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Como lo señalábamos la semana pasada, la vida en Cuernavaca es triste porque todo mundo tiene miedo a ser asaltado, secuestrado o que nos exijan “derecho de piso”; miedo a salir en las noches en una ciudad que, por su maravilloso clima, tendría que ser el paraíso que fue durante muchos años, pero ahora no sólo hay el riesgo de la inseguridad sino también el de caerte en algún hoyo de los grandes que cada día se forman en las principales calles, mientras nos dicen que todo está bien, que estamos como nunca y que vamos despegando económicamente, a pesar de ser Morelos el estado donde la pobreza ha crecido de manera exponencial.

Circular por las calles con una horda de  salvajes que son los ruteros, que hacen lo que quieren, como quieren y cuando quieren, que se te cierran y tapan el paso, o de perdida te avientan el autobús para pasar antes si es que no van adelantados; y entonces te llevan a vuelta de rueda; donde los taxistas, que por lo regular manejan demasiado mal la mayoría, también hacen lo que quieren, se paran donde quieren y, como se ha vuelto de tres o cuatro sexenios para acá un negocio del gobierno en turno, hay tal cantidad que parecen marabunta recorriendo las calles de la ciudad, donde si bien te va tienes que estar pendiente de donde se paran o se dan la vuelta en “u” en mitad de calle y hacen lo que se les pega la gana, en vista de que la autoridad no existe; y a las pobres señoras gordas que dizque dirigen el transito nadie les hace caso, y a los policías, sobre todos los de motos, la vialidad les vale un sorbete y sólo se dedican a ver a quien extorsionan, primordialmente a los automovilistas que con placas de otros estados circulan por la  ciudad.

Vivimos en el caos, pues en el norte todavía no puede quedar el puente de Chamilpa y en el sur van a tirar el puente de Palmira, para mejorar las vías de comunicación, pero la obra federal del “paso express” lleva ya años y van a vuelta de rueda; es obra indispensable y necesaria, pero al parecer todavía le cuelga.

Además, al parecer en lugar de estar al servicio de sus agremiados, las cámaras sirven sólo a la autoridad como buenos aplaudidores; no hay quien defienda al comerciante o pequeño empresario de las garras de la delincuencia: la oficial de los uniformados y la del crimen organizado.

Los baches aumentan cada día y en cuanto a las pavimentaciones express que hizo el ayuntamiento, la mayoría ya pasó a mejor vida y los baches han regresado por sus fueros, y si a ello le agregamos los pleitos por el control de la distribución del agua, donde por Sapac pasan y pasan los dirigentes y donde se dice que se ha convertido en la caja chica de los funcionarios municipales, por lo que no te quieren cobrar el vital líquido, sino asaltarte cobrándote sumas exorbitantes con la amenaza clásica de quitarte el servicio.

Vivimos, como decía López Velarde, de milagro, como la lotería, y ya no sabemos si es hacienda o el predial, el agua o los servicios que son malos y caros, pero el caso es que todo mundo está viendo cómo roba al otro o cómo puede sacarle algo. Y si a ello le agregamos la inseguridad, que es el pan de cada día de los cuernavacenses, realmente como decía Capulina: estamos jodidos.

Lo que en algún tiempo fue vivir en una maravillosa ciudad se ha convertido en vivir en la selva chica, en un DF pequeño, sin servicios, donde las calles del centro están hechas para carretas y a la autoridad que no conoce la ciudad se le ocurrió cerrar la Calle de Guerrero completa y tener que circular por el centro es perder la mitad de la mañana, esto desde luego para los automovilistas comunes y corrientes porque para los ladrones y delincuentes es un paraíso, ya que la policía siempre llega tarde, nunca está para prevenir, sólo para perseguir y mal; de vez en cuando detienen a alguien para taparle el ojo al macho, pero las cámaras de video sirven para lo que el viento le hizo a Juárez, la prueba es que nos roban y nadie puede dar con los delincuentes.

Tenemos cada día más malos servicios y la ciudad está cada vez más fea; gracias a los inteligentes de parques y jardines, las antes bellas jardineras de la estatua de  Cuauhtémoc ya pasaron a mejor vida y sólo dejaron yerbas y porquerías; las calles con hoyos; las banquetas todas deshechas, donde hay; siempre las esquinas llenas de basura, pues no hay basureros. ¿No cree usted?

AMIGOS DE LA MÚSICA invita a el concierto del Cuarteto Brasileño de Guitarras el jueves 6 de octubre, 19:00 horas, en el Teatro Ocampo; este grupo es ganador del Grammy Latino en 2011 al “Mejor álbum de música clásica”. El Cuarteto Brasileño de Guitarras se ha situado como uno de los más famosos en el mundo. Reconocido por el Washington Post por su “belleza seductora” y su “virtuoso gusto,” la peculiar combinación del grupo usando guitarras de seis cuerdas y un rango extendido de guitarras de ocho cuerdas, permite la exploración de un inusual y original repertorio. Ahí nos vemos.

Vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin