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El hablar de mi ciudad es verdaderamente difícil si uno quiere priorizar cuáles son sus problemas diarios. Por lo que he podido sopesar en las colonias que he visitado en las semanas previas, uno de los más grandes problemas lo es, definitivamente, la seguridad, que cada día está peor a pesar de las mentiras que nos diga el gobierno.
Todos y cada uno de nosotros conocemos a alguien, ya sea pariente o amigo, que ha tenido un problema y que la ha pasado mal en estos últimos tiempos; ya sea por asalto, robo de vehículo, secuestro o algún delito mayor, siempre nos ha tocado de cerca a pesar de que nos quieran hacer creer que las cosas están bien.
La verdad es que el Mando Único en Morelos ha sido un fracaso y sólo los problemas que afectan a un componente social definido son a los que ponen atención; lo único que les importa es acabar con el escándalo, no los problemas del ciudadano. Y es por eso que la ciudadanía está harta de tener que vivir con esta inseguridad que, cuando no se trata de un asalto, es el robo de una cadena o del celular en plena calle; y eso en pleno centro de la ciudad, donde un fulano se te acerca, te abraza, te pone una pistola en las costillas y te quita lo poco o mucho que traigas; esto delante de los policías que no ven más que a los fuereños para levantarles infracción o “arreglarse” con una “mordida” o quitarles una placa, lo que a pesar de ser ilegal se ha convertido en un buen negocio de los que se presentan como policías.
Otro problema grave de la ciudad es la vialidad, porque no existe la autoridad o nadie le hace caso. Vemos las motos circulando con dos o tres personas sin cascos y con la tranquilidad el mundo. Y los taxistas y los ruteros se paran donde quieren a la hora que quieren, y son tan cínicos que se ponen a platicar a media calle, interrumpiendo el tráfico. Y agréguele que ya regresamos a ser Cuernavaches, donde en cada calle los hoyos cada día son más grandes y más profundos; hay vías a las que les llaman calles, pero que más bien parecen un monumento al agujero, por donde cada vez es más difícil circular.
La pavimentación de la ciudad es un verdadero caos, no se puede manejar sin estar pendiente, pues los baches crecen y nacen cada día, se reproducen como células cancerígenas y lo único cierto es que el Ayuntamiento no ha tenido capacidad para detener el deterioro de las calles y avenidas. Cada día estamos peor y acabando con la suspensión de nuestros vehículos.
La ciudad está a la deriva y la basura es otro de los grandes problemas, desde que alguno de los alcaldes tuvo la brillante idea de quitar y hacer desaparecer los contenedores de las esquinas y de las bases de los postes; ahora, los ciudadanos dejan la basura en las aceras, que se han convertido en verdaderos chiqueros y el líquido que genera, que se va escurriendo con las horas y que -desde luego- a la hora que pasa el camión no recoge ni limpia, se va volviendo una nata pegada al suelo que no es solamente una fuente de infección, sino de olor a podrido que tenemos que aguantar los que caminamos por nuestra ciudad. ¿Por qué no poner contenedores de plástico (como en Europa), donde la ciudadanía se divida la basura en sus distintos tipos y, de esa manera, poder tener un servicio que prácticamente le saldría gratuito al Ayuntamiento? La basura es un gran negocio, pero aquí lo hacen como en la época de los Picapiedra; no entienden que ahora hay Internet y nuevas tecnologías que se necesitan para dar un servicio eficiente.
Y a todo lo anterior le agregamos el problema del agua, la que cada día es más cara y con más mal servicio de Sapac, donde el tandeo es malo, y no sólo eso, sino que pueden pasar meses y dejar a colonias sin el vital líquido, como en Ocotepec, que hasta cerró la calle principal, que es la carretera Cuernavaca-Tepoztlán, porque tenía más de un mes sin agua, hasta que los habitantes cerraron la carretera y detuvieron a varias pipas. Sólo así, el sistema de agua potable de Cuernavaca pagó para que volviera a tener luz el pozo del norte y volverle a dar a dos pueblos emblemáticos de Morelos, Ocotepec y Ahuatepec, el vital líquido.
La queja es recurrente: a gentes totalmente pobres como las de Nueva Santa María les quieren cobrar nueve mil pesos por una toma, aunque viven en condiciones precarias en una de las barrancas frente a la de “El Tecolote”, lo que es un robo en despoblado.
¿Por qué no cobrar por medio del banco para que exista el control de los ingresos y egresos, como se los propuso “Morelos Rinde Cuentas”? Desde luego que no, porque es el negocio de los que  gobiernan. ¿No cree usted?
AMIGOS DE LA MÚSICA presenta este sábado 14 La Flauta Mágica, de Mozart, en directo desde el MET de New York, por lo que vale la pena estar antes de las 12 del día que inicia el espectáculo, ahí nos vemos.

Por: Teodoro Lavín León / [email protected] / Twitter: @teolavin