Existieron extraordinarios planteamientos y propuestas verdaderamente interesantes durante el Encuentro Empresarial Morelos. Para seguir un orden, comento la segunda conferencia que me parece relevante, desde luego como experiencia, que señala de manera muy clara el problema de la corrupción en los países de América Latina, de acuerdo con las notas que tomé; ésta, fue la del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, procurador de Colombia, sobre el desgaste de la impunidad en su país: “Pero hay que ser claros, os hablo de una realidad que estamos viviendo aquí día a día -empezó diciendo y continuó-. La corrupción  es un factor determinante en los niveles de deslegitimación de la autoridad”. Señaló que el estado lo que ha cometido son errores muy importantes a la hora de diseñar las políticas anticorrupción, primordialmente por los partidos políticos, quienes diseñan en conveniencia a ellos mismos, no pensando en la comunidad -claro ejemplo es lo que hacen los diputados aquí en nuestro estado-.
La corrupción es muy grande y desde luego es alta en el país; una forma de corrupción es entregar dinero a un funcionario para que cumpla con la función que tiene encomendada, porque se pone a la función pública al servicio de los particulares que proporcionan los recursos y no para la función que tiene la autoridad de cuidar y buscar el bien común, el interés general y los derechos de los ciudadanos.
“Esto hace que se divorcie el funcionario de la institucionalidad y la causa es el elevado costo de las campañas electorales, ya que quienes financian la campaña son los contratistas, ya que así tienen asegurados los beneficios durante la función pública, por eso los constructores financian las campañas de los alcaldes; otros que financian esas campañas son aquellos a los que les interesa el destino del suelo, logrando con su aportación que los alcaldes les autoricen el destino que quieran, aunque éste viole los planes de desarrollo urbano.
“Los altos costos de las campañas electorales ha creado corrupción y ha permitido que se deslegitime el sistema político; aunando a ello la exagerada interferencia de los partidos políticos en las autoridades que ejercen los controles -presidentes municipales, diputados, senadores-, ya que éstos terminan siendo instrumento de los dirigentes de los partidos para hacer negocio; así como la falta de articulación de la gente de bien y los organismos de control fortalece la debilidad de la institucionalidad.
“Una de nuestras realidades es la cooptación de la autoridad, asfixiando la institucionalidad para que sean los intereses privados los que decidan las políticas públicas.
“Con el poder corrompido y corruptor del narco, cooptan las autoridades, ya que no existen los instrumentos apropiados para combatir un sistema penal inquisitivo con la agilidad del mal.
“Sería fundamental disciplinar y obligar a que exista una campaña de la prevención, donde se les advierta a los funcionarios públicos cómo están incumpliendo con su función y pueda revocárseles el mandato por incumplimiento. Sólo así se acaba con la corrupción.
“Sería interesante un gobierno abierto, donde la participación ciudadana sea directa, funcionarios públicos a todos los niveles y primordialmente a los de elección popular, donde la capacidad de observación de la administración pública sea real, ya que en la actualidad los legisladores hacen las leyes de acuerdo con los que los promueven, o sea los partidos políticos, y no conforme a la voluntad popular.
“Se necesitan controles previos a la ejecución de las políticas públicas; la trasparencia como la tenemos hoy en día no existe, las declaraciones de funcionarios sobre su patrimonio son una farsa, ya que no son tan tontos para denunciarse a sí mismos.
“Por eso hay indignación de la sociedad civil. Los partidos políticos cubren a sus representantes, que chantajean a los gobernadores a través de la contratación de empleados públicos para imponer un acuerdo de su presencia”.
Otra de las causas que nos señala el conferencista es “la relación de la clase política con la autoridad que se ha pervertido, ya que ahora cuando se acerca la autoridad la respuesta es ¿qué me van a dar?, por lo que entregan los puestos al mejor postor y desaparece el control de las mayorías sobre la gobernabilidad y el control político.
“Con frecuencia la sociedad civil no conoce las causas de la corrupción, ya que existe un tema cultural que ha generado una ideología permisiva que avala la corrupción, haciendo a un lado la ética pública. Ésta, la ética pública, está divorciada de la moral  del ciudadano; la corrupción no se combate con declaraciones, se combate  con conectividad, con trasparencia; claridad en el manejo de los recursos es una de las virtudes cívicas que se han perdido y que tiene su base en la familia.
“El problema de la corrupción inicia en el gobierno, ya que el pescado se empieza a corromper por la cabeza. La corrupción crea elites corruptas, sociedades corruptas. La corrupción se combate con ejemplo, no con palabras”. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin

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