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La etapa que sigue es la más pesada: la reconstrucción tras las pérdidas que ocasionó el temblor del 19 de septiembre, que son muchas, por lo que es un problema de una magnitud enorme en el que debe de participar desde luego el gobierno, pero acompañado y supervisado por la sociedad civil.
El manejo de grandes cantidades de recursos que se usarán con este fin no sólo serán muchos, sino que deben usarse de manera correcta; es decir, hacer lo más con lo menos.
Esta reconstrucción reclama una planeación de todo tipo, pero humana primordialmente; deberá ser una reconstrucción cuidadosa, que no sólo se ciña a reparar los daños materiales de ese grupo lastimado (pues hay daños que son más profundos y también necesitan repararse) para potenciar la solidaridad social y el horizonte que muchos ven perdido en este momento, pero que, con procesos de autoempleo y reactivación de la economía, pueden cambiar la esperanza de una vida mejor para mucha gente.
Porque hay que entender que no es sólo construir nuevas casas, hacer nuevos edificios, sino algo más importante, es dar certeza de una vida mejor a los que se quedaron sin nada, a los que perdieron todo lo que durante su vida larga o corta habían logrado y que se derrumbó delante de ellos en menos de tres minutos.
La reconstrucción nos necesita a todos, a los funcionarios, a los ciudadanos, a los profesionales, a los técnicos, a las amas de casa, a los jóvenes y a los viejos, a todos. No es tarea sólo de un gobierno, como al parecer lo quieren hacer creando fideicomisos en los que todos los que votan son los secretarios o empleados del jefe, porque eso se presta a corrupción, a continuar con la impunidad que vivimos todos los días; por eso se necesita de los intelectuales, los artistas, los profesionistas de todo tipo, a todos, para que la tarea sea integral. El reconstruir una casa no sirve de nada y necesitamos participar que sea la sociedad civil la que supervise, pero con autoridad, porque si no, caeremos en los mismos vicios de las construcciones del gobierno para que nos salga otro socavón porque el “junior” quiere meterse en la construcción. Que sea una verdadera reconstrucción integral donde lo material tenga exactamente igual peso que la reconstrucción humana, donde se haga mucho con poco, pero de manera clara, transparente, donde se sepa cuánto costó cada kilo o cada pieza de material, y cómo se apoya de manera profesional a los ciudadanos.
Tenemos que cambiar. Las catástrofes como la del pasado septiembre obligan a eso; México y Morelos deben de salir adelante para que no existan las estupideces, como lo que pasó en Jojutla adonde llegó el Presidente de México y lo esperaban con música y fiesta cuando la ciudad había quedado derruida; qué insensatez, se necesita ser verdaderamente animal o, como le dijo el ejecutivo: “Está usted mal de sus facultades mentales para hacer tamaña cosa”. Todo por lambiscones; ellos, los lambiscones, son uno de los cánceres de nuestro sistema que está agotado.
No queremos un fondo como el Morelos, que se maneja en lo obscurito y sólo por los funcionarios públicos o los disque empresarios a modo. Queremos que el manejo del dinero –exigimos- sea trasparente. Estamos hartos de que de todo hagan negocio para su beneficio personal. Si en verdad son honestos, como se auto alaban, que lo demuestren con hechos reales y con transparencia absoluta.
La única manera de cambiar las cosas en este estado es que todos participemos, pero con orden, en base a un programa integral perfectamente definido y supervisado, realizado por profesionales, desde luego no por el corrupto congreso que tenemos; queremos transparencia hecha con toda la claridad que se requiere, no confiamos en las autoridades; la burra no era arisca, la hicieron a golpes y, con tanta descalificación que existe, cada día menos podemos confiar. Queremos que las cuentas sean claras, que conozcamos lo que se hace y que sean morelenses los proveedores para que se reactive la economía, no los parientes poblanos. Estamos hartos de los amigos de ella o de él o ellos a los que les dan una lana. Esto no es negocio, es la reconstrucción después de una tragedia y estamos hartos de mentiras. Si no entienden, tomaremos medidas y ya se ha dado una prueba de que la ciudadanía puede reaccionar, que no le busquen tres pies al gato porque se los van a encontrar. La sociedad está molesta, enojada, entiendan que es la mayoría, ¿o piensan que con un idiota que amenaza nos asustamos? Estamos a punto de despertar al Morelos Profundo como diría Bonfil, así que más les vale que nos tomen en cuenta y las cosas sean transparentes. ¿No cree usted?
Tenemos el gusto de informarle que hemos sumado fuerzas con el nuevo Centro Cultural Teopanzolco para ofrecer la temporada 2017-2018 de The Met: Live in HD, comenzando el 7 de octubre con la ópera Norma, de Bellini; no se lo pierda, es un extraordinario espectáculo. Ahí nos veremos.

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin