis que a vuelta de rueda circulan por la calle, donde el pavimento es digno de un cuadro del Dr. Atl por aquello de los volcanes y los cráteres.
Por lo que, si hacemos un análisis serio de cómo va la reconstrucción, al menos en Cuernavaca está detenida. La verdad es que no vemos claro y las familias no sólo del Edificio Alonso, sino de muchas colonias que perdieron todo, no entienden porqué no pasa nada. Nada más vea el Edificio Latino Americana, la calle cerrada y el edificio en ruinas, exactamente igual que el día del sismo, sin cambios de cómo quedó después de quitar el escombro que produjo el temblor. Hay mucha propaganda, pero resultados en verdad que no vemos. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin

 

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