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Nada más vea usted esta historia para que se dé cuenta de cómo el Servicio Nacional del Empleo hace exactamente lo contrario de lo que señala su objetivo, que es el de brindar empleo y seguridad laboral a los morelenses.
En días pasados el cambio de un director en la administración formal de la secretaría tuvo como consecuencia que se despidiera a varios trabajadores, que tenían varios años trabajando con base en un contrato anual para que no se crearan obligaciones de manera legal; exactamente como lo hacen los truhanes empresarios que, en lugar de proteger a sus empleados, los tienen a base de contratos para pagarles siempre menos. Así es como trabaja la Secretaría del Empleo, ya que los  puestos que se encuentran en la estructura administrativa sólo son para los trabajadores de confianza que limpian sus casas.
Pero no sólo es eso, en la propia secretaría son los primeros en violar la ley en cuanto despiden a un trabajador y lo obligan a firmar la aceptación, dándole sólo la mitad de lo que corresponde; y si este trabajador no firma, pues peor para él, ya que si pide una cita para poder conciliar y tener seguridad judicial, el enojo de los supuestos defensores de los trabajadores es impresionante, y entonces en las salas de conciliación de la Procuraduría del Trabajo -con la que está coludido de manera totalmente ilegal el organismo supuestamente defensor de los trabajadores- le ofrecen al trabajador sólo la mitad de lo que le habían ofrecido antes.
Ésos son los que están para otorgar empleos en nuestro estado, lo que no puede tolerarse. Ya una vez hablamos de las “aviadoras” que al día siguiente de la publicación de nuestra nota corrieron a presentarse a trabajar; pero siguen sin hacer nada, y ahora es la propia secretaría la que viola la ley para estafar a los trabajadores, diciendo que es la Consejería Jurídica la que otorga y maneja las liquidaciones de su personal.
¿Cómo es posible que tengamos ese tipo de funcionarios públicos que, siendo Servicio Nacional del Empleo, en vez de brindar trabajos los quitan y tratan de estafar a sus  ex trabajadores?
A las personas que sí trabajan y han logrado abrir nuevas oportunidades de laborar, lo que es su obligación, les quitan el trabajo en el Servicio Nacional del Empleo, donde la impunidad hace gala de la corrupción existente, y se quedan con los holgazanes que sólo se dedican a servir al jefe y no a la ciudadanía; algunas y algunos permanecen por su linda cara o por algunos otros “atributos” que les permiten estar de flojos y no hacer nada más que acompañar al jefecito a sus reuniones, lo que habla muy mal de esa institución.
Es muy grave el asunto y esperamos que realicen sus superiores una investigación. Ya en la pasada “Reunión Anual del Servicio Nacional del Empleo” se hizo muy evidente la irregular situación, cuando la directora decidió enviar a personas que sólo llevaban unas cuantas semanas laborando -y desde luego no sabían ni entendían realmente nada del funcionamiento de la institución- sólo porque eran familiares de un alto servidor público de la Coordinación General del SNE, cuando bien pudieron haber enviado a la coordinadora, que conoce las tripas de la institución y por su amplia experiencia de 17 años en servicio, tanto en la materia como en la institución, hubiera hecho un mejor papel. Así que nuestra representación quedó mal; pero se hace patente que la lambisconería está antes que el profesionalismo en una oficina en que lo más importante debería ser exactamente eso: el profesionalismo.
Pero lo verdaderamente grave no es sólo que corran a los empleados, ni que les regateen a lo que tienen derecho y lo que por ley les corresponde; además, para que les den su finiquito, deben dejar la renuncia firmada quince días antes de terminar su contrato “para que se pueda empezar el trámite”.
Lo que desde luego es inaudito es que “en la casa del herrero, azadón de palo” y que en el Servicio Nacional del Empleo en Cuernavaca en vez de darlo lo quiten. A ellos les importa un comino la integridad y patrimonio de sus trabajadores.
Obviamente, todo esto antijurídicamente, ya que están violando todos los principios de legalidad, imparcialidad y justicia.
Está claro que mientras no está el gato los ratones salen a hacer de las suyas, porque si la directora cumpliera con su horario de trabajo en la oficina, estaría enterada de lo que realmente está aconteciendo en el SNE. ¿Pero qué nos podemos esperar si hasta su chofer tiene plaza de intendente?, y si usted va al SNE podrá ver que de intendentes no hay nada -porque los utilizan los jefecitos para sus casas particulares- y desde luego es una oficina que de limpio sólo tiene la fachada.
Esperemos que la Secretaría del Trabajo se ponga las pilas con sus trabajadores de confianza, porque ellos mismos son los que están manchando su nombre y su prestigio. Y como siempre se los he dicho, los puestos públicos duran de tres a seis años, pero la vergüenza toda la vida. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]