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Con la participación de nueve aspirantes concluyó el registro para integrar la terna para competir por la rectoría en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) por el periodo 2018-2024, luego de que hasta la mañana del día de ayer sólo Lorena Noyola Piña, Patricia Ceballos Giles, Gerardo Gama Hernández y Rolando Ramírez Rodríguez, directores de las facultades de Diseño, Contaduría, Administración e Informática, Turismo y del Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación, respectivamente, presentaron su registro para contender en el proceso de sucesión.
Por lo tanto, por la tarde se registraron otros aspirantes que también han mostrado interés en participar en el proceso de sucesión de la rectoría de la UAEM, que preside actualmente Alejandro Vera Jiménez, y entre los cuales se encuentran: Gustavo Urquiza Beltrán, secretario Académico; así como Iván Martínez Duncker, director del Centro de Investigación en Dinámica Celular; Pedro Antonio Márquez Aguilar, director Interino del Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas, y el investigador Óscar Dorado Ramírez.
Con la conclusión del periodo de registros de los aspirantes, corresponderá a los integrantes de la Junta de Gobierno cumplir con una serie de pasos específicos, como revisar que la documentación presentada esté de acuerdo con el currículum, después analizar la propuesta de cada uno de los candidatos y sostener una entrevista con cada uno de ellos para decidir de los nueve quiénes son los tres que formarán la terna que se entregará al Consejo Universitario de los candidatos para la elección del rector para el periodo 2018-2024. El orden de las entrevistas de los participantes se efectuará en estricto orden alfabético del apellido paterno de los aspirantes.
Los interesados en participar como aspirantes e integrar la terna para designación del rector tuvieron que cumplir con los siguientes requisitos, como estipula la convocatoria: Ser ciudadano mexicano por nacimiento, de preferencia morelense; mayor de 35 años; contar con título profesional de licenciatura y preferiblemente con posgrado registrado en términos de ley; tener el más alto prestigio académico y haberse distinguido por su probidad, calidad y compromiso universitario; así como haber laborado para la institución cuando menos los últimos cinco años al momento de su postulación; tener una trayectoria que muestre suficiente capacidad administrativa y liderazgo institucional, en la medida adecuada a la responsabilidad que se le encomienda; y no ser servidor público, dirigente de partido político, ministro de culto religioso ni miembro activo de las fuerzas armadas, al momento de su designación, ni durante el tiempo de su gestión; además de no haber sido sancionado por actos contrarios a la legislación de la universidad, ni haber sido condenado por delito intencional del orden común o federal.
Como podemos ver, la tarea de la Junta de Gobierno será difícil, pues desde luego que existe una serie de presiones que vienen de afuera, pero la universidad siempre se ha caracterizado por no dejar pasar las influencias de los precandidatos.
La terna se entregará a finales de octubre, para que sea a principios de noviembre cuando se nombre al nuevo rector o rectora para el siguiente periodo.
Cabe señalar que la terna que la Junta de Gobierno entregue al Consejo Universitario tendrá que ser aceptada por éste, y si no está de acuerdo aunque sea uno solo de sus miembros, la devolverá a la Junta de Gobierno, quien deberá entregar otra terna diferente.
El Consejo Universitario está formado por los directores de las facultades, así como por un Consejero Maestro y un Consejero Alumno; por los representantes de la Federación de Estudiantes en cada facultad y los sindicatos: el de trabajadores administrativos y el de los trabajadores académicos.
La designación del rector será por las dos terceras partes de los miembros del Consejo Universitario.
Interesante ejercicio democrático en la UAEM para que tenga una nueva cabeza que represente a los universitarios. ¿No cree usted?

TRISTEZA, gran tristeza da recorrer las colonias de mi ciudad, donde el abandono de las autoridades es patente. Barrancas en las que se desbarató el 80% de las casas de la gente pobre, que es la que menos tiene y, a una semana y un día del sismo, no se ve a nadie del gobierno municipal o estatal que visite a la mayoría de los damnificados para dar al menos una esperanza de que habrá ayuda. Caras tristes, largas, con niños que juegan en medio del lodo, que es lo que les dejó el temblor; ese es el rostro de mi ciudad, donde la autoridad brilla por su ausencia o va de visita sólo a algunos puntos como si hiciera un favor. Y para colmo ahora el volcán. Qué tristeza, ¿no cree usted?

Por Teodoro Lavín León

[email protected] / Twitter: @teolavin