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El presidente del Partido Encuentro Social, el diputado Hugo Eric Flores Cervantes, señaló: “Nos queremos solidarizar contigo, que lo que te hagan Graco y su hijo es indecente, es inmoral lo que ha venido haciendo la autoridad del Estado de Morelos con el único objetivo de que Cuauhtémoc no llegue a la gubernatura; es increíble que en un evento muy reciente hasta nacos nos gritaron los nacos. Quiero aprovechar esta reunión, Cuauhtémoc, para hacerte una invitación publica para que abanderes a nuestro partido como candidato a gobernador del Estado de Morelos”.
Desde luego que esto calienta el ambiente preelectoral, cuando en una semana se iniciará el proceso electoral 2017/18, es algo que nadie puede negar y le pone el cascabel al gato para que los que quieren ser candidatos a gobernador midan si pueden competir con el futbolista.
Esto a unos días del inicio del proceso y que, desde luego, trae como repercusión las declaraciones del alcalde en las que dijo que le gustaría ser candidato y después gobernador para meter a la cárcel al actual ejecutivo.
La popularidad del futbolista es grande, ya que es de los ídolos futboleros de los últimos tiempos y no es el gobernante estrella, pero su popularidad lo puede llevar al cargo, nos guste o no.
Tendrá que cuidar ahora su desempeño para no incurrir en eventos que se califiquen como actos adelantados de campaña. ¿No cree usted?
HASTA PARECE BROMA: primero que sí, después que no, pero la posición en que el Gobierno del Estado y su ejecutivo han puesto a la universidad es verdaderamente increíble. El gobierno no tiene facultades para hacer lo que está haciendo, retener los subsidios federal y estatal, porque es una obligación entregarlo a la casa de estudios.
La universidad es un ente de cultura y si el ejecutivo y el rector tienen problemas, que los arreglen entre ellos, pero que no perjudiquen a los universitarios, quienes cuentan con una autonomía que el 22 de noviembre de 1977, por decreto presidencial, se le otorgó a la universidad.
Si el estado piensa que el manejo de los recursos no es claro, para eso tienen las instituciones y, para ello, puede hacer uso de ellas. Lo que no es posible es que nos encontremos al borde de una huelga porque el ejecutivo, que ya se hizo bolas, no entrega los recursos y, mientras tanto, los 41 mil estudiantes no saben qué van a hacer después del día cinco, mientras el ejecutivo -junto con su señora- anda de viaje como acostumbra, dejando a la población estudiantil al garete.
No puede aceptarse lo que está pasando y los errores se dan a cada momento; el sindicato de trabajadores académicos tomó la determinación de cumplir con el contrato colectivo y, a falta de pago, emplazó a huelga dando los diez días que marca la ley para que ésta estalle.
Mientras tanto, al no tener pretexto jurídico para retener el recurso de casi mil millones de pesos, ahora el gobierno quiere inventar que sea la Comisión estatal de Derechos Humanos la que supervise la entrega y maneje el recurso (y lo peor sería que se preste a eso), lo que es ir en contra de la autonomía universitaria y de la ley, claro está; por lo que, si no se entrega a la administración central, se estaría violando la ley flagrantemente.
Por supuesto que es importante que se transparenten las cuentas universitarias y no entiendo por qué tiene que haber resistencias. El que exista transparencia es lo mejor para todos, los dineros públicos deben de ser transparentados ante la sociedad, sean de la institución que sean; la necesidad de rendir cuentas es una obligación en estas fechas, así que la universidad debería de hacer un ejercicio más fuerte, a través del cual la transparencia permitiera que cada estudiante supiera cómo se aplica el recurso que recibe la universidad.
El sindicato universitario, en contra de las circulares 22 y 23 de la Secretaría General de la Universidad, que informaba de la suspensión de clases para el día de hoy, envió el comunicado 26/2017, donde señala que “el acuerdo de la asamblea del sindicato fue emplazar a huelga y no suspender labores a partir del día de hoy”, por lo que emplazó a los sindicalizados a que dieran clases como todos los días.
Esto, a pesar de parecer simple, nos dice muchas cosas: no se ve una coordinación estrecha entre el sindicato y la administración central, lo que es extraño pues durante los anteriores cinco años la coordinación fluyó de manera natural, y eso es algo que se necesita para el buen funcionamiento de la casa de estudios.
La crisis es, a querer o no, una realidad que esperemos que se aplaque para beneficio de los 41 mil estudiantes, que lo único que quieren es aprender. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León

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