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Ante una multitud que llenó totalmente la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Cuernavaca, el obispo inicio su homilía señalando que la Virgen María es base fundamental de la Iglesia, que éste será el año de María, y pidió oración por la paz, señalando que hace 50 años el Papa Paulo VI inició esta costumbre de que cada primero de año se orara por la paz. El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, se dijo preocupado por la crisis social y económica que se avecina, derivada del alza en el precio del combustible, por lo que llamó a la feligresía a la unidad y apego a Dios.
Previamente a su homilía dominical, el líder de la curia católica en la entidad aceptó que hay gran desazón “por esta crisis económica y social que se está presentando y nos hace sentir inquietos”.
Agregó que debemos empezar de la mejor manera y “no con los brazos cruzados o derrotados, porque este año será lo que nosotros queramos que sea, y las dificultades que vengan nos deben ayudar a madurar y ser mejores”.
El obispo Ramón Castro Castro llamó a los feligreses a la unidad y apego a Dios ante los difíciles tiempos que se avecinan y exhortó a los fieles de la Iglesia a tratar de estar juntos, porque “la unidad será fundamental para poder enfrentar esas dificultades y buscar la paz y la justicia con los métodos adecuados, con la firmeza del evangelio, ya que sólo así se puede llegar a tener la anhelada paz que todos queremos”.
Señaló que nadie puede enfrentar las dificultades que vivimos sin la fe en su Iglesia, por ello pidió oración como solución a los grandes problemas mundiales.
Antes de la misa de 12, el obispo dijo que el alza de precios en transportes y en productos de primera necesidad, ante el incremento de la gasolina, son parte causal de los miedos que se vislumbran como algo muy difícil y peligroso.
No obstante, “hemos de enfrentarlo con la firmeza de exigir lo que nos corresponde y tratar de luchar contra la corrupción y manifestarnos pacíficamente en contra de ello”.
El jerarca católico insistió en que, a pesar de los hechos de pesadumbre que se dan al inicio de año, “recordemos que para quienes aman a Dios, todo contribuirá a nuestro bien y debemos de alcanzar con la fe la esperanza de la resurrección”.
Rodeado de clérigos, cuatro de ellos que el día 27 se ordenaran sacerdotes, y diez diáconos, celebró la misa del primer día del año con renovada fe en nuestro Señor y aclaró que adoramos a Dios y veneramos a la Virgen María y los santos.
Una multitud se agolpó al final de la celebración para saludar al jerarca de la Iglesia Católica, quien repartió bendiciones y saludos a todos los fieles, deseándoles un feliz año.
A pesar de las descalificaciones del gobierno, la fuerza de la figura del obispo de Cuernavaca es clara en el ánimo de los cuernavacenses; el hombre tienen carisma y de manera humilde saluda y bendice a todos por igual; el obispo Castro y Castro es sin lugar a dudas un líder a quien la gente sigue con veneración.
Fue claro al señalar que es necesario acabar con la corrupción que nos lacera para salir adelante y enfatizó que no es él quien lo dice, sino Su Santidad el Papa Francisco.
Una mañana muy de Cuernavaca, llena de sol en una catedral adornada por todos lados de noches buenas de todos colores y repleta de gente. Interesante. ¿No cree usted?.
Por su parte el monje Benedictino Peace señala hablando de la vida: Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo.
“Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso. Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: -a aprender a amar -a dejar huella -a ser felices.
Crear calidez dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida (mientras más sencilla, mejor será su olor) cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida.
Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin