No cabe duda de que a quienes les gusta el cuento es porque son especialistas en hacerlo de cualquier cosa, y ahora le llaman Ecozona al centro de Cuernavaca, cuando no tiene nada de eso; es más, han pensado alguna vez en sembrar árboles o al menos naranjos como dice la vieja canción de “Voy a Cuernavaca, sólo para verla”, en la cual se habla del olor de los naranjos del Zócalo de la ciudad, que en recuerdo de Sevilla Hernán Cortés mandó sembrar en la plaza principal, alrededor de su palacio, y en la ahora conocida como Plazuela del Zacate.
Desde luego que eso no importa, lo importante es el negocio de construir, ¿cómo van a dejar el Centro con calles de un carril, cuando no hay verdaderos estacionamientos?, y los que existen son casas derruidas, sucios, sin los mínimos servicios que deberían tener en toda ciudad que se precie de turística. La verdad es que son un asco y ni siquiera están pavimentados como debería de ser; pero como el arreglar primero los estacionamientos no es negocio -porque ahí tendrían que intervenir los particulares-, desde luego que no han hecho nada. Es que es tan absurdo, que todavía no han respondido a la pregunta de si es primero el huevo o la gallina, y así están. Primero van a poner el Morebús, pero no hacen la central camionera tan necesaria e importante en nuestra ciudad (el pueblo más rascuache en este país tienen una, al menos), pero molestar a los trasportistas grandes, no; ellos son aliados y tienen impunidad en todo lo que hacen, muy al contrario: los hacen socios como al del Turibús, para que se mantengan contentos y están acabando con los árboles de la Casa de La Chica, a pesar del decreto presidencial que dicta que no la pueden tocar, pero a ver si así se les hace tirarla y hacer andenes para su negocio, aunque acaben con el patrimonio histórico de la ciudad que no les importa; desde luego porque como no nacieron o crecieron aquí y sólo se han servido del estado no les interesa que una capital que tuvo un gran clima y belleza cada día esté más fea y cochina. ¿De qué sirven arreglar las fachadas, si los terrenos o casas a medio derruir de los estacionamientos del centro están espantosos? Imagínese, para sacar un carro paraban el tráfico de dos carriles, pues ahora con uno para circular por ahí, lograrlo será en verdad una hazaña.
Que es porque quieren que la gente camine, ¿pero en qué parte?, porque la orografía de la ciudad no es tan sencilla y el caminar no se le da a todo el mundo. Pero como las cosas están vistas desde los ojos aquellos a los que no les importan verdaderamente la ciudad y los cuernavacenses, las cosas se seguirán haciendo no sólo con ese propósito, sino con aquel de imponer sus órdenes sobre las del alcalde -que no da una, pero, que debería de ser su obligación el mantener la ciudad bella o, si no bella, transitable y limpia-. Y desde luego éste no hace nada, con el pretexto del pleito, y las obsesiones enfermizas del poder no lo dejan hacer poco o mucho, pero lo necesario para mejorar a nuestra capital.
En peligro está la única calle en nuestra ciudad que conserva la traza prehispánica. Si usted se fija, en cada esquina de la Calle de Matamoros, la que se encuentra al sur está salida un poco sobre el arroyo vehicular, y la razón que tiene eso es porque se trata de una manera natural de detener las venidas de las aguas en la época de lluvias, y que así a cada esquina disminuya la fuerza del agua; hay dos esquinas en que ya han hecho desaparecer eso por la “naquez” y la falta de conocimiento de la historia; pero al parecer nuestros maravillosos funcionarios ahora las desaparecerán totalmente; así que si en las próximas lluvias se lleva la corriente del agua a algún niño o adulto los responsables serán los brillantes constructores o remodeladores de la “Ecozona”.
Todas esas estupideces que parecen hechas a  propósito, yo creo que no son sino resultado de la falta de comunicación de la autoridad con el pueblo. Crean un consejo de la Ecozona en el cual sólo le informan a la gente qué se va a hacer y, cuando le enseñan el proyecto, la maqueta, no le permiten opinar. Así de “democráticos” son, porque no conocen la historia de la ciudad. Imagínese: empezaron por la calle Nueva, como le decíamos cuando éramos niños. Sí, cuando los de mi generación éramos niños se abrió la calle de Lerdo de Tejada, que es la que tienen el drenaje más moderno y las autoridades actuales son tan ignorantes que, en lugar de empezar por las que tienen un drenaje de la época de la colonia empezaron por la más nueva, por lo que no saben con qué se van a encontrar en las otras calles.
Qué grave que el gobierno sea tan ignorante y esté tan separado del pueblo, por lo que al no conocer la historia, como todos sabemos, va a cometer muchos errores. ¿No cree usted?

ESTE SÁBADO 13 en la Sala Manuel M. Ponce, la extraordinaria maestra Mayda Prado con música mexicano-cubana en concierto con sus alumnos, “Los pioneros de la Canción del Arte”.

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin

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