El peor enemigo del turismo de nuestra ciudad que alguna vez fue bella es el ambulantaje, la cantidad de puestos ambulantes por toda la ciudad, pero primordialmente en el centro de la misma acaba con la belleza de una Cuernavaca que algún tiempo fue espectacularmente bella.
El edificio más emblemático de la ciudad, el Palacio de Cortés, además de estar tocado gravemente por el temblor del 19 de septiembre y con un antecedente de hundimiento en la parte trasera desde antes, será necesario restaurarlo, pero el chiquero en que se ha convertido sus alrededores es verdaderamente una vergüenza que termina con la importancia del edificio.
El Palacio de Cortés, como su nombre lo indica, es una copia un poco más grande, considero como el doble de tamaño, del Palacio de Colón en Santo Domingo, República Dominicana; allá está hecho de piedra caliza blanca y tiene una majestuosidad bellísima gracias al tipo de piedra de la región, sin duda alguna es el edificio más importante de la ciudad que se ha convertido en el mercado desordenado más grande de la misma.
La mal hecha remodelación del centro de la ciudad con propósito económico que los gobiernos desde hace varios ayeres han tomado como inversión para sus bolsas no arregló nada bajo las jardineras y quedó con yerbita verde, pero nada del otro mundo, la siembra de uno que otro guayacán que son muy bellos por un tiempo pero nada más y algunas banquitas que le quitaron la vista al restaurante La Universal y no solucionan nada.
Pero la invasión del ambulantaje alrededor y en la plaza de enfrente del Palacio de Cortés que es parte de la historia de Morelos ahí estuvieron primeramente los poderes del estado, ahí estuvo detenido el cura don José María Morelos y el Benemérito Benito Juárez, ahí se dieron los primeros pasos hacia la constitución del estado, ahí está convertido en una porqueriza, por un lado lleno de ambulantes y en lo que fue la bella plaza que Olaguíbel diseñó para que fuera el marco perfecto del Palacio de Cortés con la inmensa estatua de Morelos en medio está lleno de puestos de los plateros que cada día lo tienen más feo y cochino, con la amenaza de hundirse debido a los problemas estructurales de la misma, pero como eso no se ve nadie hace nada, ni el gobierno del estado, ni el INAH, ni el ayuntamiento de Cuernavaca; cuando sobrevenga la tragedia estemos consientes que ellos serán los responsables.
Si no hay un cambio de los plateros tendremos prontamente un problema grave, ya que los problemas de construcción del conjunto son verdaderamente graves, por qué no cambiar a los plateros a los que se les puede adaptar un local en alguna de las casas céntricas o algunos de los espantosos estacionamientos con un mercado de artesanías que dignifica a los propios vendedores metiendo a todos en un solo local y dejando libre la plaza para la recreación de los turistas.
Desde mi punto de vista quitaría desde las letras espantosas de colores con el nombre de Morelos porque no son necesarias no hay otro palacio igual para tenerle que poner nombre y limpiando la plaza para que se pueda admirar en su totalidad un edificio extraordinario y único en México.
Pero cuando tenemos autoridades tan ignorantes que decían que era el único en el mundo sin conocer sus antecedentes nos podemos esperar eso y más.
El problema del ambulantaje es que se ha convertido en un problema político, la mala administración municipal anterior le entregó al gobierno del estado cosa que está mal hecha la plaza pública que debe de ser administrada por el ayuntamiento pero como aquí el gobierno del estado se agandaya todo la que puede inventó la famosa Ecozona que es un chiquero más de la ciudad, vea usted de noche las ratas como conejos que se pasean alrededor del kiosco que hicieran los hermanos Eiffel en Francia y que es también un símbolo de nuestra ciudad.
Pero como sólo les importa el hacer negocio y la historia y la identidad de nuestro pueblo no es lo de ellos, hacen obras de relumbrón con muy buenas ganancias.
Es urgente sacar a los plateros antes de que suceda un hundimiento en el que pierdan la vida varias ciudadanos, hay que limpiar la plaza, pero como es política, el ayuntamiento da los permisos para quedar bien con los ambulantes, sin importarle que tanto acaben con la belleza de la ciudad, y el gobierno no los deja poner dentro de la plaza y los alinea alrededor lo que los hace cada vez un ejemplo del desorden en la ciudad y el estado en que vivimos.
La política es para poner de acuerdo a tirios y troyanos, no para pelarse de lengua como lo hacen los ejecutivos, hay que terminar con esa estupidez y pensar en una ciudad que se hunde en el desorden y la corrupción y la mugre, ¿no cree usted?

Por: Teodoro Lavín León

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