Increíble que en pleno siglo XXI la autoridad, o sea la presidente del Congreso del Estado, tenga tamaños desplantes como el de haber dejado sin paga a los empleados de los diputados que votaron en contra de la reforma electoral.
Como todos sabemos, la reforma electoral es una imposición del “junior”, que en su incapacidad cree que va ganar a base de trácalas como las que ya planean él y su corte de lambiscones; por lo tanto, tienen una orientación totalmente sesgada, ya que los diputados de esta legislatura se han caracterizado desde el inicio de su gestión por ser los más cobrones (pues cobran en grande por sus “servicios”) y los más antidemocráticos de este siglo. Son increíbles las cosas que hacen con un cinismo descarado, sin importarles nada; la ética no es algo que conozcan.
Pero lo que tiene en jaque al Congreso en este momento es que la diputada Beatriz Alatriste, después de traicionar a Maricela Sánchez, quien la puso como secretaria de las mujeres del estado, y también a Maricela Velásquez, en una de esas estupideces que hace el PRI que lo tienen el día de hoy a un paso de quedar fuera del poder, la hicieron diputada plurinominal al cambiarse como gente de Amado Orihuela para aspirar a la Presidencia del Congreso, la que le ganó Paco Moreno y que más tarde consiguió traicionando a Amado y al PRI, pasándose al PRD, al que ya traicionará a la larga en cuanto pierda el poder; si no, al tiempo.
Pues esa señora tomó venganza de los diez diputados que votaron en contra de la reforma electoral y el día viernes los plantó, y no sólo no acudió, sino que dio instrucciones de que no se les entregara su salario a los diez diputados y a todos los que con ellos colaboran; como si fuera dueña del dinero que es del estado y del Congreso al que debería de servir, pero del que podemos ver ella se sirve con la cuchara grande, gracias a su poco sentido de la ética.
Por eso es que los empleados del Congreso que fueron “castigados” por la señora se molestaron y tomaron las instalaciones del recinto legislativo este fin de semana, con sobrada razón, ya que nadie tiene derecho a detenerles el salario.
No cabe duda de que el que nunca ha tenido y llega a tener, loco se quiere volver, y nos guardamos los adjetivos calificativos por respeto a ustedes mis lectores, pero sí decimos que esta diputada ya enloqueció, creyendo que de esa manera, lambisconeando a los poderosos de su nuevo partido, podrá a ver si pega y que la pongan de candidata nuevamente.
La falta de ética y del conocimiento de alguien que nunca ha presidido nada y ahora siente que la Virgen le habla, hace que tome acciones fuera de toda ley, violando para empezar la Ley Federal del Trabajo y, al mismo tiempo, el estatuto del Congreso del Estado.
No cabe duda, todos nos equivocamos, pero hay quienes se equivocan pensando que el cargo les va a durar toda la vida, y la verdad es que les dura tres años pero la vergüenza es para toda la vida.
En manos de esas “cosas” estamos los morelenses y nunca en la historia del estado habíamos tenido una legislatura de este tipo. La Asociación Civil Morelos rinde cuentas le señaló este fin de semana al Congreso del Estado que tiene más de medio año ocultando información, sin trasparentar sus cuentas, y le solicita que cumpla con la ley.
Tenemos además que estar conscientes de que ya empieza a decaer en su poder y prueba de ello que ya no tuvo los 30 votos, y poco a poco más diputados se irán separando del hegemónico, porque así es la política. Por eso, morelenses y cuernavacenses, tenemos que tener muchísimo cuidado por quién votamos. No es posible que este tipo de sujetos se conviertan en autoridades; primero no lo parecen, y, segundo, no conocen cuáles son sus funciones y menos aún sus obligaciones; y desde luego ignoran totalmente la ley y sólo saben lo que les dicen los mediocres empleados que tienen, a los que tratan como si fueran esclavos en la época de la Inquisición.
Nada más vea usted la muestra al suspender los salarios de quienes trabajaron y tienen familias; pero eso no le importa a la citada señora y a otros con tal de tomar venganza política en la forma más absurda. Es por eso que tenemos que ser muy selectivos a la hora de votar, porque no podemos permitir que nos sigan gobernando las acémilas; necesitamos que los ciudadanos comunes y corrientes, como personas normales y con la conciencia de que los cargos públicos son para servir y no para servirse elijamos certeramente.
¿De qué sirve que vayan a una escuela o colonia a dar dinero, techumbres o cualquier otra cosa durante las campañas electorales, si en lo fundamental no cumplen? Y como no han cumplido tenemos una legislatura que le ha fallado a los ciudadanos, que es digna de la vergüenza más grande y que toma determinaciones a una voz de mando, y no con la conciencia o la participación de los ciudadanos, porque llegaron a donde están gracias a que su único verdadero talento es el de la lambisconería, y no el que necesita el pueblo de Morelos. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]

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