Un ejemplo claro de la “izquierda Chanel” que nos gobierna es el nuevo palacio legislativo, obra mal hecha, sin terminar, con la soberbia y la mala leche de los que forman la legislatura local. Son tan “elegantes” los nuevos izquierdistas, progresistas de Chanel, que no pudieron usar sus viejas curules y hubo que comprarles nuevas, pues las otras ya les parecieron fuera de moda. Es incalificable la construcción de un recinto que costó 500 millones de pesos, cuando miles de morelenses todavía, a seis meses del temblor, no tienen donde vivir, asilados en alberges provisionales, mal alimentados, bañándose cuando se puede a jicarazos y están ya desesperados.
Una muestra del descontento por ese absurdo es el plantón que desde el pasado jueves tienen los famosos damnificados de Jojutla en la delegación de la Seatu, a la cual le están reclamando que no ha entregado los recursos del Fonden, que ya tendrían que estar en sus manos.
Pero la impunidad es así, los que tienen influencia abusan de los que son ciudadanos comunes y corrientes.
Regresando al tema, ¿para qué queremos un palacio superfluo con diputados que sólo sirven para lambisconear? Mire usted a la brillante presidenta, quien dijo que ese día quedaría grabado en la mente de los morelenses. ¡Claro que quedará grabado! porque una bola de hampones tuvieron preferencia antes que miles de ciudadanos que perdieron todo; estará grabado porque forman la única legislatura del mundo que ha quebrado, que ha dejado al Poder Legislativo sin quinto para trabajar y con unas deudas impresionantes. Pero nadie dice nada porque ellos mismos fueron los causantes de todo ese desfalco y se repartieron el dinero como si fuera suyo porque como son tan lambiscones que creen que tienen derecho a tomar todo lo que el gobierno les dé.
Ninguno de los legisladores vive mal, tienen presupuestos hasta de un millón de pesos por ser los meros, meros consentidos del “príncipe” aspirante a heredar el poder sin hacer nada por los demás.
En el Congreso hacen falta los valores, los personales y los democráticos, pero ésos son seres que se han dedicado a robar a base de hacerle el caldo gordo al ejecutivo.
Han acabado con nuestras libertades, desaparecieron la Ley de Participación Ciudadana, que nos permitía tener derecho al plebiscito, al referéndum, a la iniciativa popular y a la revocación de mandato, derechos que ya teníamos y que esta legislatura a base de engaños nos quitó.
Mire usted, son un ejemplo de lo que es fangoso, están en contra de la trasparencia y no pueden entregar cuentas como lo marca la ley porque se llevaron hasta los lápices; sus pobres empleados, los de siempre en el Congreso, ganan cinco mil pesos al mes, pero ellos no menos de 350 mensuales; son verdaderamente un ejemplo de corrupción y prepotencia, lo que les da impunidad. Nada más analicemos porqué hicieron desaparecer la Ley de Participación Ciudadana para que les sea más claro:
Plebiscito: Consulta en la que se somete una propuesta a votación para que los ciudadanos se manifiesten en contra o a favor: por ejemplo, “organizaron un plebiscito para saber si el pueblo apoyaba o no la Constitución”.
Referéndum: Es un procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos para su ratificación. Es el mecanismo de democracia directa por antonomasia y en la actualidad también complementa el régimen de democracia participativa, potenciando la intervención directa del cuerpo electoral.
Se trata de un procedimiento para tomar decisiones, por el cual los ciudadanos ejercen el derecho de sufragio para decidir acerca de una decisión de resolución mediante la expresión de su acuerdo o desacuerdo. Para llegar al acuerdo tiene que haber la mayoría absoluta entre los votos.
Iniciativa Popular: Entendemos por iniciativa popular a aquella instancia en la cual el pueblo puede presentar soberanamente una propuesta de legislación que sea tratada en el cuerpo legislativo correspondiente y que pueda eventualmente convertirse en ley.
Revocación de Mandato: Es un procedimiento por el cual los electores pueden cesar de su cargo público a un funcionario electo, antes del término de su respectivo periodo, mediante votación directa.
A través de este procedimiento, los ciudadanos pueden dar por terminado el mandato que le han conferido a una autoridad electa, como un presidente, un gobernador o alcalde, cuyo fundamento sería el principio de soberanía popular. Es un mecanismo de interrupción o término anticipado del mandato popular.
Estos derechos son los que nos han quitado estos verdaderos sátrapas de la política. La verdad es que ni entienden porque son enciclopédicamente ignorantes, pero nos quitaron nuestros derechos con los que los ciudadanos ya los hubiéramos quitado de sus cargos; por eso los desaparecieron de manera tramposa y hay que cuidarnos. Busquemos nueva sangre, de gente decente que nos dé a los morelenses lo que nos merecemos. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]