La pobre ciudad de Cuernavaca está entrampada entre tanto problema: el ayuntamiento cada día demuestra más su ineficiencia en todos los sentidos; la promesa de que no habría corrupción es una farsa, pues ahora todos sabemos que se despachan con la cuchara grande y, como ni entienden lo que es una organización tan complicada como un ayuntamiento, no se puede resolver en tres horas lo que requiere días de trabajo.
Han hecho cosas buenas, como fue recibir a los comerciantes de la Calle de Guerrero, que exigieron que se abra a la circulación esa arteria tan importante del centro de la ciudad; al menos tuvieron la inteligencia de entender que si la gente protesta es porque las cosas están mal y esperemos que pronto se pueda circular por esa calle las obras de remodelación del centro están trabajándose a marchas forzadas, al parecer les urge. Lástima que no estén poniendo ni adoquín ni recinto, sino solamente  haciendo una plancha de cemento con divisiones, como si fuera adocreto, con jardineritas por todos lados, las que sin mantenimiento en seis meses serán sólo basureros de los paseantes, porque si algo está mal es el servicio de limpia; pero, como es un negocio y mientras los concesionarios cumplan con el convenio de una buena “lana” mensual por debajo del agua, seguirá funcionando, como SAPAC, a la que se le envió un extraordinario estudio que realizó “Morelos Rinde Cuentas”, organización que en forma gratuita está dispuesta a colaborar para mejorar ese servicio indispensable para la vida de los ciudadanos de Cuernavaca, pero -como tendrían que tener cuentas claras- desde luego que ni siquiera se les recibe en el ayuntamiento.
Ahora, para acabarla de amolar, como existe un sinnúmero de funcionarios improvisados, le hicieron una visita a Wall-mart y le levantaron un multón de 400 mil pesos, pero la empresa ya se defendió y ahora tienen que regresar ese dinero. Vea usted:
El Ayuntamiento de Cuernavaca deberá reembolsar alrededor de 400 mil pesos, una de las más cuantiosas multas que se ha cobrado en esta administración, a la cadena comercial La Nueva Wal-Mart de México, S. A. de C. V., luego de que el Juzgado Octavo de Distrito concedió, en sentencia definitiva, el recurso de amparo 383/2017 interpuesto por la controladora de supermercados contra el procedimiento sancionador que inició el 23 de febrero pasado e incluyó la clausura del establecimiento de la cadena en la calle de Domingo Diez, además del pago de la multa para reabrir un par de días después.
La sentencia definitiva del recurso de amparo mandata a la Comuna que preside a dejar sin efectos el acta de la visita de inspección y las sanciones impuestas en la boleta de infracción 001511, así como el reembolso de las cantidades amparadas por los recibos 01276986 y 01276987, pagados por la cadena el 24 de febrero de 2017, a través de los cuales logró la reapertura del establecimiento. Como podemos ver, es el resultado de que los funcionarios municipales lo hicieron mal y las razones de la multa no estuvieron debidamente fundadas, o sea que son funcionarios “chafas”.
El juzgado consideró que la visita de inspección, de la que derivaron todos los actos posteriores, estaba viciada de origen, o sea que era una transa para sacar dinero, por lo que todas las actuaciones derivadas de ella son irregulares.
Entre otras fallas de procedimiento, el juzgado consideró que el acta contiene inconsistencias en los horarios que cita; la inspección fue realizada por un sujeto diverso a los comisionados para ella y otras contrarias a los artículos 134 y 144 del Bando de Policía y Buen Gobierno, que contempla como multa máxima la de 500 días de salario mínimo, el equivalente a 40 mil 20 pesos.
Ante ello, en un oficio remitido por el secretario de Asuntos Jurídicos del Ayuntamiento, José de Jesús Guízar Nájera, a diversos funcionarios de la Comuna, se advierte que si bien la administración municipal deberá dar cumplimiento al mandato del Juzgado de Distrito, también se interpondrá un recurso de revisión.
Qué grave que la autoridad se equivoque de esa manera, porque demuestra que no sabe hacer las cosas como se debe y eso la hace perder autoridad. Los ciudadanos piensan que el municipio debería de ser más serio en sus procedimientos, porque si así le tumban un multón en el primer año, imagínese con los siguientes; y cuando vayan a una inspección se van a reír de ellos como ahora lo hace la trasnacional, a la que le sobra dinero, pero que no se va a dejar extorsionar así de fácil.
¿Habrá alguien en el ayuntamiento con cerebro y capacidad para al menos entrenar a los inspectores que, por lo que se ve, no dan una? Tendrían que demostrarlo. ¿No cree usted?

Por: Teodoro Lavín León /  [email protected] / Twitter: @teolavin

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