La política tiene muchos bemoles y las cosas en el país y en el estado no andan muy fáciles, y la situación es algo difícil a nivel nacional. El Primer Mandatario quiere cambiar al Presidente del INE y a los cinco consejeros que lo han apoyado, que se equivocaron no sólo esta vez, sino que ya van varias veces, en las determinaciones que toman. Esto, sin embargo, no quiere decir que esté de acuerdo con que el ejecutivo intervenga en el manejo de un órgano independiente como el INE; la autonomía de la institución debe de ser respetada por el presidente y por todos los demás, sean quienes sean.

Pero lo que no debería ser posible es que el presidente de la institución encargada de la democracia en México haga las declaraciones a la prensa internacional que hizo a “El País” la pasada semana, porque, simplemente, él debe de ser imparcial, lo que es uno de los principios fundamentales de la institución; el ser el representante de la función de dirigir las elecciones no le permite criticar al régimen en una declaración internacional, porque está dejando el principio de imparcialidad a un lado pase lo que pase, porque, primero, su imparcialidad es algo verdaderamente fundamental para su encargo; así que él no puede juzgar al régimen, haga lo que haga, y menos a nivel internacional; la función de ser autoridad electoral es verdaderamente difícil y el ser el representante ciudadano más importante del país no le permite muchas cosas que los que somos ciudadanos normales podemos hacer .

Al parecer, el Consejero Presidente del INE no se ha dado cuenta de cuál es su responsabilidad con la nación. La política interna y sus diferencias con el régimen presidencial de la Cuatro T son una cosa, pero él no debe, públicamente, hablar mal del régimen, sea cual sea, porque él es imparcial, o debe de serlo por su cargo. Creo que es un error más, y quizá el más grave, de los que se han cometido.

La institución funciona y funciona muy bien en los procesos electorales porque el servicio profesional de carrera ha sido, desde su creación como IFE, fundamental para mantener el nivel de los funcionarios involucrados en la elección de manera directa, primordialmente de las Juntas Distritales, que son las que en verdad llevan el trabajo de la elección, y a las cuales no se les ha dado el reconocimiento que merecen.

El INE ha crecido demasiado y se ha convertido en un elefante blanco, demasiado grande y con demasiados problemas internos, y el haberle dejado la responsabilidad de nombrar a los consejeros de los órganos estatales -lo que ha hecho de manera pésima- lo ha distraído de su función fundamental.

Para ejemplo, en Morelos se destituye a la presidenta del órgano después de dos años de haber cometido un error, grave sí, pero sólo después de dos años, ya que un señor es gobernador y nadie lo puede cambiar; esos errores por la falta de atención adecuada son graves, han tratado de hacer de las instituciones locales otra sucursal del instituto y no es así, las elecciones locales son totalmente diferentes de las federales y, la verdad, han salido bien gracias al servicio profesional electoral.

Pero el INE no está bien. En lugar de estarse peleando con el ejecutivo, que se dedique a hacer lo que es su responsabilidad o las cosas seguirían igual; los rencores en política se pagan fuerte y el error de querer suspender la revocación de mandato, en la que todos sabemos que es una ratificación que quiere el ego del presidente, que nos va a costar cinco mil millones de pesos, pero la ley lo señala así y hay que cumplirla, lo que es otro de los principios fundamentales de la institución.

Ahora, el que los consejeros se hayan amparado para no recibir menos sueldo no es importante financieramente hablando, sólo hay que aplicar el Artículo Catorce de la ley, que marca que no puede ser retroactiva en perjuicio de persona alguna. Si el Presidente de la República no lo entiende, es su problema. 

El Presidente debe de entender que él no puede dar un plan de austeridad, ya que él no puede intervenir dentro del Instituto Nacional Electoral, puesto que esta es una Institución meramente autónoma, sería un error meterse en donde no le corresponde.

La legalidad en las funciones electorales es fundamental para su funcionamiento, y las cosas no están sencillas, y si cambian a unos tendrán que cambiar a todos. Y, lo siento, pero quienes se apuntan para dirigirlo estando dentro que renuncien antes, si en verdad quieren sacrificarse por la democracia. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

lavinleon@gmail.com
Twitter: @teolavin


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