La palabra corrupción, dentro de un enfoque social y legal, se encuentra definida como la acción humana que transgrede las normas legales y los principios éticos. La corrupción puede darse en cualquier contexto y en este caso se analizará en el sentido administrativo y político.
La corrupción es el cáncer que nos daña cada día, es resultado de la falta de ética y la violación de las normas legales, resultado de la impunidad en que vivimos,  ya que si tienes influencias o estás en un cargo público te vuelves intocable sin importar que hayas violado la ley y las normas éticas más simples; el que goza de impunidad viola la ley y todas las normas éticas buscando su propio beneficio o el de un grupo.
Corrupción, en un sentido más analítico, se puede decir que significa el incumplimiento de manera intencionada del principio de imparcialidad, con la finalidad de extraer de este tipo de conducta un beneficio personal o para personas relacionadas. Cuando se dice incumplir el principio de imparcialidad se está haciendo referencia en el sentido de que se exige que las relaciones personales no deberían influir en las decisiones económicas que involucren a más de una parte. Por ejemplo, una empresa necesita de un proveedor de papelería, por lo que varias empresas licitan para quedarse con el puesto; sin embargo, el encargado de la selección es pariente de uno de los aspirantes a conseguir el contrato del servicio y la licitación la ganará ese familiar aunque se hubieran dado cotizaciones mejores.
La corrupción, tanto administrativa como política, se refiere a los delitos que se cometen en el ejercicio de un cargo público, y de esto tenemos ejemplos todos los días, las violaciones a la ley por parte de las autoridades se ha convertido en lo más cotidiano, ya que siempre buscan conseguir una ventaja ilegítima, acto que se comete de manera secreta o privada. Las formas de corrupción son muy variadas, algunas de ellas son:
El soborno, que es el más repetitivo de los delitos contra la administración pública, y que va desde la entrega de una módica suma a un oficial de seguridad para evitar una multa, hasta el ofrecimiento de grandes cantidades de dinero para la evasión de los impuestos. Está presente en cada entrada de la ciudad o en cada escritorio de atención ciudadana del gobierno.
El tráfico de influencias: éste consiste en que un funcionario utiliza sus influencias para conseguir a favor de alguien allegado (un familiar por ejemplo) una actividad que involucre una posición o un trabajo de beneficio.
El Peculado ocurre cuando un sujeto se enriquece de forma ilegal en perjuicio del Estado. El uso de los bienes públicos en provecho personal, el uso de materiales y equipos distintos al objetivo de su compra, representan actos constitutivos de peculado.
Las causas que originan este tipo de actos de corrupción pueden ser internas o externas; en nuestros casos son internas; externas existen, pero se las llevan de calle las internas. Entre las causas internas se encuentran: falta de conciencia social, carencia de educación o de una cultura de compromiso, paradigmas negativos y distorsionados. Siendo muy académicos, la verdad es que esta clase de transgresores son unos viles rateros que se aprovechan de que circunstancialmente llegan al poder y ya ahí roban de manera descarada porque tienen el mal ejemplo de sus superiores.
Como elementos externos de la corrupción se encuentran: impunidad, salarios bajos, concentración de poderes, corporativismo partidista, la impunidad en todos sentidos de políticos y ciudadanos que, por compadrazgo o parentesco, se aprovechan para obtener beneficios económicos sin cumplir con lo que dicen la ley y la ética, y que sólo llevan agua a su molino o les reparten a sus superiores; un claro ejemplo son los policías que tienen que entregar una cuota diaria a sus jefes.
A nivel político, la corrupción genera un impacto negativo al producir y consolidar la desigualdad social, y protege las redes de complicidad entre las élites políticas y económicas. A nivel económico, la corrupción influye en el crecimiento de los costos de los bienes y servicios, fomenta la aprobación de proyectos basados en el valor del capital involucrado en los mismos, más que en la mano de obra (lo que es más lucrativo para el que incurre en el delito).
Por ejemplo, tenemos políticos que crean una nómina de aire, o sea puros “aviadores” que muchas veces ni existen y sólo usan los nombres de conocidos que les dieron copia de la credencial de elector, aumentando así considerablemente su salario, o de la manera que todo mundo comenta es para los concursos de obra, en que solicitan el 10, el 20 o el 30 % de la obra por adelantado para asignarla, llevándose en efectivo parte de la calidad de la obra, o la manera en que trabajan los programas sociales. Chéquelo usted, en Morelos todos los que reciben apoyos tienen que pintarlo de amarillo, en clara referencia al partido político en el poder.
Estos son ejemplos de corrupción que vivimos y observamos; hay que acabar con ellos, pues de eso estamos hartos. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin

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