Las elecciones que vienen son verdaderamente un laboratorio totalmente nuevo, pues tenemos ejemplos muy claros de cómo funciona el Impepac y cómo interviene el gobierno en las elecciones jalando para donde le conviene.
Las culpas de todo lo que pasa se las echan a la delincuencia organizada, que no sabemos quiénes son o al menos no nos queremos dar cuenta de que cobran en el gobierno. Por ejemplo, en las elecciones pasadas en Morelos la policía actuó de manera flagrante para garantizar el triunfo de los supuestos aliados del gobernador.
Acabaron con la elección de Cuernavaca haciendo a un lado a la candidata del PRI, que estaba arriba en las encuestas, al llegar a un acuerdo con los ahora aliados del PRD para que el gobierno en los últimos 15 días previos a los comicios apoyara a Cuauhtémoc Blanco, lo quieran o no lo quieran reconocer.
La estrategia primera fue que a partir de ese momento se mandó llamar a los líderes conocidos en las colonias, a los cuales se les amenazó, a cada uno, con los problemas personales que tenían o las irregularidades en su vida, aprovechando la información de seguridad nacional que tiene el gobierno, mucha de la cual la obtiene a través del sistema con el que intervienen las computadoras y los teléfonos de todos los que tenemos que ver algo con la política.
Prueba de ello es que los Yáñez, que eran los operadores del candidato a alcalde, van con el PRD en esta próxima elección porque son sus aliados desde endenantes. Aunado a ello, la falta de orden y la pérdida de liderazgos del PRI ayudó a que las amenazas a los líderes sociales fueran haciendo su trabajo; muchos de ellos se retiraron o tiraron la toalla y otros fingieron que harían su trabajo de movilización el día de la elección pero no lo hicieron, como se los aconsejó el gobierno.
Además de eso, el trabajo de la policía, de manera clara, en Cuernavaca no dejó pasar a los que trataron de movilizar gente a favor del PRI, sino que sólo dejaron pasar a aquélla que votaría por el PSD, como era el acuerdo; por desgracia, los brillantes dirigentes del PRI no se dieron cuenta de ello y no hicieron nada por pararlo a través de la denuncia o el escándalo, como deberían de haberlo hecho.
Ahora tenemos ventajas, los ciudadanos podemos grabar lo que la autoridad hace para intervenir en los resultados electorales, pero para eso hay que tener valor y hay que conocer de procesos electorales al menos lo mínimo, porque los pretextos que la policía ponía en la ocasión anterior eran verdaderamente ridículos.
Y a eso le agregamos que, con varios millones de todos nosotros, el gobierno compró la estructura del Revolucionario Institucional a través de los encargados de la misma, los cuales vendieron su lealtad por una lanita, que desde luego les cayó muy bien.
Estas y muchas otras cosas, como se lo hicieron al propio candidato del PRD en Jojutla, donde el acuerdo era que perdiera y ganara el PSD en la negociación, y le impidió la policía, de manera directa, la movilización que ya estaba lista para ese día de las elecciones.
En Cuernavaca, aparentemente, el pleito tiene muchas ramificaciones entre los ejecutivos y tiene su principal fuente que se sacó del control del Ayuntamiento a los Yáñez, que ya se repartían como pastel todo en el cuerpo edilicio, lo que trajo como resultado el pleito directo entre el gobernador y el alcalde, más los negocios de la basura, las lámparas, etc.
Pero de que el alcalde llegó con un buen empujón del gobierno es totalmente cierto, si no hubiera sido así no habría ganado, ya que estaba en el cuarto lugar en las encuestas un mes antes; el señor es muy popular, pero la verdad es que nadie se imaginó que llegaría a la alcaldía.
Si a ello le sumamos el control que el PRD tiene sobre el Impepac, donde su representante (que es mi amigo) sabe más que todos los miembros de la dirigencia de la institución que los maneja y los pone contra la pared a la hora que quiere, pues tiene la fuerza que le da que esa institución dependa económicamente del gobierno y, desde luego, la influencia en las designaciones de todos los funcionarios, así como de capacitadores auxiliares, que ha tenido el PRD de manera totalmente descarada, lo que le da una ventaja más, además de la gran cantidad de recursos públicos con los que se maneja.
Así las cosas, tenemos que estar conscientes de que será una elección profundamente difícil. Y sin la participación ciudadana que vigile su casilla y evite las transas que en cada una puedan hacer los de los partidos ricos, tendremos una vez más un burdo simulacro de elección democrática.
La democracia se hace y se da cuando la autoridad electoral no carga los dados a favor o en contra de alguien. ¿Usted cree que lo hará en este 2018?, debemos de estar pendientes si queremos que ganen quienes tengan la mayoría de votos. ¿No cree usted?

Vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin