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Para poder hablar de la división de poderes, primero deberemos entender el concepto de gobierno; éste debe tener determinadas características como ser orgánico: o sea un conjunto complejo de sistemas orgánicos, que ejercen la dirección del Estado; y además funcional: o la que es igual, realizar actividades desarrolladas para la dirección del Estado.
El gobierno está formado por un conjunto de sistemas orgánicos de autoridades, a través de los cuales se expresa el Estado, creando, afirmando y desenvolviendo el ordenamiento jurídico.
Administrativamente, el poder es el medio técnico de organización y funcionamiento del Estado, el que previene abusos -en teoría- mediante la distribución de funciones.
Las constituciones de la Republica y del Estado nos hablan de la  separación de poderes:
Es la distribución de las funciones estatales. Entre distintos sistemas orgánicos.
Poder de gobierno: Sistema orgánico. Creado por la Constitución. Coordinado y no subordinado a otros sistemas. Tiene a cargo el ejercicio predominante de una de las funciones del Estado. Cuyas decisiones no pueden ser revocadas por otro órgano o poder, por razones de conveniencia u oportunidad. Por lo tanto no deben de estar unos al servicio de los otros, sino coordinarse.
Características de los poderes: Son necesarios, son representativos, son independientes y son insustituibles, por lo que tenemos que vivir con ellos y, ahora sin Ley de Participación Ciudadana, estamos en sus manos, sin podernos defender porque los miembros de un poder no tienen conciencia democrática.
De acuerdo con la Ley, los poderes deberían de funcionar así: el Poder Legislativo debe de crear la norma. El Poder Ejecutivo la ejecuta y 
el Poder Judicial la interpreta y la aplica.
Hasta ahí el orden constitucional; el problema no es que los poderes no trabajen coordinados, sino que un poder sea el preponderante sobre los otros y los demás hagan exclusivamente lo que les manden, y eso está fuera de la ley.
Así de simple, es muy fácil entender cómo deberían de funcionar los tres poderes en el país y en el estado.
Es una obligación que tienen de trabajar todos en beneficio de la ciudadanía, y el problema lo tenemos en que se les olvida la ciudadanía, que el poder los obnubila y pierden sentido de realidad y, desde luego, no se dan cuenta de cómo está viviendo el ciudadano normal.
Es posible tolerar aberraciones tan grandes como quitarnos los derechos adquiridos a los ciudadanos nada más por el capricho de veinte individuos a los que mantenemos nosotros con nuestros impuestos, porque obedecen de manera totalmente irreflexiva, y eso no puede ser. Qué bueno que se coordinen, pero que se respeten; los discursos con pompa y circunstancia ya no le hacen mella a nadie, pues los ciudadanos estamos hartos de tanto discurso que no dice nada y que no nos ayuda en nada; lo que queremos es mantener nuestros derechos, y poder de esa manera participar en las decisiones del gobierno, porque es el gobierno de todos, no de un partido político; es el de todos los morelenses.
Si esa es la aspiración ciudadana, es totalmente increíble que el Congreso, de manera cínica e irresponsable incumple con la ley con nuevos acuerdos y, de un plumazo, nos quita el derecho adquirido que ya teníamos; desde luego con la complicidad de los demás poderes. Y todavía quieren que escuchemos lo que dicen, pero la verdad ya nadie les cree nada y nadie escucha nada; y si quieren ver cuál es la realidad, vean lo que se dice en las redes sociales.
La casa del pueblo, el Congreso, tiene un sistema de seguridad impresionante para que nadie entre; hay casi que confesarse para ingresar.  ¿Así cómo quieren que los ciudadanos crean en la autoridad? Podrán hacer mucha publicidad, pero primero nos quitan los derechos adquiridos y ahora nos vienen con el cuento de que nos quieren y trabajan para nosotros. Que lean las redes, no entiendo por qué si publican algo, no leen además lo que los demás opinan. De no ser dos o tres lambiscones que se empinan desde su computadora, los demás están molestos.
No sé quién les hará las famosas encuestas, en las que se gastan parte del dinero público, pero en verdad creo que los engaña y de manera impresionante. Los morelenses, en lugar de ir para adelante democráticamente, vamos para atrás y las instituciones electorales ahora dependen otra vez del Gobierno del Estado. Y  la ley ya la están preparando a su conveniencia para, aunque pierdan, tener plurinominales cuando todo mundo quiere que éstos desaparezcan, porque tuvieron su razón de ser en una época en que había un partido hegemónico, pero ahora que hay libertad para votar por quien te plazca, es ilógico que sigan existiendo más representantes de partido, que sólo piensan en su conveniencia, no en la de los ciudadanos.
El acotamiento de la ley en Morelos es tan fuerte que sólo puede haber un candidato independiente, porque tienen miedo, ya que la gente está harta de los partidos políticos y realmente totalmente desilusionada. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]