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No cabe duda de que mientras más se aprende, se da uno cuenta de lo ignorante que es. En el curso de la investigación que realizo para obtener mi maestría en Sevilla, España, dentro de lo mucho que he leído me encontré con la historia casi leyenda de Don Miguel Maraña, uno de los más acaudalados comerciantes con Las Indias (primordialmente, la actividad de su padre fue con Perú). El ilustre sevillano fue uno de los hombres que, después de haber vivido una juventud de “niño rico mimado”, en la cual tuvo miles de aventuras, inspiró al dramaturgo y poeta José Zorrilla para escribir su obra Don Juan Tenorio, la que todos conocemos en México, pero que –igual que me pasó a mí- pocos saben de dónde viene la extraordinaria obra teatral.
Don Miguel Maraña fue un joven que nació en un palacio sevillano, hijo de uno de los más ricos comerciantes de Las Indias, que tuvo tal poder económico que fue uno de los que hicieron préstamos a la Corona durante la época de las vacas flacas en España; hombre profundamente hábil para los negocios, creó ese poder con el dinero que ganó a pasto en el comercio con los países de América del Sur, pero además invirtió en muchísimos negocios en la zona andaluza, por lo que multiplicó su dinero. Don Miguel fue el único heredero de esa inmensa fortuna y en su juventud se descarrió como todo joven con riqueza en exceso; fue Conde de Calatrava, y después de su matrimonio y su inesperada viudez a los 35 años, se convirtió en uno de los benefactores -en realidad el más importante- del Hospital de la Caridad. Son muchas las anécdotas que nos cuentan en la leyenda de don Miguel, pero en realidad lo que se nos hace más importante es que haya sido el inspirador de la obra célebre de Zorrilla.
Aquí en Sevilla mucho se ha escrito sobre él y, es más, ha sido propuesto inclusive para que se le declare santo ante El Vaticano; pero, desde luego, la fama acerca de su alocada juventud ha sido un impedimento, aunque se dice que ha hecho milagros y que su trasformación fue tan grande que fue durante más de once años Hermano Mayor de la Hermandad de La Caridad y el mayor benefactor de ésta, que nació en el siglo XVI.
Una obra publicada por el Ayuntamiento de Sevilla, en sí por el Instituto de Cultura de las Artes de Sevilla, escrita por Oliver Pivetau en 1964, es un libro en defensa de nuestro personaje que se titula “Una leyenda nacida por Generación espontánea”; pero además sobre él se han escrito varios libros y muchos de ellos hablan abiertamente de la leyenda de Maraña como el verdadero Tenorio, aunque muchos se molestan, y en su capítulo catorce el autor de “Los Hijos Ilustres Sevillanos”, otro de esos libros, se pregunta si un escritor de apellido Cárdenas obró con ligereza en su obra, pues le hace el reproche de haber omitido las indignidades cometidas por el joven héroe en un fragmento muy revelador del discurso tradicional sevillano sobre Maraña, ya que no entiende porqué, si éste se convirtió después en un  hombre de bien, no dar a conocer lo que en realidad fue; y se refiere a él así: “Cuando una persona cualquiera por lo suave de sus inclinaciones; por la blandura de su carácter; por su educación selecta, especialmente en la parte moral y religiosa, se dedica desde luego a la virtud, no debe llamar tanto la atención como aquel joven de inclinación torcida, soberbio y altanero, de pasiones indómitas, de instintos perversos, entregado a la crápula y a los otros más abominables excesos, fue tocado luego del dedo de Dios y abandona de pronto su anterior vida, abjura de sus errores y extravíos y abraza con efusión la más acendrada virtud”. Así se refieren a Maraña, señalando y criticando a Cárdenas, su biógrafo, diciendo: “Más lógico es considerar que no caben en Cárdenas segundas intenciones condescendientes. Si verdaderamente el biógrafo hubiera querido presentar a Maraña bajo el aspecto de un libertino arrepentido, habría optado con toda seguridad por una estrategia más explícita y altisonante, como la sugiere el autor, sobre todo al afirmar que es la inspiración de Juan Tenorio”.
Miguel Maraña al parecer fue todo lo que se señala en la primera cita; pero durante su juventud aún se casó por papeles con una dama de Granada llamada Doña Gerónima, quien falleció a los tres años de matrimonio, y que además era una de las mujeres más acaudaladas de la zona, por lo que la fortuna de don Miguel con la viudez se engrandeció de manera considerable, y después de un año en su casa de descanso, de donde no salió para llevar su luto, regresó, vendió el palacio y se dedicó a ayudar y a crear el Hospital de la Santa Caridad, que hasta la fecha funciona en Sevilla.
Es una historia de un tenorio que, consciente de sus culpas sobre todo en esa época del sigo XVI, en la segunda mitad en que vivió, se convirtió en un hombre que con arrepentimiento se dedicó a la iglesia y a la caridad de manera completa.
Ya ha sido mucho hablar de política en la semana, y realmente de la mala; así que para este viernes más valía un breviario cultural sobre tan interesante personaje de quien poco se sabe en México. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro lavín león / [email protected] / Twitter: @teolavin