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Como lo que son, como se han conducido sus miembros durante todo su periodo, esta legislatura -la peor que ha tenido el estado- en medio de policías con vallas en las calles, encerrados a piedra y sin que ninguno de los ciudadanos que representan pudiera entrar al recinto oficial que dicen es (y es de risa tal afirmación) “la casa del pueblo”, los dizque legisladores dieron inicio al Periodo de Sesiones en forma espuria.
La señora debería de dejar la presidencia y entregarla a un miembro de la bancada priista; así las cosas, después de un rato, iniciaron el periodo de sesiones sin vergüenza y con grandes anuncios en los que dicen “diálogo y compromiso”; pero eso será sólo para el ejecutivo estatal, porque con los ciudadanos ni dialogan y cuando lo prometen no lo cumplen, como en el caso de la Ley de Participación Ciudadana. Delante de mí se comprometieron en aquella ocasión a realizar mesas de diálogo y, desde luego, no cumplieron y sabemos que en lo obscurito acabaron con esa ley de participación ciudadana porque contenía la Revocación de Mandato y, por supuesto, el pueblo ya los habría puesto de patitas en la calle; así que acabaron con ella haciendo una farsa, como acostumbran, de una ley que sólo funciona dentro de los procesos electorales. Desde luego que nos quitaron a nosotros, los ciudadanos, los derechos adquiridos; pero en este país y peor estado, donde la justicia no existe, se les permite vivir en la impunidad que es el antecedente más cercano a la corrupción.
Desde luego que no presentaron cuentas, pues ellos son diputados y eso de la trasparencia no se les da; el presunto fraude por el que cambiaron de presidente del Congreso se les olvidó y de lo cual desde luego no informaron porque era mentira o porque les llegaron al precio, como es su costumbre.
Ahora los brillantes miembros del cuerpo colegiado tuvieron la maravillosa idea de autorizar cuerpos de bomberos en todos los municipios, para que con un bote apaguen los incendios, porque si en Cuernavaca existe sólo una bomba que nos regaló usada ya la administración de una ciudad americana en 1978, y sólo existe ésta -a la que se le sale el agua por todos lados- mientras los miembros del Heroico Cuerpo se mueren de  hambre y, cuando tienen una emergencia en verdad arriesgan la vida. ¿Cómo se les ocurre autorizar cuerpos de bomberos en los 32 municipios, si no tenemos las bombas y los elementos necesarios para que lleven su trabajo adelante?,  lo que hace evidente que sólo lo hacen para lucirse y fingir ser muy buenos.
Nunca en la historia del estado hemos estado tan endeudados, nunca habíamos tenido una cámara tan servil como ésta; la verdad es que los señores son una vergüenza como representantes ciudadanos.
La ceremonia como siempre en lo obscurito, sólo con los aplaudidores a quienes les pagan, y a la que el ejecutivo no asistió, como es su costumbre, ya que no le gusta convivir con la “nacada” y en el fondo los desprecia por vendidos. Los discursos malos, vacíos, con puras generalidades, sin nada de sustancia; en fin, una vergüenza para los morelenses.
Sin lugar a duda una vergüenza de las mayúsculas cuando los legisladores, que trabajan para los ciudadanos y que dizque nos representan, se encierran y como perseguidos se esconden de los ciudadanos en una forma exagerada. Pero, eso sí, la ciudad tuvo que sufrir de las vallas colocadas alrededor del Congreso del Estado, que desde la madrugada pusieron los gorilas del Mando Único para que nadie se atreva a pasar; no vaya a pasarles algo a los señores que habitan esas oficinas, que en lugar de deberse al pueblo que los eligió se deben a los intereses del poder.
Los ciudadanos no podíamos pasar por la calle de Morrow que estaba cerrada y, cuando cambiaron las vallas ya que estaban bien encerrados con guaruras en la puerta con instrucciones de no dejar pasar a nadie. Cambiaron las vallas sólo alrededor del Congreso 45 minutos para bajar por Morrow y llegar a Lerdo de Tejada: un caos todo el centro, los comerciantes dejaron de vender porque era imposible el circular por la avenida. Realmente, ¡qué poca tienen los señores diputados! No cabe duda de que se saben repudiados y mejor no permiten que la ciudadanía se acerque adonde ellos están. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]   Twitter: @teolavin