Quien crea que la vida de todos nosotros será la misma después del Covid está mal del cerebro. Primero, la situación actual no va a cambiar, a pesar de que se inicien algunas actividades, y el peligro continuará latente mientras no tengamos la vacuna o un medicamento efectivo contra el virus. Posiblemente, las clases comenzarán en septiembre, si bien nos va, y no volverán a ser normales; al menos en las universidades, la manera virtual en la que se están llevando en este momento será fundamental, ya que la única manera de proteger a estudiantes y maestros es con el aislamiento.

Las clases virtuales llegaron para quedarse; nos guste o no, será un riesgo el juntar a varios alumnos y docente en una aula en donde, a pesar de que se instalen reglas, será difícil que los jóvenes las respeten, pues viven jugando de manos y unos encima de otros, por lo que no será factible lo de la sana distancia, y los grupos deberán ser menos nutridos y se tendrá que cambiar muchos de los sistemas que ya tenemos.

La práctica nos ha hecho entender que es necesario que vivamos en una forma diferente, la reacción de los animales silvestres al ver que las calles están abandonadas, ha hecho que en muchas partes de mundo regresen los que aparentemente habían desaparecido; vemos patos paseando por las principales avenidas de París, osos en Canadá en plena calle, las ballenas que ya no se veían en Acapulco ahora llegan a la bahía y ahí hacen su maravilloso espectáculo, y en Puerto Vallarta una de ellas se metió a inspeccionar el club de yates, causando toda una conmoción entre los marineros. En otras ciudades, ciervos, venados y otra serie de especies han llegado a las partes centrales de varias ciudades que se encuentran prácticamente abandonadas, primordialmente en Europa, donde son más ordenados que nosotros y cumplen con el confinamiento. Tendremos que aprender a vivir más cerca de los nuestros y a disfrutar más de nuestras casas que -aunque no nos guste reconocerlo- teníamos abandonadas, ya que salíamos por la mañana y sólo regresábamos algunas veces a comer y por la noche.

Las cosas han cambiado y seguirán así; la vacuna en manera masiva no llegará hasta el año siguiente y no creo que el gobierno de la república, a juzgar por como ha hecho las cosas, vaya a darle prioridad. Se va a abrir el confinamiento en ciertas áreas, en las que los estadounidenses quieren -esta es la verdad- porque necesitan las partes para que funcione su industria. Entendamos que Trump está en campaña y lo que le interesa es que se reactive la economía, y le importa poco que en nuestro país muera mucha más gente.

Por lo pronto, necesitamos tomar todas las precauciones posibles, no hay que descuidarse de ninguna manera; los guantes, mascarillas y caretas son indispensables, no podemos salir sin ellas y, al llegar, hay que dejar la ropa en la lavandería y de inmediato tomar un baño. El sólo salir a la calle es un peligro, por lo que puede uno contagiarse. La pandemia va para largo y tendremos que aceptarlo, las reuniones físicas, y las públicas con mayor razón, se acabaron al menos hasta que llegue la vacuna.

Tendremos un proceso electoral atípico, en el cual el internet tendrá que ser un arma que utilicen las autoridades electorales para poder lograr una buena votación; de otra manera, nadie va a querer ser funcionario de casilla y menos aún ir a votar.

En las escuelas, las clases virtuales tendrán que ser lo de todos los días, esto es algo que ya no se puede detener; sólo hay que evitar el abuso de los comerciantes de computadoras y de todos los proveedores de la red. El gobierno está obligado a dar internet gratuito de manera mucho más amplia, pues será fundamental para cada uno de los que quieran seguir estudiando, primordialmente en la universidad, y los maestros de 65 años y más no darán clases presenciales, todas serán por internet aunque, definitivamente, son la gente de mayor experiencia.

La vida cambió con esta pandemia y tenemos que adaptarnos, creo que es el momento de que gobierno y ciudadanía, de una manera conjunta, luchen por detener el avance de este virus que se ha llevado muchas vidas. Todos estamos expuestos, por eso más vale quedarse en casa y no salir, no recibir visitas y no dejar de tener las precauciones que ya tenemos de manera cotidiana. Se va a abrir la industria, posiblemente, el mes que entra, para que empiece a funcionar; pero la verdad es que reactivar la economía no nos da la seguridad de no obtener el virus. Tenemos que cuidarnos y estar conscientes de que la situación es la misma, a pesar de que nos digan que la curva se aplanó, porque cada día es más alta. La situación está difícil, hay que aceptarla y admitir que nuestra vida cambió. ¿No cree usted?

TEODORO LAVÍN LEÓN

lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin


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