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Como una promesa de campaña del actual Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, se inauguró el que fuera auditorio Teopanzolco a lo que el día de hoy llaman Centro Cultural Teopanzolco, con una ceremonia sencilla en lo que a la inauguración se refiere, dos discursos sin trascendencia y ya una serie de gentes en el presídium que solo ellos conocían y un concierto como de noche mexicana en Las Vegas, con Fernando de la Mora acompañado de una orquesta sinfónica malona que además mal sonorizada acabó con el Huapango, de Moncayo, pero en fin el tenor mexicano que sabe cuál es su chamba, cantó con su educada voz canciones primero italianas, que no se escucharon por la pésima  acústica del teatro, hasta que le pasaron un micrófono para poder oírlo bien, en un auditorio con tres cuartos de público que aplaudió a rabiar; las canciones mexicanas se escucharon y corearon con la molestia de algunos que no les gusta cantar, que trataban de oír, pero que no lo podían hacer, porque los demás cantábamos esas canciones de la época de nuestros padres que nunca pasarán de moda, a la salida coktel como en los viejos tiempos con whisky, tequila y ron y unos bastante buenos bocadillos.
La nota la dio el presidente del PRD al correr a los representantes de la Presidencia Municipal de Cuernavaca y al presidente del Partido Encuentro Social.
Un lugar que fue para 5 mil gentes a donde ahora caben 800, el edificio realmente bello, muy moderno, con la hermosa pirámide enfrente donde con las nuevas tecnologías se ilumina con diferentes escenas, la seguridad exagerada, más de tres retenes y miles de policías donde necesitabas presentar tu boleto, para mi gusto innecesario, y un valet parking bastante eficiente para el número de vehículos. Ahí vimos al maestro Víctor Manuel Contreras, Rafael Cauduro, Mayda Prado, Ismael Álvarez, gente de la cultura en un evento bien organizado por Cristina Faesler.
Recordemos que ese auditorio anteriormente muy sencillo se hizo con la participación de la sociedad civil, el terreno los regaló el señor Estrada, el recurso lo consiguió don Juan Dubernard, en la época de Juan Salgado Brito como presidente municipal, ahora con muchos millones es un edificio hermoso y moderno, más pequeño. 
Una inauguración con todo lujo en una ciudad abandonada. ¿No cree usted?
MIENTRAS TANTO, la inseguridad en Cuernavaca es cada día mayor, los robos a casa habitación, los asaltos y las solicitudes de piso son el pan nuestro de cada día, el colmo es que no solo que se metan en la madrugada a la plaza comercial más importante de la ciudad, sino que a plena luz del día asalten a la Mega comercial y a los que ahí compraban.
Lo que quiere decir que no vamos a poder ya ni ir a comprar a un supermercado sin estar esperando a ver a qué hora llega un comando a despojarnos de lo poco o mucho que tengamos.
La verdad es desesperante que el Estado no cumpla con su principal función que es la seguridad, seguridad que debe de darnos a todos los que pagamos impuestos de una u otra manera, porque es su obligación primigenia, ya que si de alguna cosa tiene obligación el Estado es de brindar seguridad, los antros de mala muerte crecen en la ciudad de manera alarmante, de acuerdo con el bando de policía y buen gobierno del ayuntamiento de Cuernavaca los lugares donde se vende alcohol y que funcionan como giros rojos deberían de cerrar algunos a las once de la noche y otros a las dos de la mañana cuando mucho, pero hay unas como en el norte de la ciudad a donde funcionan toda la noche, donde la impunidad que la propia policía le da a los dueños de antros de segunda es verdadera y donde cada quien hace lo que quiere.
No hay autoridad, nadie asoma las narices, en los bares del centro si te pasas diez minutos llegan y te multan y en la zona norte ni quién diga nada, en Chamilpa un poco más abajo de la Universidad se dice que la delincuencia organizada es quien controla los bares a donde cada semana se emborrachan los universitarios, ahí no llega la policía y si llega cobra su cuota y desaparece, el vino es de mala calidad y casi todos son emborrachadurías de cerveza, lo que no se entiende es tanto gasto en seguridad para que cada quien haga lo que quiera y vivimos con el alma en un hilo esperando que nos roben asalten o vacíen nuestras casas mientras se gastan millones y millones en una seguridad que solo es para la autoridad y no para los ciudadanos. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León

lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin