Parte importante del estudio del libro “La Cultura Mundo” es donde el autor nos enseña acerca del mundo como imagen y comunicación cuando dice: “Así como se construye un hipercapitalismo, de la misma manera se construye una hipercultura: la cultura mundo.
“Se entra en la cultura mundo cuando el arte no obedece más que las leyes de la economía, como elemento constitutivo de la cultura mundo.
“En la época de la cultura mundo, la cultura se vuelve mundo de marcas y consumo y el mundo comercial se vuelve más o menos cultural.
“La cultura moderna la forman el arte moderno y las vanguardias, rechazando todas las tradiciones de la profesión, acabando con las formas clásicas de expresión, creando una cultura radicalmente nueva apoyada en un individualismo cada vez más ofensivo que ha reformado todos los referentes. Lo que la escuela de Frankfurt llamaba la Industria Cultural, obras reproductibles destinadas al mercado del gran consumo, el cual se preocupa más por  las realidades comerciales que por el espíritu.”
Nos señala que “es un verdadero desafío, la lectura cada vez es menor, el cultivo del arte parece cada vez más una actividad turística, todo se hace para subir la audiencia  y vender a anunciantes tiempo de cerebro humano disponible.
“Con la cultura mundo se reduce la deseabilidad de la alta cultura y al mismo tiempo se debilita la legitimidad con que se contaba.  
“La época hipermoderna es contemporánea de la cultura científica y lo es también del retroceso de la autoridad simbólica de la gran cultura.
“Que el valor de la cultura ha caído es una realidad, primordialmente en las humanidades, la literatura y la filosofía. La esfera intelectual está cada vez más institucionalizada y burocratizada, ya que está formada por profesores o universitarios para los cuales la carrera es a menudo más importante que las ideas.
“La vida intelectual ha caído en la lógica de la mercadotecnia, la meditación y el estrellato ilimitado en nuestros días.
“La diferencia entre el arte noble y el arte comercial se ha vaciado de sustancia.
La única diferencia la hacen las obras creativas con riqueza y belleza, las comerciales son repetitivas y tópicas. El mercado es el que creó la cultura del espíritu.
“Las marcas no hay que satanizarlas, pero no puede ser el polo dominante  alrededor del cual se forman la cultura  y el ser humano. Es uno de los grandes desafíos de la cultura mundo.
“El turismo se ha volcado a los lugares fundamentales de la historia, las exposiciones de pintura con prestigio atraen a cientos de miles de visitantes. Ya no se leen a los poetas, pero se hace cola durante horas para entrar a un museo.
“La cultura nunca había conocido tal afluencia de masas, pero de un género muy concreto.
“Lo que se nos muestra es un eclipse de la autoridad de la cultura artística; la admiración de las obras sobrevaloradas suscita a la actitud del consumo de productos más corrientes.
“Pero a pesar de que la cultura se ha adosado al consumismo, en ninguna época anterior habían tenido éxito como ahora los libros de filosofía; es innegable que el interés persiste,  pero ha cambiado su naturaleza. Los pensadores que fascinan son los del círculo del yo;  para no salir de uno mismo  y recibir tranquilidad y consuelo. Pocos son los que entienden la diferencia entre el Quijote y el Código Da Vinci, la admiración a la grandeza no ha desaparecido.
“Reconocemos la genialidad de las obras, pero no nos zambullimos en ellas. No es el destronamiento de la gran cultura, sino la instalación de una majestad simbólica del poder. No disolución del lugar de las más altas autoridades, sino percepción de éstas  en el código universal del turismo móvil y la distracción consumista.
“La crítica  a la cultura mundo, primordialmente  a las industrias culturales y la cultura de masas, ha creado hostilidad y desconfianza caracterizadas por el catastrofismo global.
“Lo cultural  se ha convertido  en un sector  importante  del mundo comercial,  ya que productos culturales figuran en primer lugar en las exportaciones de países como EUA.
“El tiempo consagrado a los viajes, la música y la televisión, aumenta sin cesar. Las cuestiones culturales han adquirido un peso y una importancia nuevos en la cultura mundo; ya no afectan sólo a la esfera superior del espíritu, sino a la identidad de los pueblos, lo que la ha convertido en un dominio cargado de apuestas geopolíticas fundamentales.
“Son muchos los escritos de la escalada de una cultura del entretenimiento que infantiliza a los adultos y nos embrutece a todos. Un peligro, ni duda cabe, es la estandarización planetaria, por lo que se llegará a un mercado único en que los jóvenes de todo el mundo verán las mismas películas y tendrán el mismo sistema de vida debido a la uniformación de los gustos.
“El hipercapitalismo aparece así como el imperio de la homogenización  mundializada  de los productos, de los consumidores y las culturas.
“Tenemos productos como Coca Cola, que se pueden tomar en todo el mundo pero se tiene que hablar en el idioma de cada país; en ese sentido, las culturas particulares no han perdido  nada de su vitalidad.”
Interesante, ¿no cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]   Twitter: @teolavin

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...