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La sucesión en el estado es algo que ya está en boca de todos, y que desde luego ya arrancó después de la pasada elección del día 5. Aquí todavía hay algunos medio agazapados, pero ya muchos, sobre todo los que quieren ser precandidatos para ver qué chambita les toca, se van como todos sabemos pues la mayoría de los políticos son hechos sin columna vertebral, sin convicciones se agachan y siempre dicen que sí al jefe; desde luego hay sus muy raras excepciones, porque a pesar de la podredumbre de la política mexicana, la verdad es que hay garbanzos de a libra.
Como nos podemos dar cuenta, los partidos ya están en la condición de iniciar un proceso de renovación gradual para -según ellos- llegar bien a la elección; todos sabemos quién es quién, así que ni le hagan al cuento.
En el PAN, ya como pudimos ver en la semana antepasada, ya sienten que ganaron la elección que no ha comenzado, pero tienen en sí varios candidatos a pesar de que, desde luego, el que va a la cabeza es mi amigo el diputado federal Javier Bolaños, que es vicepresidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión y está ya en preparación para la misma. Podemos ver cada semana las acciones que realiza para los morelenses o sus declaraciones sobre la situación del estado; y hay varios más y yo sólo tomaría en cuenta a mi amigo también morelense de hueso colorado y diputado local Caballero; creo que es el único que tiene estatura -junto con Bolaños- para aspirar con los pies en la tierra.
Por el PRI la cosa sí está de miedo; el partido está muerto y dividido. Y la verdad es que la dirigencia no existe en el campo y la división sigue siendo la misma que los llevó a dejar el poder; los que apoyan a Amado Orihuela que están pidiendo el cambio de la dirigencia actual; los del grupo de Maricela Sánchez y Guillermo del Valle, que desde luego tienen prioridad por el apoyo a Maricela Velásquez; los del grupo del actual presidente Rodolfo Becerril, que no son muchos pero cuentan; y desde luego los chapulines, que si no son candidatos del PRI se irán a otro partido. Quieren Matías Nazario, Jorge Meade, Paco Moreno y la propia Maricela  Velásquez. Cada uno con sus propios méritos o sus amigos, porque el PRI, si no cambia la manera de elegir a sus candidatos, seguirá perdiendo.
El PRD está muerto, al menos el de Graco, pues a pesar de que aparecen algunos lambiscones que cobran, en cuanto se acabe la lana pelarán gallo, pero ahí Fidel Demedicis está más puesto que un calcetín, pero no la tiene fácil en el enfrentamiento con el gobernador; también el perdedor de Cuernavaca que ya va a cambiar el trasporte para juntar para la campaña: Jorge Messeguer, que quiere heredar la chamba de su patrón; y Matías Quiroz que también tiene su corazoncito. La verdad es que se han perdido los liderazgos de siempre y, a pesar de que el partido tiene su gente, la manera en que los graquistas han discriminado a los otros los tiene en verdad molestos; ahora tienen el poder del gobierno, pero a la hora de la elección las cosas no estarán bien a pesar de su marcha que es, como los actos masivos, espanta tarugos.
Del Movimiento Ciudadano al parecer, si no se le hace el interinato, será Jaime Álvarez el candidato que quiere, pero ir en alianza con los amarillos, y la candidatura -si la quiere- la tiene en bandeja de plata; la presidenta mi amiga es su gente, y a Dante Delgado le tienen aprecio, lo consideran uno de sus delfines.
En el Verde, el candidato podría ser el diputado Javier Estrada, pero si prefiere la candidatura a la Presidencia Municipal, que ya ha querido pelear, puede que con los últimos acontecimientos el candidato sea Manuel Martínez Garrigós.
En Morena, desde luego, será Rabín Salazar el elegido, el senador ya está en campaña desde hace algún tiempo; al retirarse del PRD toma nuevos bríos y ataca sin piedad al régimen actual. Es de los morelenses el más cercano a AMLO, y desde luego que tendrá su candidatura.
Los demás partidos van a proponer a mucha gente sin importancia y no harán mella; aquí lo interesante será el candidato independiente, porque en Morelos estamos tan mal que sólo puede haber un candidato independiente; quieren muchísimos pero ha sacado la cabeza ya Vinicio Limón, José Luis Urióstegui y varios más.
Así las cosas, la caballada está flaca y a Morelos no le vemos el futuro promisorio. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]