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Si algo está haciendo mella en la vida diaria de los morelenses es la falta de autoridad; el desorden en el que vivimos y la falta de respeto a las normas establecidas es cada día mayor y se hace de manera totalmente consciente y cínica.
Desde luego, éste es el resultado de tener una autoridad corrupta, por lo cual la impunidad es cosa de todos los días, razón por la que el ciudadano responde de la manera como lo hace.
Mire usted, es simple ejemplificar con el problema cada día más grave de la movilidad del trasporte en la ciudad de Cuernavaca; la gran cantidad de “rutas” y de taxis que existen, que son los primeros en hacer uso de una impunidad que se hace tan cínicamente.
Sí existen acuerdos corruptos entre los transportistas y las autoridades, y tanto taxistas como ruteros no respetan nada ni a nadie, paran los vehículos donde quieren; pero no sólo eso, en la cara de los policías de tránsito se pasan los altos o se atraviesan interrumpiendo el tránsito, y algo que podría ser fluido y fácil de solucionar se complica porque ellos quieren ser los primeros y les importan un bledo los demás, y detienen la circulación sin que nadie les diga nada.
Eso es resultado de la falta de educación, sí, pero no sería tan grave como lo que estamos viviendo si no existiera corrupción de por medio, y los transportistas están tan seguros de que nadie les hará nada, que hacen lo que se les pega la gana como consecuencia del binomio más grave que está acabando con la civilidad en el estado: y que es corrupción, que resulta en impunidad.
Dice el investigador Luis García Correa que la falta de autoridad es un problema. Veamos lo que expresa:
“La falta de autoridad en la autoridad elegida democráticamente es un problema que puede llegar a ser grave. No tener y no aplicar de manera honesta la autoridad es nocivo para la sociedad, en especial cuando los ciudadanos no son participativos, o cuando quien tiene autoridad y no la ejerce está dominado por poderes perversos.
“Los pueblos que no son honestos ni participativos tienen autoridades deshonestas y no participativas, dictatoriales o, al menos, refractarias a considerar y hacer todo dirigido y orientado al bien de la comunidad.
“Se puede dar la paradoja de que una autoridad –un político que ha sido elegido, por ejemplo– diga y haga lo que le diga una empresa o un grupo de ellas, imponiendo la arbitrariedad de unos pocos al conjunto de la sociedad.
“Una cosa es tener autoridad y ejercerla honestamente, y otra es aprovecharse o utilizar la autoridad para actuar como dictador, con buena o mala voluntad. El efecto es el mismo: esclavizar y beneficiarse por la corrupción, que es permitida por la falta de participación de quien le ha delegado la autoridad: el pueblo que no participa y que, de seguro, hará algún comentario.
“Con bastante frecuencia se acusa a los corruptos, y éstos siguen donde están. Y se vuelve a oír el comentario, la repulsa y la queja, pero sin que nadie haga nada, salvo quejarse individualmente.
“Las individualidades en la comunidad no tienen valor ni son efectivas.
“La honesta participación de la mayoría es absolutamente necesaria y es muy efectiva.
“La falta de autoridad en la autoridad abre la puerta a los males en una sociedad.
“La falta de la honesta participación personal y social, en las necesidades de la comunidad, es el origen de los males de esa comunidad.
“Hace unos años, las Asociaciones de Vecinos, Culturales, Deportivas y otras informaban a la autoridad: todos juntos buscaban y luchaban por el mismo objetivo, lo que traía como resultado la solución del problema.
“Hoy, ni siquiera las redes sociales son la vía para la honesta participación que dé su aportación a la solución. No hay mayorías.
“¿Qué se puede hacer con la falta de autoridad en la autoridad? Crear uniones –por las vías que sean– pero crear uniones para conseguir mayorías que, con honestidad y participación, vuelvan a exigir, dar y aportar la solución de los problemas.
“¡La honesta unión es la solución!
“¡La honesta unión sigue siendo la solución!
“¡Sin la honesta unión de la mayoría no se consigue la solución!
“¡La falta de autoridad en la autoridad se soluciona con la honestidad, la participación y la unión!”
Muy buen artículo de García Correa, que pone el dedo en la llaga respecto a Cuernavaca, donde no existe honestidad y menos unión de sus ciudadanos. ¿Conclusión?, que por eso estamos como estamos. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin