Aunque usted no lo crea, es la autoridad la que está deteniendo el desarrollo de Tetela del Monte.
Tetela del Monte es una comunidad, uno de los doce pueblos que forman Cuernavaca, que primordialmente se ha dedicado al cultivo de plantas de ornato con viveros extraordinarios, llenos de verde y de otros colores, que han sobrevivido durante muchísimos años. Por desgracia, las ventas de las plantas ha bajado de manera alarmante, ya que a pesar de tener de los mejores precios del país, poco a poco han ido perdiendo clientela; ¿y sabe usted por qué?, por la corrupción en la que vivimos, porque los policías de tránsito no saben hacer otra cosa que ver cómo perjudican a todo aquel que llega con placas de fuera.
Mire usted, la denuncia la hicieron varios de los floricultores viveristas, que esperan se mejore un poco la situación, que ya había estado bajando, pero después del temblor se fue a pique.
Además, está la negligencia de las autoridades de la Secretaría de Educación Pública, ya que a partir del 19 de septiembre no hay clases desde el nivel de jardín de niños, la primaria y hasta la secundaria. Por lo que nos informan los habitantes de la localidad, aunque la primaria sufrió graves daños en las tres aulas de la entrada, la secundaria está perfectamente. Pero, como no han tenido la suerte de que asista alguien del IEBEM a cerciorarse de que no tiene daño la escuela secundaria, pasan las semanas y los ciudadanos están desesperados -principalmente las madres- porque los niños se aburren y, sobre todo, porque tienen miedo de que pierdan el año.
La solución es muy fácil: no hay más qué hacer que Protección Civil verifique la secundaria para que se inicien las clases, y por la tarde se lleven en el mismo local las de primaria, a decir de las madres. Las aulas alcanzan, pero la autoridad -o sea la Secretaría de Educación Pública, dígase IEBEM- no hace lo que debe y tiene a toda una población sin las clases que regresarían a la comunidad a la normalidad. Es incomprensible que, estando a cinco o diez minutos en coche de la Secretaria de Educación, los funcionarios no se hayan tomado la molestia de visitar las escuelas de la localidad para ver qué sucedió. En verdad es una negligencia a la que hay que ponerle límite.
Así, recorriendo la colonia, nos vamos dando cuenta de cómo perjudica la misma policía a los viveristas, quienes nos contaron lo siguiente: uno de ellos tiene un vivero grande y tenía clientes del estado de Guanajuato, que cada temporada venía a comprar las plantas para su pueblo, pero resulta que la última vez que vinieron, les dijeron: “Mire usted, es la última vez que venimos porque, a pesar de que ustedes dan la planta más barata, no nos sale, ya que la patrulla de tránsito de la entrada nos cobró por dejarnos pasar la módica cantidad de 25 mil pesos, pues no teníamos un permiso estatal para transportar plantas, cosa que nunca hemos tenido; lo que tenemos es un permiso que nos da nuestro estado de acuerdo a nuestras placas, pero no uno especial del estado de Morelos”.
El abuso de la policía es, verdaderamente, una de las razones principales por la que muchos de los consumidores de flores de diferentes partes de la república no regresan a Morelos, debido a la gran corrupción de la policía de tránsito que ya no sabe cómo robar a los pobres que traen placas de otro lado; y a los propios viveristas de la zona, si cargan plantas en sus camionetas, no los dejan pasar sin que den la “mordida” correspondiente.
El Ayuntamiento, siempre tan brillante como lo podemos comprobar todos los días, les da una calcomanía a los productores para que no los asalten los de tránsito, lo que desde luego no soluciona el problema, sino que, por el contrario, lo deja a medias, pues en lugar de perseguir a los delincuentes, andan persiguiendo a los pobres compradores foráneos, quienes tienen que soltar miles de pesos en “mordidas” porque los señores de tránsito son unos verdaderos hampones.
Ademán, la delincuencia está desatada porque las patrullas no suben a los viveros; hay un par de jóvenes que se dedica a asaltar a los taxistas, a los que abordan en Buena Vista y los suben hasta la última parte de la calle principal, ahí los despojan y salen por la calle lateral que poca gente conoce.
Los mismos viveristas los conocen y se dan cuenta de los ilícitos, pero esta semana llegaron al colmo, ya que a unos pasos de la Ayudantía Municipal le vaciaron la tienda a un pobre hombre y lo dejaron sin nada; todos por ahí conocen a esa parejita de jóvenes al parecer viciosos, pero nadie dice nada por temor.
Pobre del pueblo de Tetela en Cuernavaca, abandonado por las autoridades estatales y municipales, que sólo fueron a pedir el voto y nunca volvieron. Molestos, los habitantes ya no aguantan lo que sucede todos los días; y tienen toda la razón. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin

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