Los problemas en este momento por las impugnaciones, tanto en Morena como en el Frente, son porque se han objetado los triunfos tanto de la gobernadora electa como del presidente municipal electo. Lucy Meza y Alejandra Flores han realizado sendas impugnaciones, ya que dicen que hay elementos suficientes para anular las elecciones del pasado 2 de junio; aquí lo paradójico es que por un lado y por otro las impugnaciones se ven desde puntos de vista distintos y, de acuerdo a la elección que tratan de impugnar, si se cae la elección del Municipio de Cuernavaca -que representa el 28% del padrón del estado- se podría que caer la elección estatal, ya que el 25% de las impugnaciones de las casillas traería una nueva elección. Así que hay que ver a quien ayudan las decisiones personales y a quien perjudican.

El que se declare nula una elección no es sencillo, deberá de haber pruebas contundentes de que la elección se llevó fuera de la legalidad; ésta ha sido una rara elección que hay que estudiar, porque no queda claro que los ciudadanos, al menos la mayoría, votó de manera diferenciada.

El resultado federal en Cuernavaca, en el primer distrito, es más normal por el golpe que de forma muy bien planeada le dieron al ex gobernador, con un escándalo a nivel nacional, el que desde luego trajo consecuencias en los votantes, que en su mayoría en la capital votaron por el Frente; ahí, al parecer, el voto ciudadano se fue a Morena según los resultados, definición que no convence a muchos de los observadores.

Más extraño es que donde los presidentes municipales ganaron la elección de partidos no morenistas también los votos federales fueron para Morena, y los de la gubernatura de igual manera; desde luego que es un fenómeno que hay que estudiar y que demostraría la politización de los morelenses, por lo que será de singular importancia para el resultado final de la elección.

Por lo pronto, el chisme en los cafés crece y las cosas están en manos de los magistrados y, desde luego, en última instancia en el tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Mientras tanto, la gobernadora electa, Margarita González Saravia, se reúne con diferentes grupos que ella considera importantes para preparar su ascenso a la gubernatura, por lo que se reúne con los diferentes sectores de la sociedad organizada, a los que considera importantes, muchos de ellos más por el nombre que por la verdadera representación que tienen, pero en fin, así es la política.

A nivel federal, las encuestas “patito” que nos quieren vender sobre el supuesto de que la gente quiere que se elijan los magistrados y jueces de manera democrática, como lo plantea el “plan C” del Presidente de la República, son una vil artimaña. Pero es una decisión ya tomada y, para bien o para mal, a pesar de las consultas se hará como el presidente dice.

Quizá uno de los peligros reales que corremos en México con la nueva reforma judicial será que el crimen organizado participe en las elecciones, de la misma manera que lo empieza a hacer en el país en las elecciones constitucionales.

La nueva reforma al poder judicial está siendo supuestamente analizada por las diferentes fuerzas políticas e intelectuales, así como por cámaras empresariales del país. Pero todo deja ver que ya es decisión tomada y nada ni nadie hará cambiar la decisión presidencial; ahora tenemos que esperar a ver cómo torea la virtual presidenta esta primera lidia que, en verdad, fácil no está.

Veremos muy pronto qué nos espera para los próximos seis años, por lo que más nos vale estar atentos con lo que pasa. ¿No cree usted?

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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