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En alguien tuvo que caber la cordura y fue la Secretaría de Gobernación del gobierno federal, quien solucionó el problema universitario después de la multitudinaria marcha de estudiantes del pasado jueves, cuando los jóvenes morelenses salieron a la calle a pedir el respeto a su universidad y a su autonomía, así como el cumplimiento del artículo tercero constitucional, el que obliga al estado a dar una educación gratuita y laica. Y se consiguieron con la SEP cien millones de pesos para que la universidad pueda salir adelante durante estos meses.
Haciendo a un lado los reclamos del gobierno –poderes Ejecutivo y Legislativo locales- sobre presuntos malos manejos económicos y contra la lucha que encabeza el rector por el respeto a los derechos humanos de las víctimas, el problema había crecido demasiado, pero no es posible que berrinches o problemas personales afecten de manera directa a los alumnos de educación superior.
Sea como sea, la universidad no puede parar, porque es parte fundamental del desarrollo, no sólo del estado sino del país, y si hay problemas en el manejo de los recursos económicos, que lo aclaren, pero no se puede utilizar esa bandera para dejar a miles de estudiantes, investigadores y personal administrativo sin el pago correspondiente y sin clases a los que están para estudiar.
Nadie puede negar que nuestra universidad ha crecido, y mucho, y que existen no sólo extraordinarias facultades con programas de calidad reconocidos por Conacyt y por la Anuies, así como por las calificadoras internacionales; tenemos premios por los trabajos de los investigadores de calidad, lo que reconoce la propia institución federal, y en general la universidad académicamente va bien y eso es lo que nos importa a los que tratamos de trasmitir nuestra experiencia a los jóvenes a través de la cátedra y a los que buscamos el conocimiento de los saberes a través del estudio.
Tenemos buena fama en el extranjero y nuestros alumnos y maestros son recibidos en las universidades del globo terráqueo con afecto y respeto; ahora ya hay muchísimas carreras en las cuales muchos de nuestros universitarios se van a realizar un semestre en otra universidad, con programas parecidos en el mundo; esto lo conozco de primera mano, primero porque durante este año hice una estancia de investigación en el extranjero y, en segundo lugar, ya que como alumno de una maestría formo parte del consejo técnico de mi facultad y ahí es donde de manera democrática, en serio ya que cada uno de los miembros tiene un voto, se decide en base a información profesional de las diferentes áreas.
Sólo eso es lo que a la comunidad universitaria le importa. Y la verdad es que al ver a los jóvenes preparatorianos durante la marcha del pasado jueves, el ímpetu y la manera en que la masa de adolescentes irradia enojo me provocó una verdadera preocupación, porque una masa con esas características y con la indignación que mostraban se puede salir de control en un segundo y acabar todo en una desgracia que nadie quiere.
Cuando las cosas se hacen bien hay que felicitar a quien las hizo; y en este caso la Secretaria de Gobernación hizo un extraordinario trabajo y desactivó un problema social que podía haber seguido creciendo. ¿No cree usted?
POR OTRA PARTE, los problemas en la Secretaria del Trabajo están que arden, pues el Servicio Nacional de Empleo se ha convertido en una institución que va en contra de sus principios, cuando en lugar de dar empleo lo quita. La nueva administración, a cargo de la Maestra Elvia Teresa Aguilar Sanders, ha hecho un recorte de personal exagerado; pero lo grave no es sólo eso, sino que la titular parece satélite y nada más va a cobrar los días de quincena, y una vez a la semana -y dos si bien nos va a los morelenses-, lo que desde luego, según un contacto nuestro, provoca un desorden verdaderamente serio dentro de la institución.
El SNE es dirigido realmente no por ella, que sólo cobra, sino por su mano derecha, la licenciada Lilia González,  quien es déspota  y cruel con los empleados, ya que es la encargada de hacer el recorte de personal y poner solamente a sus alumnos egresados de la Universidad La Salle, de donde es docente; por lo pronto, nos informan que tiene ya dos denuncias ante la Comisión de Derechos Humanos por su mal trato al personal.
Nos informan además que, irónicamente, la mayoría de trabajadores que han sufrido el despido son los que en su momento han dado los resultados más destacados debido a su buen desempeño, según los propios trabajadores del SNE, quienes señalan que la realidad es que los nuevos empleados resultan ser estudiantes recién egresados de la universidad y son instalados en las áreas más cómodas.
La “extraordinaria funcionaria”, digna protagonista de la Ley de Herodes, cuenta con dos asistentes personales: Paola y Fabiola, quienes a su vez maltratan a los empleados del SNE; ellas abusan, junto con todos los nuevos integrantes de la dependencia amigos de la maestra Elvia, ya que sin tener derecho gozan de vacaciones a los tres meses de entrar a su nuevo empleo, violando lo que señala la ley, y tienen privilegios como el no checar hora de entrada ni salida.

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]