Los diputados de la legislatura actual se han convertido en el espejo donde todos los morelenses podemos ver la corrupción del régimen en el poder. Aprobar un préstamo de 2,300 millones de pesos a diez meses de terminar el gobierno aún vigente es un acto que nos muestra cómo un cuerpo colegiado se convierte en corrupto al sentirse impune, aunque a pesar de la cercanía del proceso electoral en el que los morelenses les darán la espalda de manera global por más dinero que invierta. Ahora resulta que todos quieren reelegirse y desde luego que muchos saben que no se puede, y entonces tendrán que desechar a los diez más débiles para poder continuar con la impunidad en la que viven, la que los ha hecho ser signos vivos y claros de la corrupción.
Es una afrenta al pueblo de Morelos que, con el pretexto de la reconstrucción, se otorgue el préstamo de esa cantidad mencionada; es una verdadera bofetada a los morelenses de esta administración en la que la deuda púbica ha aumentado el 700 por ciento, dejando endeudado el estado por los próximos 20 años.
Mire usted, la reconstrucción va a ser el gran negocio del Gobierno del Estado, sobre todo para el “junior” que es quien dirige todos los negocios como si fueran de un particular. Este señor puso al subsecretario con fama de ser uno de los grandes operadores del 30 %.
Esta corrupta legislatura no sólo sigue haciendo de las suyas, sino que vive viendo cómo obtener más dinero, que es el único objetivo de los diputados; por eso hay quienes quieren ser candidatos, y desde luego que el partido en el poder los puede poner, pero sería el colmo que los ciudadanos lo aceptaran.
Pero más colmo es que aquellos diputados a los que la gente les tuvo confianza y votó por ellos estén vendidos al poder, en lugar de representar a los que los eligieron.
Son tan cínicos que en las entrevistas pagadas salen a señalar que ellos son tan buenos que todo lo hicieron con el propósito de que se ayude a los afectados por el sismo que fueron desechados por el gobierno federal, lo que es el colmo porque los delegados federales fueron los encargados de hacer el censo para definir cuántos ciudadanos estaban en verdad damnificados; la cifra alcanzó más de 3,500 familias, pero en este estado, donde el gobierno necesita un antifaz con chaquira pues es bueno para el hurto, se les ocurrió decir que faltan al menos otras 3,500 familias damnificadas y que para ello necesitan el dinero.
Primero se lo bajaron a los presidentes municipales, lo que desde luego, al cuarto para las doce y siendo dinero que les llegaría a ellos, muchos no aceptaron que les quiten las participaciones; aunque de todas maneras lo hicieron y ahora préstamos de dos mil trescientos millones de pesos es una barbaridad, sobre todo sin que nadie supervise a quienes se les utiliza para que hagan las funciones de contraloría. La verdad, sólo hacen el ridículo.
Pero, mire usted, es tan buen negocio ser diputado corrupto como los de la actual legislatura que, como ya lo dijimos, se quieren reelegir; y así todo se va en cifras de millones para cada préstamo y acabar con los derechos de los morelenses, como el de haber hecho desaparecer la Ley de Participación Ciudadana.
El Congreso no rinde cuentas y la página de transparencia ni siquiera está al aire, porque hay muchas páginas truqueadas donde se dicen muchas mentiras, pero es tal su impunidad que ni siquiera con la ley cumplen. Este año más de 150 millones de lo que tenían de presupuesto se les han dado, por eso son las lenguas más grandes y largas del gobierno, los lambiscones más asiduos del ejecutivo.
Esto que acaban de aprobar es uno de los golpes bajos más graves que han sucedido en la historia de Morelos, y la verdad es que los morelenses estamos cansados de esta corrupción galopante y desgobierno que vivimos que les trae programas de televisión a los más necesitados para que gasten sus muy necesarios diez pesos en fotos de artistas chafas de televisión, para con pan y circo tenerlos comprados; pero ya somos muchos los que estamos cansados y queremos que esto cambie. Y por ello vamos a participar, pues necesitamos que la sociedad civil, la que le tiene cariño a nuestra ciudad, sea la que gobierne. Estamos cansados de la “legión extranjera” y de la legislatura más corrupta de la historia. Aceptémosles todos los regalos que hacen para intentar comprar voluntades, pero no votemos por esos diputados vende patrias. Es un asunto de dignidad y justicia. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected]