La impunidad en México es grave. La revista Forbes señala que nuestro país ocupa el segundo lugar de 59 entre los países más impunes, sólo detrás de Filipinas, según el Índice Global de Impunidad, elaborado por la Universidad de las Américas Puebla y Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia de Puebla.

De acuerdo al estudio, el sistema de justicia mexicano enfrenta grandes deficiencias: 46% de la población detenida carece de una sentencia condenatoria. Indicadores importantes como el índice estimó una proporción promedio internacional de 17 jueces por cada 100,000 habitantes; México sólo cuenta con 4 por cada 100,000.

La corrupción, la inseguridad y violencia al interior de los países son los efectos de la impunidad, no sus causas. “La corrupción es el resultado de la impunidad”, lo que es muy cierto, ya que una sin otra no existiría.

El índice enlistó a 59 países de 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas, que contaron con información estadística suficiente en materia de seguridad, justicia y derechos humanos.

Estados Unidos ocupa el lugar 15 en materia de impunidad, España, el 17.  Alemania se ubicó en el puesto 42. Los países con menores niveles de impunidad fueron de Europa del Este, como Croacia, Eslovenia y República Checa, que ocuparon los últimos tres lugares del conteo. Estas naciones ocuparon los últimos tres lugares debido a que la Unión Europea les exige reducir este tipo de fenómenos para su ingreso al bloque económico.

Los datos más recientes nos dicen que a finales de 2014 la corrupción en México generó una pérdida de inversión aproximada de 2,000 millones de pesos del sector privado y 1,000 millones de dólares más por inversión extranjera directa, según estimaciones del Semáforo Económico Nacional del observatorio México

México debe resolver el tema de impunidad, de acuerdo con un estudio de la Universidad Autónoma de Morelos, que nos señala que la impunidad se manifiesta en puntos específicos del país y en diferentes niveles, pues las inversiones a largo plazo, en sectores como el automotriz, son un signo de confianza de las empresas internacionales en México.

Los resultados del estudio nos presentan el análisis descriptivo, posteriormente se presenta la matriz de correlaciones y finalmente el modelo resultante de ecuaciones estructurales. Los datos socio-demo-gráficos de los participantes en función de su calidad de víctimas directas o indirectas mostraron que el 12,2% reportó haber sido víctima directa de uno o más delitos, mientras que el 87,8% fue víctima indirecta (vive condiciones de violencia y criminalidad del contexto social).

De las víctimas directas, el 50,4% fueron mujeres; en cuanto a su edad, el grupo etario con más víctimas fue de jóvenes de entre 20 y 40 años (37,2%). El 54% reportó tener un empleo remunerado y el 40,1% vive en Cuernavaca o Cuautla. El 83,9% de las víctimas directas y el 75,3% de las víctimas indirectas percibieron un nivel de seguridad global bajo. Respecto a las expectativas de la Victimización e impunidad en el Estado de Morelos, México Rev. Ciencias Sociales Universidad de Costa Rica, nos señala programas gubernamentales de seguridad, el 33,9% de las víctimas directas junto con 21,5% de las víctimas indirectas, tuvieron muy bajas expectativas. Sin embargo, el 45,3% de las víctimas indirectas y el 28% de las víctimas directas revelaron no conocer los programas. En cuanto a la confianza en las autoridades, el 69,6% de las víctimas directas y el 64,6% de las víctimas indirectas reportaron poca o baja confianza.

El nivel de impunidad percibido fue bastante alto: el 57,9% de las víctimas directas y el 49,9% de las víctimas indirectas, consideraron que el nivel de impunidad en Morelos es muy alto. En cuanto a las razones por las cuales las víctimas directas no denunciaron y de esta manera fomentaron la impunidad, la más común fue pensar que era una “pérdida de tiempo” (42,5%), en segundo lugar, consideraron que “los trámites son largos y difíciles” (34,2%) y en tercer lugar, no denunciaron por seguridad familiar o miedo al agresor (19,2%) de las víctimas directas. Finalmente, en cuanto a las medidas preventivas, el 58,4% de las víctimas directas y el 45,3% de las víctimas indirectas, han implementado de 7 a 14 medidas distintas.

La pregunta más importante será cómo reducir la impunidad nuestro país tiene 355 policías por cada 100,000 habitantes. El promedio mundial es de 332. En contraste, el promedio de jueces, a nivel internacional, es de 17 por cada 100,000 habitantes, mientras que México cuenta con sólo 4 por cada 100,000, por lo que podemos ver un retazo importante en la impartición de justicia.

Una de los caminos para reducir la impunidad, está en reorientar los recursos a lugares que lo necesitan. Por ejemplo, capacitar mejor a los policías, que, además, tienen jornadas de  24 horas, pues esto incide en su manera de procesar a las personas de forma violenta y con impunidad; también incrementar el número de jueces. ¿No cree usted?

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