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Les guste o no a los aplaudidores del régimen, la descomposición social a la que estamos llegando alcanza grados alarmantes; el que las protestas se recrudezcan de la manera en que se están recrudeciendo es para poner los focos rojos. No entiendo la política de hacer como que no pasa nada, cuando la demanda social se convierte en un grito en despoblado. Es gravísimo que se haya acabado con el Consejo de Participación Ciudadana, así como con la revocación de mandato; el primero, porque era un foro ciudadano indispensable para que un gobierno se pueda autollamar democrático, y porque está vulnerando nuestros derechos como ciudadanos. No pueden darnos con una ley un derecho y por sus pistolas desaparecerlo de un plumazo –bueno, sí pueden, ya lo hemos visto, cuando existen diputados tan corruptos, irresponsables y antidemocráticos como los que tenemos- que durante más de dos años trataron de evitar esa ley- y era algo que las fuerzas de la sociedad civil estaban pidiendo; y lo segundo porque fue una promesa de campaña del actual gobernador que se comprometió a que se llevara a cabo a dos años de su mandato si éste no funcionaba, y nos da a entender que sólo se burla de los morelenses.
Nadie les está pidiendo que nos quieran o nos dejen de querer, lo que no nos parece es que se burlen de nosotros, los ciudadanos, de la manera cínica en que lo hacen.
Oír sus discursos es como un dolor de cabeza, pues contienen puras mentiras que creen que con repetirlas alguien se las cree; o será que no leen en las redes sociales qué es lo que los ciudadanos opinan del gobierno, yo al menos no he visto ningún halago  y sí pura crítica e insultos.
El problema de las fosas de Tetelcingo se complica mientras se va llevando a cabo y luego la marcha por la paz que tratan de descalificar con estupideces. En ella, abogados y ciudadanos piden en la Secretaría de Gobernación que la Federación intervenga contra la inseguridad, ante el fracaso del Mando Único.
Así las cosas, la situación no es buena. Creo que debe de haber un cambio en la política de seguridad, pero un cambio que los ciudadanos podamos palpar que existe, lo que no es fácil. Desde luego que no es muy complicado pero es una función primigenia del estado. El fin de semana ocho muertos no puede ser; las cosas están mal, pero lo más grave es que la autoridad no lo quiere ver.
Las cosas están verdaderamente complicadas y existen ciudadanos no sólo molestos, sino verdaderamente enojados con la situación que se está viviendo, y si no le ponen un alto, las cosas se van a poner peor. Ya hay quien señala que estamos peor que cuando Carrillo y Adame, así que las cosas se pueden salir de control, y si a ello le agregamos que nuestra capital está sucia, abandonada, la verdad es que dan ganas de correr y, peor aún, cuando la comparas con otras ciudades del extranjero que están limpias y llenas de flores en países que supuestamente están en crisis. La verdad es que la diferencia es mucha. ¿No cree usted?

 

Por: Teodoro Lavín León / [email protected]