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Lo que no quieren entender quienes detentan el poder y los partidos políticos, es que la ciudadanía está cansada de que las mafias del gobierno y de los partidos se repartan los cargos de elección popular, como si en verdad tuvieran el apoyo de los ciudadanos.

El creer que así son las cosas es el error más grande que pueden cometer; desde luego, el sistema político mexicano ya se acabó, y ya se acabó porque empezó a tomar caminos en un estado que debería ser democrático. Todas las características de una dictadura o de una monarquía están presentes en el gobierno estatal de hoy, donde “sólo los que están a mi servicio, que se agachan y cumplen mis órdenes, son los únicos que tienen la oportunidad de servirme a través de los cargos de elección popular o de dedazo”.

Con este cambio se inició la debacle del sistema político mexicano, porque los actores que llegaron al poder no tenían ni las mínimas ganas de trabajar; y trabajar es hacer política, la que han dejado a un lado y la han intercambiado por discursos con los que creen que pueden convencer a alguien. La verdad es que los ciudadanos se burlan de ellos, y muchos de los empresarios -los que tienen conciencia de lo que sucede- asisten a sus reuniones, pero no están de acuerdo en la manera en que se llevan las cosas.

Desde luego que hay los oportunistas o los lambiscones que siempre dirán que sí al hombre del poder, aunque en el fondo se burlen de él.

Para ser más claro, sería importante señalar de manera nítida qué es ciudadanizar:

La ciudadanización surge como un concepto y estilo de vida que comprende acciones y conductas cívicas que favorecen los procesos democráticos. Fortalece las organizaciones de la sociedad civil, facilita y promociona los procesos de participación y transformación socio-económica. La transición requiere de la participación de todos. Con información oportuna, clara y suficiente, tendremos la posibilidad de aportar nuestras ideas, opiniones, experiencias y sugerencias para el mejor logro de los objetivos prioritarios, los estratégicos y aquellos a largo plazo que somos capaces de sostener aún antes y que se anuncian ineludibles.

Aquí está una definición de ciudadanizar y la conclusión es que en Morelos no existe; ni a Ley de Participación Ciudadana llegamos; en realidad, lo que los morelenses están pidiendo es su participación en las labores del estado; no puede ser que paguemos un centro como el C5 y los asesinos y demás delincuentes siempre salgan de Morelos como si fueran por su casa, sin que nadie haga nada para detenerlos. ¿Por qué?, porque el sistema, según informes de uno de los creadores de  ese sistema, es extraordinario pero no funciona porque apagan cámaras –como por casualidad- siempre en el lugar donde se dan los problemas. ¿Si no, con esa tecnología por qué no detienen a los hampones?; si realmente funcionara toda esa tecnología, esto sería otra cosa.

Para conseguir eso se necesita que exista una contraloría ciudadana que supervise todos esos elementos y que tenga la facultad de poder hacer renunciar a aquellos funcionarios  que no cumplan con su deber.

La forma más democrática de gobernar es con los ciudadanos, es tomar en cuenta para cada una de las acciones del gobierno primero a los ciudadanos, y no meter la pata como regularmente lo hacen. Ya ven, por ejemplo, que en el centro de Cuernavaca empezaron por la única calle que tenía un drenaje decente y un trazo completo con banquetas de los dos lados de la calle, todo porque no saben y creen que sus ideas de las obras públicas son importantes para los ciudadanos. Con todo respeto, ¿para qué queremos un museo de arte contemporáneo, cuando la ciudad es un cochinero? Que quede claro que me encanta el arte contemporáneo, pero en contraste tienen las calles despedazadas y los servicios no funcionan como deberían, ¿por qué no utilizaron esos recursos para trasformar una ciudad y un estado?

Entiendo que no es negocio el dejar las obras públicas, las que todos sabemos por experiencia que son un negocio, ¿pero no sería más importante preguntarles a los ciudadanos qué quieren?, que sean ellos los que dicten el rumbo, eso sería lo democrático, pero -como podemos ver todos los días- estamos a expensas de una “legión extranjera” que viene a ver qué se lleva de la manera más fácil, y de una serie de mediocres que no dan pie con bola. Seguimos teniendo una inseguridad cada día mayor, seguimos teniendo una ciudad y un estado más abandonados cada día; no hay más que recorrer las carreteras para ver que están llenas de baches, con un pavimento del siglo pasado.

Hay que tratar de utilizar los servicios públicos, que cada día son más caros pero más deficientes; la basura salta por todas las calles; el servicio de agua es pésimo; las obras publicas son en verdad de conveniencia sólo para unos pocos y todavía tenemos que aguantar discursos y reuniones en las que sólo se dilapida el dinero del erario para beneficio personal. Todo es negocio de algunos, y a los ciudadanos ni se les toma en cuenta. ¿No cree usted?

Vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin