La situación de Cuernavaca es difícil, el nuevo gobierno no ha podido echar a andar un verdadero proyecto integral para la ciudad; primero la llegada del “poder tras el trono” de los Yáñez y la salida de los mismos en sólo seis meses ha desestabilizado las labores del ayuntamiento, que tiene no sólo una serie de problemas políticos y primordialmente de administración pública, sino también una serie de problemas legales, como hemos estado viendo en los últimos días.
Que el alcalde haya sacado de la jugada al secretario general del Ayuntamiento -quien se despachó con la cuchara grande al llegar al municipio, puso a los que quiso, de inmediato y le entró a sociedades poco legales con objeto de hacerse de recursos económicos con la basura, en Sapac y en otras dependencias- ha puesto a la comuna en un brete y ahora amenazan con demandar por la vía legal las indemnizaciones correspondientes, mientras que -con el respeto que me merece el alcalde- no va a través del secretario general a ver si los denuncia por haberse llevado todo el archivo de la Secretaría General. 
Así el panorama, no es lo mejor para Cuernavaca, y de los cambios hechos por el alcalde a la mayoría de esas personas no las conozco, pero sí hay gente de primera, como el abogado Guillermo Arroyo, quien donde esté -pues no sé qué puesto ocupa- estoy cierto de que lo va a hacer bien y apegado a derecho.
Pero creo que los cuernavacenses nos merecemos una mayor explicación y no solo eso, sino que devuelva el ex secretario general lo que se llevó. El alcalde necesita exigirle cuentas, así como ya debe entrarle al problema de la basura para acabar con la mafia que lo maneja de manera descarada y que tiene a Cuernavaca sumida en la mugre y la porquería. El día viernes, sin ir más lejos, en la calle de Comonfort -a una cuadra del Zócalo, en la esquina de  la hermosa casa de ladrillos rojos que hiciera el señor Oliveros durante el siglo pasado- las bolsas negras de basura chorreaban mugre de manera impresionante y daban un espectáculo de abandono de la ciudad, porque en las siguientes horas pasa el camión y recoge las bolsas, pero mientras tanto los líquidos se pegan al pavimento que dejan manchado y apestoso. Algo tendrá que hacer el alcalde para solucionarlo, porque mientas continúe así el servicio, seguiremos teniendo una ciudad cochina y apestosa.
Respecto a los otros negocios del señor Yáñez, hay que obligarlo a que regrese el dinero que se llevó de Sapac, porque las deudas en el ayuntamiento son terribles y si algo necesita la comuna son recursos.
Las declaraciones acerca de que el PSD quiere desestabilizar a la comuna son una estupidez; si se les hacen las auditorias de estos seis meses y se les obliga a regresar el dinero, no tendrán con que llevar siquiera un juicio y, además, ese dinero que se han llevado es del pueblo; no sólo hay que declarar que se es ciudadano y que se está con el pueblo, hay que demostrarlo obligando a sus ex empleados que no lo roben, porque al final el responsable es el alcalde que los nombró.
Ahora resulta que los rateros son las víctimas y tiene que ponerse vivo el alcalde, pues el Gobierno del Estado ya está metiendo la mano con los Yáñez, ya que no quiere que se rompa el control que tiene a través del otro hermano en el Congreso, por lo que tienen que ponerse las pilas y, si no tienen asesores políticos, que los consiga porque no basta con tener buenas intenciones; la sabiduría popular es muy clara: el camino del infierno está lleno de buenas intenciones. Así que no es solo eso, sino que -cuando uno tiene una responsabilidad pública- hay que entrarle al toro.
Cuauhtémoc Blanco tiene una popularidad que le dio el ser un excelente jugador de futbol, pero esa sirve sólo para ganar una elección, y el poder desgasta; no sólo es querer ser bueno, sino el ser autoridad, es dar resultados. Bastante mal estamos en el estado para que sigamos así en el municipio; las declaraciones del secretario general son mediocres, sin definición de autoridad. Mire usted:      
Samuel Sotelo Salgado, secretario del Ayuntamiento, manifestó que ante los faltantes de documentos de la comuna no se descarta iniciar acciones penales.
En entrevista en la comuna capitalina, el secretario general del municipio insistió en que no se permitirán actos de corrupción; esto sobre los faltantes de los documentos en el municipio: “Estamos analizando las acciones penales correspondientes”, aseveró.
Sotelo Salgado manifestó también que, con la llegada de nuevos funcionarios tras el cambio de muchos de ellos, “se ha detectado el faltante de los documentos, se hace el análisis pertinente y en su caso se estará dando vista a la Contraloría y, de constituirse algún delito, iremos hasta la Fiscalía General de Justicia para que se inicien las investigaciones pertinentes”.
El funcionario del municipio dijo que dar como tal el hecho y éste se constituya en delito, “se tratará de ubicar a los implicados que pudieron haber participado; la instrucción del alcalde es clara: cero actos de corrupción, toda transparencia y si se tiene que denunciar por vía penal se tendrá que hacer independientemente de los procedimientos administrativos que se inicien”. ¿No cree usted?

Vivencias ciudadanas
Teodoro Lavín León
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