Después de los hechos ocurridos la pasada semana en Temixco, la indignación de la ciudadanía crece de manera exponencial. En verdad, la ciudadanía está molesta por la inseguridad, por el hecho de que las cosas se digan a medias y que la verdad salga a relucir en las redes sociales, mientras la policía se hace bolas al declarar una serie de mentiras sobre los hechos en los que se equivocaron por razones obvias, ya que no tienen conocimientos de las plazas, pues se la pasan encerrados o cuidando a los funcionarios públicos, mientras la delincuencia hace de la suyas en todo el estado.
Los hechos de Temixco, en los que presuntamente fueron policías los responsables del homicidio de seis personas, entre ellos un bebé, verdaderamente han puesto a los ciudadanos en estado de furia; hay quienes opinan que debería de desaparecer el Mando Único o Policía Morelos o como se le llame, ya que no es posible que los ciudadanos tengamos que vivir con más miedo a la policía que a la delincuencia.
La versión oficial es que fue en un fuego cruzado en el que sucedieron los homicidios, pero gracias a una llamada de una de las víctimas a su pareja, en la que le informa que la policía está atacándolas sin deberla ni temerla, se supo que fueron elementos policiacos quienes asesinaron a cuatro mujeres, un adolescente de 13 años y un bebé. Esto tiene horrorizada a la sociedad.
El peligro es que este tipo de problemas provoque una psicosis colectiva que desencadene la histeria colectiva, que es un descontrol psicológico en masa. Por lo que habría que preguntarnos: ¿qué puede ocurrir para provocar histeria colectiva?
La histeria colectiva o miedo irracional de una masa de personas, ha causado hechos sorprendentes y a menudo trágicos. Ejemplos de histeria colectiva son el pánico producido por la emisión radiofónica de la Guerra de los Mundos de Orson Wells, en 1938; la caza de brujas en Salem en 1692; la tragedia del Estadio Nacional de Lima, en 1964; o el caso de los caníbales del pueblo de Hautefaye en 1870. Por ello hay que preguntarnos ¿Qué produce la histeria colectiva?
En los sucesos acaecidos en Japón, sorprenden al mundo la disciplina y calma con la que se conducen los japoneses. Guardan colas de forma ordenada, no hay saqueos y todo el pueblo japonés parece parte de un mecanismo de relojería en el que cada cual hace lo que las autoridades le aconsejan.
Pero en muchos otros lugares del mundo no es así, y ante una catástrofe o el abuso de una autoridad, el pánico y la histeria se apoderan de la población. La histeria puede causar a veces más heridos y muertes que el suceso que la provoca, pues la gente, con tal de sobrevivir, puede llegar a empujar e incluso pisar a otras personas sin pensar lo que hace, ya que una masa de personas corriendo sin sentido hacia un objetivo, o huyendo de la policía, es incontrolable.
Lo que no se está tomando en cuenta es que esos hechos en Temixco hacen que poco a poco la molestia crezca; ya que, al parecer, los cuerpos tenían el tiro de gracia incluido el bebe y esto provocará en los ciudadanos un mayor rechazo a las autoridades.
Lo que el gobierno no ha tomado en cuenta es que cuando el México bronco despierta pueden suceder muchísimas cosas; por ejemplo, hay que recordar que una masa de personas puede llegar a derrocar un gobierno, tomar La Bastilla o linchar a alguien.
Lo que subyace en estos sucesos es la pérdida del pensamiento único del individuo, que se deja llevar por la masa y actúa imitando lo que otros sujetos de esa masa hacen.
El doctor José Cabrera explica cómo en la biología existen ejemplos, como el de las enormes bandadas de pájaros, en las que todos los pájaros giran al unísono y se pierde la individualidad. Mire unos ejemplos:
Un suceso conocido de histeria colectiva, combinada con violencia, sucedió en el Estadio Nacional de Lima en 1964, donde murieron 320 personas; la violencia se trasladó incluso fuera del estadio. La Tragedia de Hesse en 1985 es otro de los casos donde la histeria se combina con la violencia, allí hubo 39 víctimas y numerosos heridos.
Nos comunican en boletines con información sin comprobar que hay más de cinco mil policías, ¿pero realmente en dónde están?, no los vemos en la calle; ¿dónde están?, no se ven, ya no se siente el patrullaje en las colonias populares y la queja de sus habitantes es constante porque no hay policía en los centros de recreación.
No vemos esa cantidad de policías que tanto promueven y, como son los reyes de las mentiras, ¿quién les cree? La indignación está creciendo, la ciudadanía está molesta y puede desatar en un momento dado una verdadera tragedia.
El gobierno no se quiere dar cuenta y sólo le gustan los actos de “Izquierda Chanel”, pero hechos como el mencionado, en donde asesinaron a una familia incluido un bebé, son verdaderamente escalofriantes y, si no se hace justicia y se trasforma la manera de trabajar de la policía, la moneda de la paz está en el aire. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]

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