Cuernavaca, nuestra ciudad fantasma, que cada día está más fea, sucia e intransitable, es desde luego un ejemplo de que la vialidad, si no es manejada adecuadamente, se puede convertir en un completo caos que ya vivimos en algunos sectores de la capital morelense.
Quienes tenemos la necesidad de circular por el centro de la ciudad todos los días, vivimos el horror que es tener que manejar en la supuesta Ecozona, que no tiene de eso nada más que el nombre, ya que a pesar del arreglo de la Plaza de Armas, el área sigue siendo un asco; en el Jardín Juárez las ratas del tamaño de conejos todos los días conviven con los paseantes en cuanto obscurece; pero lo más grave de circular por el centro es que el gobierno no quiere entender que hay medidas muy cuestionables que amenazan con tomar (porque me imagino que no le conviene económicamente), y ahora van a castigar y a quitar concesiones a transportistas con cualquier pretexto, no porque quiera mejorar el transporte; y el que se oponga a la instalación del llamado Morebús es considerado “non grato” por el gobierno.
Y es que no sería malo que existiera un transporte como el Morebús planeado con auténticas miras de beneficio para la ciudadanía; lo que no se vale es que se haga como negocio de unos cuantos y no con un fin real de servicio; pues si se quiere descontaminar el centro, lo primero que hay que hacer es construir una central camionera con el dinero de los transportes federales para que se salgan de la dichosa Ecozona, la que no podrá hacerle honor a su nombre si los camiones de servicio público federal siguen en donde ahora se encuentran. Los transportistas son de los más ricos y los que con más recursos cuentan para poder construir la central; pero, como al parecer ya son socios del gobierno, nadie hace nada para detenerlos y se les permite que sigan contaminando nuestra ciudad de norte a sur y de este a oeste.
Los berrinches de ésos a quienes les encanta opinar de lo que no saben, traen como consecuencia las obras del centro que no han sido socializadas, y los comerciantes (los de a de veras, no los lambiscones líderes a los que les encanta que los inviten a todos los actos de gobierno y vestidos como Pirrín no dejan de ir a cuanta ceremonia se les pone enfrente para aplaudir y lambisconear, para ver si les toca algo), los verdaderos comerciantes, reitero, están desesperados por la baja en las ventas que, desde que las inteligencias alienígenas del gobierno cerraron la calle de Guerrero, mataron varias de las calles y a nosotros los automovilistas nos dejaron sin opciones para salir del centro fluidamente.
Aunado a ello, ahora se les ocurre hacer las calles de un solo carril, lo que desde luego a los funcionarios no les molesta, pues traen choferes, pero a los que tenemos que manejar y estacionar en terrenos baldíos mal pavimentados, dejando a plena luz del sol a que casi hierva el vehículo, no nos hacen felices sus ideas, sobre todo cuando no son para beneficio social. Los cambios urbanos deben de socializarse de a de veras, no hacerlo en contubernio con los lambiscones dizque líderes, sino con los verdaderos ciudadanos, y para eso existen en este mundo mecanismos de participación ciudadana; pero éste es el único estado del país que no cuenta con Ley de Participación Ciudadana, donde un diputado vendido dizque de izquierda, pero bueno para cobrar con la derecha, dice que ya la vamos a tener, después de que él y los demás diputados son los culpables de que los morelenses no tengamos manera de hacer valer nuestra opinión, porque son una sarta de lacayos que sólo atienden a las indicaciones del Palacio de Gobierno, a la que le dicen casa de todos, pero que tiene más candados que un palacio y no nos permite a los ciudadanos entrar y opinar acerca de lo que pasa en nuestra ciudad.
Por ello la vialidad es cada día peor; pero, eso sí, ya salieron de pobres los que llegaron hace algo más de cuatro años y creen que les va a durar toda la vida. Sólo que veremos el desorden y las broncas con los transportistas, que una vez más no nos permiten circular porque las calles están llenas de protestas diarias debido a la falta de atención del gobierno a la ciudadanía.
La falta de autoridad se refleja diariamente en la circulación, donde nadie cumple con las reglas de tránsito porque a los encargados de la vialidad y el transporte lo que les interesa es el negocio del Morebús y cada quien hace lo que quiere: los taxistas se paran a subir y bajar pasaje a media calle y nadie les dice nada, aunque el policía esté enfrente de ellos; los ruteros igual y, si quieren pasar, te avientan el camión todo dado al cuas, por lo que no les importa que se raye más; y los mordelones sólo mordiendo en vez de estar pendientes de la vialidad. Pobres Morelos y Cuernavaca con una autoridad que sólo ve por su interés y no por el de la colectividad. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin

 

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...