Sin lugar a dudas, el desorden administrativo es resultado de la creciente inseguridad, la cual no han podido detenerla; las razones son muchas, pero las administraciones gubernamentales tienen problemas torales en el estado, como es la falta de la aplicación de la ciencia política en el manejo de la gobernabilidad.

Analizando cada uno de los espacios del gobierno, podemos ver que en el nivel municipal destaca como quizá el mejor de los presidentes municipales Juan Ángel Flores Bustamante, que ha logrado un control y un impulso real al municipio y al mismo tiempo ha podido consolidar los diferentes grupos políticos a un lado de la ideología de cada uno de ellos.

Desde luego que tiene la ventaja de que es indispensable la reconstrucción en el municipio, pero el trabajo político de Juan Ángel ha sido importante, ya que se ha movido con todos y para todos; sin embargo, al no tener el control que le otorga la Constitución sobre su responsabilidad de la policía que él ya no maneja, el problema más grave de su municipio es el de la seguridad.

La falta de acuerdos reales no permite que despegue la administración y los problemas crecen, como el de los presidentes municipales, que es un problema provocado por el Congreso; pero las malas lenguas señalan que hay “una mano que mece la cuna” en la mayoría parlamentaria.

Sabemos de la falta de profesionalismo de los diputados, son pocos los que se salvan, pero la mayoría no tiene la capacidad para dirimir dificultades, la prueba es que no se resuelven problemas como los de Hueyapan y Tetela del Volcán, pero el más grave sigue siendo la inseguridad.

Si analizamos la situación veremos que es hasta ridícula la actitud del Presidente Municipal de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, quien anunció que se resguardará de los actos políticos, sin descuidar sus actividades, para los cuales fue electo el uno de julio del 2018.

Sin embargo, dejó en claro que decidió prescindir de los elementos que resguardaban su seguridad porque, al parecer, filtraban información.

Entrevistado después de la firma del convenio con ambientalistas para rescatar las barrancas de la ciudad, Antonio Villalobos reiteró que la responsabilidad de la seguridad pública en Cuernavaca es del gobierno del Estado a través de la CES.

“Mientras no tenga seguridad, no saldré a la luz pública.

Me tendré que resguardar un poco; ocurre por filtración y fuga de información como brindar detalles de los lugares en que me encontraba y qué hacía el presidente municipal, dónde desarrollaba juntas de trabajo o las personas con las que se encontraba, y se trata de información delicada”, detalló el jefe del ejecutivo municipal.

Explicó que los cambios se refieren a la fuga de información que ha existido y, por lo tanto, decidió desintegrar el cuerpo encargado de su seguridad personal, razón por la cual, hasta en tanto no tenga la certeza de quiénes tendrán esa responsabilidad, es que asume el cambio de esquema de no aparecer tanto en los escenarios públicos, sin que esto represente que abandone su función como presidente municipal de la capital morelense.

Informó que el Secretario de Seguridad Pública del Municipio ha entablado diálogo con el Gobierno del Estado a través de la Comisión Estatal de Seguridad (CES), con el fin de acordar sobre acciones y estrategias que permitan contrarrestar los efectos de la inseguridad en la capital morelense.

Por ello, adelantó que buscarán se tomen en cuenta las opiniones y sugerencias del gobierno de Cuernavaca para contribuir en esta difícil labor de brindar seguridad y tranquilidad a habitantes y visitantes; también justificó su ausencia en la reciente reunión que sobre la materia se realizó con el gobierno estatal.

A fin de cuentas, puras promesas de los gobiernos, puras juntas y reuniones, pero la solución todavía la seguimos esperando.

¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / totolavin@outlook.com