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Morelos tiene una vocación ceramista desde el siglo XVIII en que se conoce se inició la fabricación de cerámica de barro en el tradicional poblado de San Antón, el cual es uno de los doce pueblos que forman Cuernavaca.
San Antón ha sido a través de la historia un pueblo ceramista, se dice que desde la época de los tlahuicas -existe una hermosa leyenda sobre la formación de la hermosa cascada que lleva su nombre: el Salto de San Antón-; además de ello, en el siglo XVIII, el padre Alzate en su Gaceta Literaria hace un recuento en el que incluye que durante su visita a Cuernavaca se contactó con los alfareros de ese hermoso pueblo, del que señala en su artículo que “son alfareros transeúntes, que consiguiendo barro de la ribera del río forman vasijas sin tornos ni hornos especiales.”
Pueblo maravilloso en el cual se siguen fabricando vasijas de todo tipo, de acuerdo con las plantas extraordinarias que se reproducen de manera increíble en la hermosa barranca en la que habitan; sus habitantes son agricultores desde la época prehispánica y han logrado crear viveros importantes en esa hermosa zona.
La cerámica se ha incrementado mucho en Cuernavaca y durante los sesentas, setentas y ochentas se desarrollaron en Cuernavaca cerámicas tan importantes como “Cerámica de Cuernavaca”, que llegó a producir porcelana de excelente calidad que se vendía en varias partes del mundo. La familia Borbolla, que fue la que la desarrolló acudió a Europa donde consiguió moldes clásicos con los que produjo piezas de manera cotidiana, que le dieron fama de porcelana de la mejor calidad. En muchas de las casas de las familias de Cuernavaca existen a la fecha vajillas y bellas figuras de la producción de esa fábrica que en esa época era regalo obligado para fiestas, cumpleaños y bodas.
También en Cuernavaca se desarrolló una zona especial donde, desde hace muchos años, existen cerámicas en lo que era una zona muy alejada pero que ahora se ha comido la ciudad: la famosa Colonia Tres de Mayo, donde se produce cerámica de calidad mediana sobre todo para recuerdos de bodas y quince años.
EN OTRO TEMA, el PRI “se deslinda de pleitos políticos” en una acción que nos habla de la línea que el ya medio muerto Partido Revolucionario Institucional piensa seguir en la preparación del proceso 2017. “Inclinarse por cualquier lado de la balanza traicionaría la confianza de la sociedad”, dice Rodolfo Becerril Straffon. Que la guerra mediática, de redes sociales y de intereses personales, cedan su paso al interés colectivo, afirma.
Al margen se mantendrá el Partido Revolucionario Institucional de pleitos políticos como el caso que ocupa a Cuernavaca y su alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo, al considerar que no se puede estar de ninguno de los lados, afirmó el dirigente tricolor Becerril Straffon, quien aseguró que de inclinarse por cualquier lado de la balanza, la confianza se sentirá traicionada, por ello el PRI se mantendrá ajeno.
“Ni con melón ni con sandía”, dijo el dirigente del tricolor al recalcar que sin importar la opinión de los actores políticos inmiscuidos en este conflicto, el Revolucionario Institucional estará al margen, que no participará más en este asunto, y que al menos esa ha sido la instrucción a los representantes populares emanados de ese instituto político.
El problema del tricolor es que sus miembros más representativos están de rodillas ante el régimen que encabeza un perredista; nada más hay que ver a los diputados, quienes sirven al Ejecutivo estatal sin el menor recato de hinojos cuando la presidencia del Congreso, supuestamente en manos priistas, está al servicio del líder del PRD.
Dice el presidente del partido que lamenta que este caso haya causado enconos que no permiten avanzar en materia de desarrollo en el caso del Municipio de Cuernavaca, por ello hizo un llamado a la unidad, a hacer conciencia en torno al asunto que ocupa el caso, porque de lo contrario sí habrá una verdadera parálisis en la prestación de servicios para los habitantes del municipio.
“El partido hace un exhorto para que las partes en conflicto, arreen las banderas y que no haya más problemas”, dijo el dirigente del PRI, quien con ello dejó en claro que estos conflictos causan retraso, pero sobre todo suscitan el descontento de la sociedad que merece un buen servicio al que está obligado un gobierno, en este caso el de la capital morelense.
El problema del PRI es falta de orden, pues cada uno de sus representantes hace lo que quiere, los grupos están divididos y sólo quieren ser ellos para ellos y por ellos. Las candidaturas se resuelven con encuestas de conocimiento que no sirven para obtener resultados, sólo se dividen entre los grupos que únicamente se representan a ellos mismos.
De sus miembros reconoció que “hay cosas turbias” que rebasan la ley, y ponderó que se haga valer el estado de derecho porque no se puede vivir en medio de una situación que finalmente afecta a los ciudadanos, de ahí la urgente necesidad de que se resuelvan las cosas, para no seguir afectando a la ciudadanía ni provocar un descontento generalizado. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin