compartir en:

“El paso de la muerte” es el nombre que la ciudadanía le ha puesto al famoso libramiento de la carretera en Cuernavaca o Paso Express, como lo llaman en el gobierno. Se trata de una obra magna que el Gobierno Federal está realizando con el objeto de dar conectividad más rápida a los que vienen de la Ciudad de México y pasan rumbo a los atractivos turísticos de Morelos o al bello puerto de Acapulco.
En esta obra del Gobierno Federal, que realiza una serie de compañías, participa en un porcentaje mínimo el Gobierno del Estado, que es el encargado de hacer los puentes -como el que este fin de semana fue derribado en la Avenida Palmira-, ya que éstos son parte de la conectividad de la ciudad capital; es por ello que los puentes, el entubamiento del canal Chapultepec y los otros que atraviesan Acapantzingo son obras pequeñas en comparación con la obra de ingeniería de 10 carriles para el paso rápido por la ciudad, pero todas indispensables para los morelenses y, primordialmente, para  los cuernavacenses.
El problema es que la construcción de dicho libramiento, en el cual el Gobierno del Estado tiene derecho a supervisar su construcción por la importancia que tiene que la carretera cruce de norte a sur la ciudad capital. Y ha habido afectaciones en varias colonias, ya que se ha tenido que comprar hasta condominios, casas y construcciones que estaban tan pegadas al anterior libramiento que, si no lo hacen así, hubiera sido imposible construirlo como lo están haciendo.
Todos queremos que este Paso Express esté terminado y nos dé facilidades para recorrer la ciudad de norte a sur o viceversa, pero la dichosa construcción se ha convertido en la tumba de ya muchos ciudadanos que, por la falta de señalamiento y muchas veces también por la falta de precaución, han perdido la vida allí. La construcción es caótica, ya que hay momentos en que vas por tres carriles que se convierten en uno de repente, y pasan de izquierda a derecha o de derecha a izquierda sin ton ni son, pero ése no es el mayor problema; ése lo entendemos, pues quizá la cimentación o miles de pretextos de la construcción obligan a hacerlo de esa manera; lo que sí es gravísimo, y por ello gran cantidad de accidentes, es la falta de señalización. No puede ser que la velocidad no esté controlada, cada quien va a la velocidad que le da la gana y los tapones ahora en el sur son más que frecuentes; pero la señalización es un problema peor de noche, cuando uno tiene que circular con los cinco sentidos en alerta y con gran cuidado, ya que de un momento a otro o te cambian al carril del otro extremo o en una  curva con un pavimento a medias te mandan a un lado, se achican los carriles y casi se estampa uno con el que va enfrente o al lado; y luego con eso de que ha sido un gran negocio del Gobierno del Estado dar miles y miles de concesiones de taxi, que manejan choferes que en verdad no tienen ni la preparación ni la educación para realizar ese trabajo y que lo hacen por instinto, no respetan nada y se cruzan y te avientan el vehículo porque quieren salir por el carril del otro extremo. Etcétera. Y si a ello le agregamos camioneros que siempre traen prisa y quieren ser los primeros, y los ruteros que se cuelan por donde no deben, el caos es terrible. Y primordialmente por las noches el cruzarlo de norte a sur o de sur a norte se vuelve verdaderamente peligroso porque, como es natural, en la construcción van terminando partes que agregan a la ruta pero no le ponen más señalización que sus muros de plástico que cualquiera con el propio carro hace un lado.
La verdad que es terrible y los accidentes son de todos los días, lo impresionante es que no existe autoridad de ningún nivel de gobierno que se preocupe por lo que nos pasa a los morelenses; eso es lo alarmante, que los funcionarios sólo sirven para sacarse la foto o para hacer declaraciones mentirosas; pero, para resolver los problemas, bien, gracias, sin hacer nada de nada.
Como les comenté la vez anterior que me referí a esta obra, el gran negocio está en los puentes y, sobre todo, mientras más se tarda su construcción es mejor porque tienen con ese pretexto más ganan, como me lo explicó mi amigo el constructor de las mega obras. Hay cosas como las banquetas de los puentes que deberían de estar en tres días, pero se tardan tres meses, para cobrarnos más; esa es la desgracia que la corrupción y la impunidad nos han impuesto. ¿No cree usted?
AMIGOS DE LA MÚSICA invita a la ópera Rusalka, del compositor checo Antonín Dvořák, con una nueva producción, el 25 de febrero a las 12:00 a. m., en el Auditorio del IMTA, en pantalla gigante con subtítulos en español, en vivo desde el MET de Nueva York. No se lo pierda y ahí nos vemos.
Y el próximo viernes 28 de abril se efectuará el Gran Baile de los Cuernavacos, en Mañanitas Casa Nueva, ahora en beneficio de las Madres Trinitarias. Boletos en Comonfort 13 o reservarlos en los teléfonos 314 51 91 y 314  51  87.

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]