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Una de las nuevas teorías sobre la política mexicana se ha puesto de moda entre los investigadores sociales en nuestro país, y se trata de lo que ellos llaman “el cártel de los partidos políticos”.
Los partidos políticos, a través de la historia, habían tenido un papel preponderante en el desarrollo de la democracia en México, pero los errores del sistema los han hecho juez y parte dentro del desarrollo de la misma, lo que ha permitido la descomposición del propio sistema, ya que, como cualquier humano si tiene la oportunidad, tendrá que buscar el mayor beneficio para él y los suyos; así, de esta manera, se ha ido degenerando el sistema político mexicano y la sociedad, dígase ciudadanos, poco a poco han llegado al hartazgo en que hoy nos encontramos.
Los investigadores señalan que, formando ya una parte del estado, los partidos políticos han acabado con la representación social que deberían tener para darse un sinnúmero de beneficios a ellos mismos, convirtiéndose en mafias manipuladas por varios grupos en cada uno de ellos, quienes se reparten el poder a base de las candidaturas entre parientes, familiares e incondicionales, sin importar que éstos no tengan ni los conocimientos ni las habilidades para lograr los objetivos de cada partido, sino única y exclusivamente por ser parte de la familia de los líderes que, después de reiterados fracasos, sienten que ellos son los que deben de seguir guiando la institución a la que pertenecen, la que debería de ser un organismo de beneficio público, y sólo se han convertido en grupúsculos familiares, que a pesar de no tener ni los perfiles necesarios son habilitados como candidatos aunque no tengan ni la menor idea de los conocimientos requeridos para el cargo.
Es por ello que son los propios partidos políticos, que en sus arreglos entre partidos se tapan unos a otros, como ahora lo están haciendo en el Congreso del Estado, que por más que digan que el desfalco se debe al anterior presidente de la Mesa Directiva, al parecer todos los coordinadores parlamentarios también están involucrados, por lo que todos se callan para no permitir que los ciudadanos nos enteremos de la realidad que es simplemente que los abusos sobre el presupuesto son de todos.
Es por ello que los investigadores sociales señalan enfáticamente que el “tapaos los unos a los otros”, no sólo para intercambiar prebendas, sino primordialmente para hacer la distribución de los recursos económicos, los convierte en “cárteles”, ya que funcionan exactamente igual que los que forma la delincuencia organizada y que se basan en el abuso del uso cotidiano de la corrupción y la impunidad.
Los cárteles, como fenómeno social, se forman dependiendo del momento político que se vive en un tiempo determinado y se desbaratan de la misma manera, de acuerdo a las conveniencias del momento; de ese modo, a los partidos políticos los vemos llegar a acuerdos fuera de toda lógica y de repente desbaratarse en el discurso, haciéndose garras unos con otros.
Los ciudadanos, por lo pronto, se encuentran molestos con los partidos, porque se han dado cuenta de que todos son iguales, que gobiernan igual, que todos son cada vez más prepotentes y que cada vez que cambias de partido el que le sigue es más ratero que el anterior, lo que desde luego ha permitido que los partidos políticos pierdan la mayoría de los votos duros que tenían en la antigüedad.
Ahora los ciudadanos quieren caras nuevas, están hartos de las mismas caras, y se necesita que dentro de las próximas candidaturas exista juventud, gente verdaderamente nueva y experiencia, pero no con los políticos corruptos de siempre, sino con ciudadanos honestos cuando menos, si no con buena fama, sí con una manera honesta de vivir.
En Morelos estamos cansados de los fuereños, no nos interesan, tenemos que entender que nadie puede querer a la tierra donde no se ha desarrollado como ser humano y donde tiene sus raíces. Que los ciudadanos estamos cansados de los mismos que no sólo se han hecho ricos a costa de nosotros, sino que siguen viviendo y manejando los partidos en lo obscurito; las cosas no están fáciles, los independientes van a crecer, pero los verdaderos independientes, no los que inventa una asociación civil para fines de su elección, sino para aquellos que durante más de diez años han trabajado como organizaciones civiles en beneficio de la ciudadanía, ésos son los que queremos que sean los independientes, los que sabemos qué hacen, dónde trabajan y cómo viven, no los que se han despachado con la cuchara grande durante tantos años, de lo que ya estamos hartos.
No queremos a aquéllos que durante tantos años han vivido y siguen viviendo de lo mismo: de nuestros impuestos. Estamos cansados de que los partidos políticos sean clubs familiares donde se reparten los cargos como si no existiéramos los ciudadanos; los partidos no han entendido el mensaje o no lo quieren entender, si siguen igual con los mismos de siempre las consecuencias las verán en las elecciones. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin