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La Legión de Honor Nacional de México tiene el orgullo de ser la primera institución en América Latina que rinde homenaje público a personas y a instituciones que por sus valiosas aportaciones benefician a México.
En Europa existieron diversas organizaciones que buscaban resaltar los méritos de ciudadanos distinguidos y en periodos de reinados eran condecorados por los reyes con insignias correspondientes como fueron la Orden del Toison de Oro de los Habsburgo, de la Jarretera en Inglaterra o la Cruz de Calatrava en España.
La Revolución Francesa suprimió estas órdenes pero en mayo de 1802, el primer cónsul, Napoleón Bonaparte, consciente de la necesidad de este tipo de estímulos para promover el deseo de servicio entre los ciudadanos, fundó la Orden de la Legión de Honor en Francia. Su propósito era recompensar los méritos militares o civiles en tiempo de guerra o de paz.
Esta Orden, tenía y conserva a la fecha diversos grados de reconocimiento. Sobresalen: la Gran Cruz, el Gran Cordón, el Gran Oficial, el Caballero, el Comendador.
Se pretendía formar un ejército de hombres distinguidos, por eso su nombre Legión de Honor, derivado del latín honoratus, honorable sea el que ha recibido una distinción. En Roma existía una legión formada sólo por solados condecorados que naturalmente se consideraba como un grupo de alto valor militar. Napoleón pensaba que esta legión podría ser un cuerpo intermediario entre el Estado y el pueblo.
A través de los años ha perdurado que ciudadanos y ciudadanas no sólo franceses sino de distintas nacionalidades sean reconocidos por esta organización. La presea es de los más altos reconocimientos que se puede otorgar a los ciudadanos. Dentro de su reglamento considera Presidente Honorario al Presidente de la República. En la ceremonia de transmisión de mando recibe esta medalla y protesta cumplir con los valores que promueve esta organización; al asumir la Presidencia, el canciller es designado por él.
Inspirada en esta idea, el 7 de julio de 1961 se fundó en México la Legión de Honor Nacional de México como una asociación civil. Su finalidad es contribuir al progreso nacional y servir a la colectividad exaltando el valor de quienes se distingan por su aportación a nuestro país en los aspectos cívico, social o cultural. Algunos jefes y exjefes de Estado han tenido el carácter de presidentes de honor.
El primer presidente de la Legión de Honor fue el Lic. Luis Rubio Siliceo y el presidente de Honor, el Lic. Emilio Portes Gil, en su momento ex Presidente de la República.
La constitución oficial se realizó el 8 de agosto de 1962; el primer Consejo Directivo fue presidido por el doctor en Derecho Javier de Cervantes, rector de la Escuela Libre de Derecho. El presidente del Consejo de Honor fue el Lic. Adolfo López Mateos, Presidente de la República, en una ceremonia realizada para la toma de protesta en el Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma de México. También fue declarado presidente de honor el Lic. Miguel Alemán Valdez, ex Presidente de la República.
El 15 de agosto de 1963 fue electo presidente de la Legión de Honor, el doctor en Derecho en Filosofía y en Historia, don Alfonso Caso, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y descubridor de las tumbas de Monte Albán en Oaxaca.
En junio de 1964 asumió la presidente de la Legión de Honor el doctor en Derecho José González Bustamante, quien desempeñó su cargo hasta octubre del mismo año. Además, han sido presidentes, don Luis León de la Barra, don Onésimo González y en segunda ocasión, a partir del 15 de abril de 1971 hasta su muerte, el 13 de abril de 1984, don Luis Rubio Siliceo; al morir éste, fue cuando asumió la presidencia el Lic. don Antonio Fernández del Castillo, quien falleció el 27 de septiembre de 1995.
El día 15 de noviembre de ese mismo año, los legionarios de número y activos de esta institución, previa convocatoria y por votación, eligieron como nuevo presidente del Consejo Directivo Nacional al doctor José Antonio Azuara Nosari, médico cirujano quien durante su trayectoria personal ha desempeñado importantes cargos en la diplomacia y en el sector público y privado de México.
Posteriormente la presidió el talentoso abogado Luis Maldonado Venegas, quien se dio a la tarea de fortalecer a la Legión de Honor, coordinando sus trabajos con otros instituciones gubernamentales y en forma prioritaria, promoviendo el ingreso de nuevos miembros de reconocida calidad profesional y moral de quienes se espera continúen contribuyendo con su trabajo y con su vida ejemplar al progreso de México, así como comprometidos con el ideario y sujetos al lema El respeto al deber honra la vida, impulsen en forma creativa a la Legión de Honor Nacional de México, el Lic. José Octavio Ferrer Burgos lo instituyó en el siguiente periodo estatutario.
El talentoso profesional del Derecho Lic. Jorge Benito Cruz Bermúdez, que actualmente la preside y el Lic. Luis Maldonado Venegas como presidente emérito de nuestra emérita Institución académica.
Por su importancia, es digno de mencionar que el 2 de agosto de 1999, el entonces Presidente de República, Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León aceptó el grado de Presidente Honoris Causa de la Legión de Honor.

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin