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La autonomía de nuestra máxima casa de estudios costó muchísimo trabajo, ya que en 1967, después de la visita del presidente de México, cuando inauguró el Palacio de Gobierno y el Campus Universitario, que había donado su antecesor a la UAEM, ahí en sendos discursos ante la comunidad universitaria se le pidió la autonomía; al mes siguiente, en una de las primeras juntas de la Asociación de Universidades con el presidente, el rector de nuestra universidad le reiteró la solicitud al primer mandatario y hubo una pequeña discusión entre ellos; así, el 22 de noviembre se concedió la autonomía que ahora -por venganza política- quieren quitarle a la UAEM los ínclitos diputados, quienes han perdido toda conciencia de la realidad. El rector se ha defendido, pero aparte de ello los que hemos crecido y vivido para nuestra casa de estudios no podemos permitir ese atentado; la historia la conozco de primera mano, pues mi padre era el rector cuando la autonomía fue otorgada.
Es el colmo que esta legislatura ya nos haya quitado los derechos adquiridos al cambiar la Ley de Participación Ciudadana y hacérsela a modo para que los ciudadanos no podamos ejercer nuestras justas prerrogativas; ya endeudó al estado como nunca lo había sido y ahora quiere quitarle la autonomía a la universidad. Eso es inaudito y la comunidad universitaria no lo puede permitir, y ya hay, como verá en la nota siguiente, asociaciones civiles que respaldan a la universidad y, en el momento de entrar a clases en menos de un mes, deberemos de salir a defender esa autonomía que ha costado tanto. Ayer, en conferencia de prensa y al reiterar el llamado a los actores políticos de Morelos a debatir los temas de la autonomía universitaria con la sociedad en general y la comunidad universitaria, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) exigió la renuncia de quienes con mentiras atentan contra la máxima casa de estudios.
En conferencia de prensa señaló: “De cara a la sociedad y con la fortaleza ética con la que cotidianamente me he conducido como rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, asumiendo a cabalidad la responsabilidad consustancial al desempeño de esta honrosa designación que hiciera hace cuatro años el Consejo Universitario, la máxima autoridad universitaria, les vuelvo a decir a nuestros detractores políticos, los vuelvo a emplazar a que quien mienta deje de inmediato el cargo que ostenta”.
Afirmó que en la UAEM no hay nada qué ocultar, lo que hacemos –dijo- está completamente abierto al escrutinio público y de cara a la ciudadanía morelense. “La UAEM es una institución pública que continúa y periódicamente está auditada por los órganos fiscalizadores de la Federación y del estado; por otra parte, en materia de transparencia, estamos entre los primeros sujetos obligados con las mejores evaluaciones de cumplimiento del IMIPE; y en relación al control interno, contamos con un órgano a cargo de la Junta de Gobierno de la UAEM, cuyos integrantes cuentan con la mayor integridad, solvencia moral y prestigio social”. Consideró que lo que incomoda  a algunos es el ejercicio de la autonomía universitaria y la responsabilidad social que realiza con activismo solidario, en compromiso con los universitarios y en favor de las comunidades y los pueblos de Morelos; de los grupos y organizaciones sociales; en favor de las familias y las personas en condiciones de precariedad y vulnerabilidad, por falta de oportunidades educativas y productivas para poder desarrollar una vida plena, digna  y aliciente.
“Lo que en realidad está en el fondo de esta artera agresión, disfrazada de reforma legislativa, es anular y cancelar de facto la autonomía de la UAEM, dando al Congreso la facultad de remover al rector e incluso a los titulares del Consejo Universitario y de la Junta de Gobierno, así como nombrar al titular del Órgano Interno de Control y a la auditoría externa, con lo que prácticamente tomaría el control financiero, administrativo y operativo de la UAEM, sometiéndola a los designios injerencistas del Ejecutivo a través del Legislativo”. Esto no puede ser posible, es el colmo de la irresponsabilidad por los pleitos políticos. ¿Qué culpa tiene la institución de ello?, que enfrenten al rector, pero no le pueden quitar a la universidad su libertad, les guste o no, como lo vienen haciendo ahora con el Instituto de Crédito de los Trabajadores del Estado, quienes pelean el control de su dinero ya que se creó con las aportaciones de los mismos, no con dinero gubernamental, y también ya se quieren quedar con él.
El rector reiteró la invitación a que en agosto próximo los diputados participen en un debate de frente a la sociedad, con la comunidad universitaria y especialistas en la materia, y que consideren los riesgos y el peligro de tener a una universidad sometida a intereses que no son los propios de los académicos, y que se ponga en riesgo su capacidad de asumir un posicionamiento crítico ante el acontecer político, social, cultural y económico”, afirmó el rector. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin