El poder puede aplicarse de muchas maneras. El poder público, que es al que nos vamos a referir, se define así:
En el sentido abstracto de la expresión, se entiende el poder como la facultad de mandar y ser obedecido, y público como actividad del Estado. Se define entonces Poder Público como la capacidad que tiene el estado para obligar a alguien a realizar un acto determinado.
El Poder Público es necesario para el funcionamiento de grupos sociales que confluyen en un espacio físico cualquiera. Se requiere de un orden y del establecimiento de reglas que permitan la convivencia humana, la cual se traduce en el ejercicio del poder.
En toda sociedad se conforman grupos que, de una u otra manera, crean un centro de poder que irradia su acción en diversas direcciones como: religión, economía, cultura e incluso la moda. La sociedad es una verdadera “constelación de poderes”.
Por ello no podemos dejar a un lado a los demás actores políticos, y entendemos que el Poder Público no es sólo el que te da el resultado de las urnas, sino mucho más: es una constelación de diferentes grupos que comparten un poder, que muchas veces no es un poder de mando, como el que se obtiene al ganar una elección, sino es el que te da, por ejemplo, la religión; el poder del líder de una iglesia, en este caso de la mayoritaria que es Católica, es el del obispo; en el caso de la cultura es el del rector, que es el jefe nato de la universidad como lo señala la ley, y así los poderes más pequeños, como son el social, el de los médicos, el de los maestros y un sinnúmero de agrupaciones que forman esta constelación de diferentes poderes.
Los problemas se vienen encima cuando no se entiende que ninguno tiene un poder absoluto y que todos los demás deben estar para servirle, porque ganó en las urnas; el creerlo así es un error que se paga con el desprestigio y, desde luego, con la pérdida del mismo, ya que el poder político es efímero, tiene un tiempo de ejercicio y se termina.
Toda esta cantidad de poderes se concentra en una unidad organizada y permite el armónico desenvolvimiento de los distintos estratos de la sociedad, lo que conduce a la integración del poder político.
El poder nace como una necesidad de asegurar la convivencia humana, por lo tanto, si no hay orden y autoridad, se destruye la posibilidad de convivir y de interactuar en una sociedad capaz de alcanzar la categoría de Estado.
En general, Poder Público (aunque se suele usar en plural: “poderes públicos”) significa conjunto de órganos e instituciones del Estado. Estas instituciones se agrupan en torno a tres diferentes poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

Separación de poderes:
La teoría de la separación de poderes fue común a diversos pensadores del siglo XVIII, que la enunciaron durante la Ilustración; como Alexander Hamilton, John Locke, Jean-Jacques Rousseau y Montesquieu, aunque con diferentes matices entre los autores y a partir del antecedente en la Grecia clásica de Aristóteles  y su obra Política.
Según la visión ilustrada, el Estado existe con la finalidad de proteger al hombre de otros hombres. El hombre, entonces, sacrifica una completa libertad por la seguridad de no ser afectado en su derecho a la vida, la integridad, la libertad y la propiedad. De este modo es como otorga legitimidad al Poder Público y a sus instituciones.
Lo grave es que en nuestro estado, la división de poderes no existe, porque los demás poderes están subordinados al Ejecutivo, quien ordena y hace y deshace dentro de ellos, por lo que el equilibrio que se pretendía con la división de poderes se pierde de manera grave para los ciudadanos. 
Así se pierde el principio de que el hombre se encuentra protegido contra otros hombres, y contra el propio Estado, el cual puede oprimirlo impunemente mediante las facultades coercitivas que le ha otorgado la propia colectividad, como en el caso de la desaparición de la Ley de Participación Ciudadana.
Al ser las funciones del Estado consideradas como necesarias para la protección del ciudadano, en manos de un solo poder éstas son monopolizadas en la sola entidad como en la monarquía absolutista, a la cual se le atribuía la práctica del nepotismo.
En una democracia, los otros poderes funcionan como equilibrio, y en Morelos y en la mayoría de los estados de nuestro país, este equilibrio se ha perdido al tener los representantes del poder Ejecutivo bajo su poder a los otros dos poderes, que en lugar de jugar al equilibrio juegan de comparsas, por lo que la impunidad crece y termina por no tener un equilibrio, se desestabiliza la función del Poder Público y afecta directamente a los otros poderes que conforman la sociedad.
Esto da como resultado el exceso de poder, que lo único que hace es daño, daño a quien lo ejerce, ya que éste al sentirse absoluto pierde el piso y deja de ver a los que forman la constelación de poderes, de los cuales termina separándose cuando no realizan las instrucciones que les manda. ¿No cree usted?

vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
[email protected] / Twitter: @teolavin

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