En una ceremonia ante los líderes de los sectores empresarial y político del país, se dio el cambio de dirigente de la Coparmex Morelos, que de manera tan brillante desempeñó la licenciada Jazmín Bastida durante los últimos años. El encuentro empresarial organizado por ella a mediados del año pasado le dio un gran realce e importancia a nuestro estado a nivel nacional.
Mire usted lo que manifestó el directivo patronal: En los últimos cinco años, México perdió la estabilidad que había ganado y, desafortunadamente, por la falta de decisiones y de voluntad política “el último año no será suficiente para cambiar algo”, expresó el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo De Hoyos Walther, al encabezar la toma de protesta de la representación en Morelos. “Lo peor es que, en este último año, lo que parecía una enfermedad se convirtió en una pandemia en materia de corrupción al más alto nivel gubernamental, convirtiéndose en una conducta cotidiana de la clase política”.
El Consejo Consultivo en Morelos será encabezado por Ricardo Esponda, junto con otros personajes, muchos de ellos miembros de los gabinetes panistas de Marco Adame Castillo y Sergio Estrada; pero lo importante es la labor que una mujer inteligente, capaz y preparada, logró hacer al frente de tan importante consejo.
Jazmín, a querer o no, se posiciona como una de las mujeres que deberían ser representantes por su talento y honradez, que en este momento de definiciones es verdaderamente importante. Felicidades, licenciada Bastida, un gran abrazo y el agradecimiento de los morelenses, al menos en lo que a mí toca. ¿No cree usted?
MOVILIDAD Y TRASPORTE
Es importante señalar lo que sucede en la secretaría de ramo, porque los usuarios somos los que la pagamos. La verdad, es una pesadilla tener que ir a la secretaría con nombre tan rimbombante, donde los trámites para los ciudadanos son uno de los ejemplos claros de lo que no debería de suceder.
Llega uno y las máquinas para dar información están desconectadas o, lo que es lo mismo, no sirven. Eso sí, hay grandes letreros donde dice: ¡No permita que nadie le ayude, haga usted sus trámites personalmente!”, lo que, como pudimos comprobar, es una gran farsa de la dependencia.
Tuve la mala suerte de que me robaran la cartera en este estado, donde la seguridad para nosotros los ciudadanos no existe, y donde la delincuencia cada día toma mayor espacio en la vida diaria de los morelenses. Y, desde luego, se llevaron mi licencia, así que como hijo de vecino me presenté en la secretaría, en un edificio muy moderno donde ahora está instalada; después de buscar dónde obtener información, me acerque a la recepción, donde una señorita me dijo que qué tramite necesitaba; le dije lo que me había pasado y me pidió una copia de mi identificación y una copia del acta que levanté ante el Ministerio Público, le puso una leyenda y me mandó a pagar con una cola de 45 minutos porque el señor del Telecom, que es el que cobra, de manera discreta pero muy clara, abriendo una puerta, recibe los papeles de un “coyote” de esos que el letrero descalifica, quien le pasaba algo al cajero que le abría para que se instalara en un asiento que tenía adentro y dejar los papeles para los cobros que iba haciendo, mientras la cola crecía y crecía; los ricos que lo pagaban estaban sentados en tres de los cinco asientos durante una hora sin moverse, pues el “coyote” les hacía el trámite correspondiente.
Bueno, después de 50 minutos regresé a la ventanilla para tratar con la señorita -que no estaba allí-; después de regresar diez minutos después, y platicando con sus compañeras, me vio con cara de molestia y me dijo que me daría un turno, o sea hacer otra cola de otra hora, para que me atendieran las empleadas que toman los datos. Hay cajas de la 15 a la 26, pero sólo funcionaba la 20, así que después de media hora entró la cajera de la 19, mientras treinta o cuarenta ciudadanos de pie esperábamos que pasara su turno que, como se podrá usted imaginar, iba totalmente lento pues de uno en uno la espera se hacía más larga. Eso sí, el “coyote” entregaba a cada rato diferentes papeles de los diferentes ciudadanos que lo contrataron, mientras los demás que estaban parados esperaban durante horas.
Pero ahí no acabo todo. Después de una hora de espera, pasé a la caja 20 para dar mis datos porque la empleada no los podía leer en los papeles que le entregué; para de ahí enviarme a la caja 24, en donde una señorita -una sola para todos los que realizábamos tramites- revisaba los papeles de cada quien, de muy mala gana; tomaba el recibo y sin la menor prisa le ordenaba a la máquina que fuera imprimiendo la licencia. Así esperamos otros quince minutos para poder tener la licencia que sustituya a la robada.
Imagínese usted lo que tiene que hacer un pobre ciudadano que por primera vez va a sacar su licencia, al cual desde luego le cobran pero no le hacen el examen indispensable como en cualquier otro lugar. Para sacar una licencia, desde luego que el individuo tendrá que dejar una mañana completa para poder realizar el trámite o pagarle a un “coyote” que, por supuesto, hace mucho más rápido el asunto. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin